Perder el hilo

Enmayo, el festival Titirimundi ha vuelto a
llenar las plazas, calles, patios históricos, iglesias
y teatros segovianos de objetos animados.

12/06/12 · 11:25
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El escritor Gustavo Martín
Garzo lo expuso en el festival:
“Durante siglos las marionetas
rivalizaban con los actores y se
ganaban el corazón del público”.
Hoy en día, a los adultos les
cuesta sacar al niño que llevan
dentro de sí, el niño que se maravilla
y se asombra de lo mágico
que contiene la vida. Como
en el pasacalles de las marionetas
de Boromo de Burkina Faso
que abrió el festival. Pero al
subir la calle Real (la “calle de
las tiendas"), estos virtuosos bailarines
de tres metros de altura
apenas desviaron la mirada de
las personas, preocupadas por
comprar ropa de verano.

De todos los artistas, quienes
se ganaron los elogios unánimes
del público fueron Hugo y Inés,
una pareja bosnio-peruana que
trabaja en tándem desde 1986.
Su larga experiencia los empuja
a cuestionar el arte de los títeres,
como hacen con sus Cuentos
Pequeños II
, espectáculo de figuras
hechas con el cuerpo.
La marioneta no es sólo una
invención de la mente, sino la
propia extensión de su personalidad.

En Diagnóstico Hamlet, el
ventrílocuo Miquel Gallardo
ahonda en el tema de la proyección.
El muñeco materializa las
alucinaciones mentales de un
Hamlet revisitado y arraigado en
sus luchas internas.

Mezclando varias disciplinas,
la compañía chilena Cinemateatro
transforma, en Gemelos, a
los actores enmuñecos. Además
del talento de los actores, el juego
de perspectivas dentro de la
estructura escenográfica crea la
ilusión de viajes temporales y espaciales,
en un constante ir y venir
de historias, generando relatos
vertiginosos que se escapan
de las cuatro paredes del teatro.

El poder de creación va parejo
al de destrucción. Los catalanes
de Escarlata Circus lo demostraron
con una fantasía cruel en
Devoris causa. Al penetrar en su
mundo, el espectador se convierte
en un voyeur que observa
el ritual cotidiano lleno de intriga
de una pareja. Sacan verduras
de una cesta, las examinan,
las escuchan, las auscultan, las
miden y por fin crean un muñeco
de verduras. Este “hijo mimado”
acabará sin embargo picado
con un cuchillo y salteado.En este
momento final, el público se
da cuenta de que le invitaron a
comer su criatura.

En otro registro, los franceses
Non Nova animan bolsas de
plástico con un dispositivo circular
y seis ventiladores silenciosos
que crean un tornado artificial,
como el flujo sanguíneo. El
manipulador crea corrientes de
aire capaces de controlar el movimiento.
La vida efímera de las
bolsas de plástico que vuelan
en los días de viento se interrumpe
de manera brutal: el ser
humano destroza esos bichos
de plástico, y los devuelve a su
realidad de desechos.

Como alternativa a la cultura
del consumo de usar y tirar, el
canadiense Jeff Achtem (Bunk
Puppets
) recupera los materiales más
anodinos (cartón, chatarra,
telas, plásticos...) para crear
personajes ácidos, y la Poli dégaine de
los franceses La Pendue
conciben un Polichinela subversivo
e hilarante.

El Circo de las
pulgas
del belga Dominique
Kerignard es, al igual que el
Teatro de Autómatas o el
Manège Magique, una herencia
viva de las barracas de las ferias
del siglo pasado. Queda mencionar
las peleas cariñosas entre el
jubilado director de un circo y un
elefante adolescente en Pas Par
Tout
y el “menú audiovisual” de
Bruno Pilz, en el que el espectador
observa cómo se esfuma su
propia vida de telespectador.

Madeja que une teatro y calle

A pesar del éxito del festival,
los recortes en cultura también
afectaron a Titirimundi.
Julio Michel, director del festival,
explica a DIAGONAL
cómo han sorteado la crisis
«acudiendo a espectáculos
unipersonales o de pequeños
elencos artísticos». Pero
por falta de presupuesto
(una reducción del 20%) tuvieron
que reducir el número
de compañías y montajes. La
precaria situación no impidió
que varios titiriteros acudieran
de manera espontánea
a Segovia y ampliaran el
programa en las calles. Al
contrario que los artistas en
cartel, la mayoría de estos
outsiders trabajan con títeres
de hilo. Quizá para recordarnos
que para no pender
de un hilo en el mundo
de la escena es mejor ser
humilde e independiente.

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comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    01/07/2012 - 10:56am
    Entre la maraf1a de infinitos coitnendos que pululan por la red, se agradece la labor de seleccif3n en la que algunos, como J.A. Mille1n, gastan su tiempo sin aparente remuneracif3n. Probablemente este sea el camino correcto para los editores en el mundo digital, por ejemplo, que deberedan pasar de constructores de objetos de papel a seleccionadores de objetos digitales de calidad; y es que en el mundo de superabundancia digital quize1s algfan deda se pague, no por el contenido, sino, f3jala, por la calidad de dicho contenido.No conoceda esta revista, pero la leere9 con gusto, a ver que tal PD Llevo tres dedas usando mi Iliad recie9n adquirido. Reconozco que lo conoced gracias a tu artedculo en El Paeds, y me decided a comprarlo. Es alucinante; y aunque la pantalla es escasa en tamaf1o, y la batereda algo corta en duracif3n, es muy comodo su manejo y la lectura en e9l. Quize1s sea el primer paso de la Biblioteca Universal Borgiana ..Saludos.
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