LITERATURA AFRICANA
“Un pájaro sólo puede crecer con su propio plumaje”

La literatura africana tiene varios retos entre
los que están salir de las estructuras
coloniales y reforzar la oralidad que la define.

25/10/11 · 8:00
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Del 21 al 25 de septiembre tuvo
lugar en Santa Cruz de Tenerife
la tercera edición del Salón
Internacional del Libro Africano
(SILA), que reunió a más de 75
escritores, editores y gestores
culturales provenientes de África

o relacionados con el continente.
Las jornadas han permitido
al público conocer, superando
los estereotipos, los prejuicios
y las simplificaciones, la situación
actual en el continente, tanto
a nivel literario y cultural como
también social (no faltaron
las múltiples críticas a las antiguas
metrópolis por su responsabilidad
en los conflictos de la
zona), y acceder también de manera
directa a libros editados en
esos países.

La iniciativa surge, como se indica
desde la organización, porque
“no podemos conformarnos
con el aislamiento, ni cultural, ni
empresarial, sino que debemos
aprovechar nuestro propio posicionamiento
geográfico y utilizarlo
como punto de encuentro
de varios continentes, cuyos actores
están en continuo movimiento,
gestando una multiplicidad
de relaciones entre las cuales,
sin lugar a ninguna duda, están
las culturales, que fomentan
el intercambio y el conocimiento
común y la cooperación”.

Entre las diferentes actividades
desarrolladas (incluido un
ciclo de cine africano), recabaron
una destacada atención las
dedicadas a las mujeres escritoras,
cuya producción se ha
multiplicado en los últimos
años. En ese sentido, la mozambiqueña
Paulina R. Chiziane reveló
que “si hablamos de mujeres,
existen abundantes prejuicios.
Pero si leo un libro traído
por los europeos, encuentro
una mujer más oprimida y más
sufrida que la africana”
. Por su
parte, la angoleña Aida Gomes
puntualizó que “todo escritor
realiza un camino de búsqueda
de identidad, y ser mujer es
parte de ello”. No obstante,
Gomes criticó que “existe una
falta de sensibilidad de los africanos
con su propio pueblo”.

En el ámbito de la recepción,
se resaltó la importancia de la
oralidad, “que se sigue creando
y perpetuando”,
según la
editora marroquí Beatrice
Lalinon, algo en lo que coincidieron
los participantes, y que
se demostró en las variadas
lecturas de sus obras que tuvieron
lugar a lo largo de los
distintos días del Sila. En ese
terreno, además, se destacó el
papel de la mujer, de la madre,
como agente en ese mecanismo
de transmisión cultural.

La duda y el desaliento

En los diversos debates y diálogos
se incidió en el papel de la
colonización aún presente en
el continente, incluido el nivel
cultural. De este modo, se mostró
cómo existe mucha literatura
escrita por africanos que utiliza
el modelo europeo
. Así,
Chiziane explicó que “los libros
que se producen en África aún
hoy tienen el cuño del pensamiento
europeo. La mayoría de
las publicaciones africanas no
reflejan el pensamiento africano”.

En ese sentido, según se
indicó en numerosas ocasiones, uno de los problemas fundamentales
en el desarrollo de
las literaturas africanas reside
en la lengua. Como explicó el
senegalés Seydou Nourou, la
mayor parte de la población
africana no habla inglés o francés,
y no se escriben apenas periódicos
en idiomas locales. Sin
embargo, se sigue escribiendo
mayoritariamente literatura en
esas lenguas coloniales. De hecho,
hasta 1993 no se publicó la
primera novela en wolof, el
idioma propio de Senegal
. Al
respecto, se produce una fuerte
tensión interna dentro de los
propios escritores, que manifestaron
su contradicción.

