El paraíso ya no es lo que era

‘Los límites del control’, última película de Jim
Jarmusch, traslada sus historias de viajes y
absurdo a territorio ibérico. Su estreno es la
excusa que estábamos esperando para repasar
la filmografía de este tipo tan cool.

23/10/09 · 17:38
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Este caballero de imponente
estatura, canas despendoladas,
morritos y permanentes gafas
de sol vino al mundo hace 56
años en la anodina ciudad de
Akron, Ohio. Pronto dio con
sus huesos en Nueva York para
estudiar literatura, pero una
estancia en París supuso un
punto de inflexión en su vida,
en dos direcciones. Una, la decisión
de dedicarse al cine tras
las horas pasadas en la filmoteca
francesa, devorando películas
y descubriendo el cine europeo.
Y otra, la experiencia de
ser extranjero en otro país, que
iba a marcar gran parte de su
filmografía.

A su vuelta a los EE UU
Jarmusch ingresó en la escuela
de cine y, aunque más adelante
señalaría que tuvo que “desaprender
muchas de las cosas
que trataron de enseñarnos”, la
experiencia dio lugar a su primera
película, Permanent vacation.
Más adelante, utilizando
restos de película que le cedieron
amigos ilustres como Wim Wenders o Jean-Marie Straub,
logró realizar Extraños en el paraíso,
que con su inesperado
éxito de crítica y público le permitió
establecerse como cineasta.
Nueve películas después,
Jarmusch ha creado un corpus
cinematográfico en el que se
dan cita una serie de constantes
y obsesiones. Vamos allá.
La mirada ‘outsider’
Inmigrantes, extranjeros, turistas…
La mayoría de los personajes
de las películas de
Jarmusch son extraños en un
“paraíso” que ya no es lo que
era. La tierra prometida se ha
convertido en un terreno que oscila
entre lo desangelado y lo
hostil; en él se produce el encuentro
entre un personaje extranjero
y otro local, el verdadero
motor de sus historias. Frente
a la incomunicación entre autóctonos,
el personaje de fuera
es quien permite a los demás
ampliar sus horizontes y abrirse
al mundo. Lejos de ver la diversidad
como algo problemático,
a nuestro hombre los conflictos
y malentendidos culturales e
idiomáticos le parecen fascinantes
y divertidos. En definitiva,
Jarmusch dibuja un EE UU cuya
mayor riqueza es su heterogeneidad
étnica y racial y su mayor
crimen, como muestra Dead
man, el intento de aniquilarla.
>
Narrativa sin límites

“La vida no tiene un argumento,
¿por qué deberían tenerlo
las películas?”: Toda una declaración
de intenciones para un
director que rechaza la narrativa
convencional, aquella en la
que la historia es lineal y se
orienta hacia un clímax, en la
que sólo se narran hechos trascendentes
y determinantes.
Las películas de Jarmusch son
más bien una sucesión de momentos
y escenas cotidianas,
de tiempos muertos aparentemente
intrascendentes donde
se logra captar un aliento de vida
y del absurdo cotidiano.

Jarmusch prioriza los episodios
que el cine tradicionalmente
ignora: el momento de relax
con un café y un cigarro, el anodino
trayecto en taxi, las conversaciones
intrascendentes, el
deambular por la ciudad… Sus
filmes eluden conscientemente
los momentos cumbre: en Bajo
el peso de la ley no se muestra
la fuga de prisión sino el antes y
el después; en Flores rotas, nunca
sabremos si el protagonista
logrará dilucidar el objetivo de
su viaje...

Esta ruptura no es gratuita:
es un llamamiento a que el espectador
tenga un papel activo
en el relato y rellene los huecos
de la historia, se implique tratando
de averiguar qué es lo
que le pasará a los personajes.
La apuesta llega a su máxima
expresión en Los límites del
control, una enigmática y abstracta
película que propone
una experiencia sensorial más cercana a la poesía o a la música
que a un relato tradicional.
>
‘I put a spell on you’

Desde sus primeros años en
Nueva York, donde formó parte
de la escena musical con el
grupo de no wave The Del-
Byzanteens, la música ha sido
y es una de las grandes influencias
de Jarmusch. Por sus películas
han pululado, nada menos,
Tom Waits, Screamin’ Jay
Hawkins, Joe Strummer, Rufus
Thomas o Iggy Pop. Mención
aparte merece Neil Young,
quien creó una fascinante banda
sonora para la estupenda
Dead Man y al que el director
dedicó un documental.

Pero más allá de bandas sonoras
o personajes, la influencia
de la música en Jarmusch
se puede rastrear en la estructura
de sus películas, planteadas
muchas veces como movimientos
musicales. La improvisación,
los estribillos y las variaciones
sobre un mismo tema
dan lugar a unas películas
inspiradas en los ritmos y estructuras
del jazz.
>

Epílogo

Dicho todo esto, hemos de confesar
que echamos de menos al
Jarmusch de antes. Aquel que
hacía películas con sus amigotes
John Lurie y Tom Waits,
con un tono más desenfadado
y actores y actrices de andar
por casa, parece haber dejado
paso a un tipo que hace obras
radicalmente estilizadas, plagadas
de glamourosas estrellas,
con ocasionales ramalazos
machistas, a las que les falta,
ay Jim, tomarse un poco menos
en serio a sí mismas…
>

FILMOGRAFÍA

- Permanent
vacation
1980

- Extraños
en el paraíso
1984

- Bajo el peso
de la ley
(Down by law)
1984

- Mistery train
1989

- Noche
en la tierra
1991

- Dead man
1995

- Year
of the horse
1997

- Ghost dog
1999

- Coffee &
cigarettes
2003

- Flores rotas
2005

Los límites
del control
2009

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