Porca Troika

La música de pachanga, etiqueta de urgencia para denominar todo aquello que surge de la mezcla de sonidos como el swing, el ska o las reminiscencias de la música de todo un Goran Bregovic, lleva casi una década repartiendo alegrías por salas de fiesta y conciertos al aire libre. Cromática Pistona, un grupo madrileño con una larga trayectoria en ese circuito, ha dado el difícil paso de trasladar la energía de sus directos a un CD de larga duración.

, reseña por Ramón Calandria
24/01/13 · 18:11

La música de pachanga, etiqueta de urgencia para denominar todo aquello que surge de la mezcla de sonidos como el swing, el ska o las reminiscencias de la música de todo un Goran Bregovic, lleva casi una década repartiendo alegrías por salas de fiesta y conciertos al aire libre. Cromática Pistona, un grupo madrileño con una larga trayectoria en ese circuito, ha dado el difícil paso de trasladar la energía de sus directos a un CD de larga duración. Pero, y eso es lo remarcable, lo ha hecho a su manera, con buen estilo, y ha conseguido (albricias) saltarse los clichés de un cóctel musical, el del estilo pachanguero, que a menudo se sube a la cabeza.

Con la base de textos muy trabajados, inusual en un género que tiende a pasar por encima de las letras para centrarse en la pegada de los vientos, y la valentía de escapar de lo obvio –el ska ramplón no tiene cabida en Porca Troika–, el disco consolida a esta banda dentro de las promesas consagradas del género, cerca del nivel de los dos grupos madrileños de referencia en este campo, No Reply o Alameda de Osoulna.

Juega en contra de quien se acerque a este trabajo una introducción que suena demasiado a broma privada, no obstante, la cosa remonta a partir del segundo tema, el más "balcánico", Kasanova, hasta las canciones más redondas, en las que sobresalen los vientos (Alhucemas) y sobresale cuando la sección rítmica borda el jazz manouche (especialmente en Gypsy surfer). Otro de los hallazgos del álbum es la incursión (¿posmoderna?) en el bolero de El viejo piano, posiblemente la letra más elaborada del disco, un tema en el que la voz desarrolla un bonito diálogo con las cuerdas. Como aperitivo para quienes no hayan estado en sus conciertos quedan los temas más apegados al género en el que se encaja, parece que a gusto, Cromática Pistona: ese A juego con tus tirantes, que toma al pelo a los perroflautas (herejía!) y el programático Apaga la luz. Resumen: un disco optimista, editado en Creative Commons (by-nc-sa), que no desmerece el directo de esta banda que trata con amplitud de miras los géneros que toca.
 

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