Con
todo, el senegalés Boubacar
Boris Diop resolvió que “todo
ese debate tiene que ver con la
cuestión de la oralidad. No se
trata tanto de escribir en wolof
o francés, sino cómo se habla”.
Según escribe este mismo autor
en su fundamental África
más allá del espejo (Oozebap,
2009), “nadie está tan carcomido
por la duda y el desaliento
como el autor africano.
Dirigiéndose en un idioma extranjero
a un público demasiado
ocupado para que le apetezca
leer sus libros
, suelen tener
la sensación de predicar en el
desierto”. Además, añadió en
una de sus intervenciones:
“Somos conscientes de la pérdida,
porque utilizamos una
lengua extranjera, y se combina
con una angustia interior,
puesto que perdemos sentido
al no poder expresar deseos y
sentimientos. Por tanto, nuestra
cultura peca de carencias”.

Al respecto, Beatrice Lalinon
analizó el proceso por el cual, a
nivel literario, en un principio,
desde fuera, conforme a parámetros
externos, se ha ido valorando
lo bueno y lo malo hasta
que, más tarde, “por fin los propios
africanos han comenzado a
valorarse a sí mismos, a formar
parte de los comités de lectura
de las editoriales y a publicar a
autores africanos”
. Y concluyó:
“como se dice en mi país, un pájaro
sólo puede crecer con su
propio plumaje”.

El circuito de distribución

También existe la circunstancia
del poder adquisitivo, que no se
destina a comprar libros. Esto se
agrava con el hecho de que los
volúmenes viajan a Francia, se
editan allí y son exportados a los
países de origen de sus autores.

Es más, “para encontrar en África
libros de países vecinos, del
mismo continente, hay que buscarlos
en Europa”, resaltó la editora
senegalesa Aminata Sy. Por
eso, explicó, “se tienen que aplicar medidas
estatales para favorecer
el libro: subvenciones para
abaratar o lograr la gratuidad,
el fomento de bibliotecas, el desarrollo
de programas de alfabetización

–para crear futuros lectores–,
etcétera”.

En ese ámbito de la recepción,
también se precisó la escasez
de canales de difusión,
de librerías y de editoriales, en
países como Mozambique,
Senegal (país invitado en esta
edición) o Sudáfrica. Además,
se hizo público elmanifiesto internacional
a favor de la bibliodiversidad,
a cargo de la
Alianza Internacional de
Editores Independientes (entidad
sin ánimo de lucro nacida
en 2002 y que está formada por
85 editoriales y colectivos de
editores provenientes de 45 países),
y se matizó que la bibliodiversidad
resulta fundamental
para garantizar la fortaleza cultural
y el pensamiento crítico
de los pueblos
.
Con todo, al mismo tiempo
que se planteaban iniciativas
que están tratando en la actualidad
de salvar esas dificultades,
Paulina R. Chiziane señaló que
“normalmente, el discurso africano
es de lamento. Sin embargo,
en África queda por descubrir
todo”.

«Queremos dar a conocer la diversidad lingüística»

Conversamos con Ángeles Alonso, codirectora del Salón
Internacional del Libro Africano (SILA).¿Existe interés por la
literatura africana en España?
Yo creo que de momento no mucho. Creo que la literatura
africana está bastante olvidada y relegada y pienso que, aunque
existen muy buenas editoriales que promueven y difunden
esta literatura, después no logra alcanzar una cuota de
mercado, un interés en la sociedad.
¿Cómo contribuyen los encuentros del SILA y las traducciones
que se apoyan desde aquí al desarrollo de las
lenguas nativas de África?
Uno de los objetivos del Salón Internacional del Libro Africano
siempre ha sido el de promover y el de contribuir a dar a
conocer la diversidad lingüística y poder poner en contacto a
los agentes que constan ahí para que puedan ellos trabajar.
Nosotros lo que queremos poner en marcha es un sistema de
traducción para que aquellas obras que se han escrito originalmente
en sus lenguas maternas puedan ser traducidas a
otros idiomas, sea en castellano, en inglés o en francés.

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