PANORAMA
Nuevas perspectivas del cine oriental I

Desde hace unos años, Asia
está a la cabeza de una radical
renovación en el lenguaje del cine.
Os ofrecemos algunas claves de
esta eclosión cinematográfica.

05/06/06 · 1:48
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’IN THE MOOD FOR LOVE’ dio a conocer al gran público a un cineasta de referencia, Wong Kar-wai.

Ante la hegemonía
de la estética y el
pensamiento occidental,
Asia en
la actualidad está despertando
para mostrar al mundo
que tiene algo que decir
y una forma muy precisa de
expresarlo. Después de una
primera fase orientalista en
la que se interpretaba a todo
el cine asiático desde un
punto de vista de la ‘diferencia’,
fruto de una conciencia
colonizadora, ha
pasado a ser estudiado como
una zona emergente de
eclosión cultural cinematográfica
indiscutible para todo
el mundo.

La aproximación al cine
oriental siempre se ha realizado
con una perspectiva
alejada de su realidad, se le
observa como a lo ‘otro’, algo
‘extraño’, ‘diferente’ y
‘exótico’. El mal llamado cine
periférico vierte la inquietante
idea de descentralizar
los centros estratégicos
de poder (Hollywood
y Europa) para hacer un cine
sin centro. Japón, Corea
del Sur y Hong Kong son
los países que han propulsado
nuevas formas de representación
que cuestionan
a las tradicionales, a la
vez que las relevan.
Exotismo
El Lejano Oriente se interpreta
como un pastiche sin
sentido de restaurantes chinos,
bazares, tai-chi, ropa
de bajo coste y
similares.

Entre los
templos
budistas,
los cerezos
en
flor, la armonía
zen y
los móviles de
última generación,
los enormes
rascacielos de sus
grandes urbes o
las aglomeraciones
en las ciudades, no
hay posibilidad de
explicación alguna.
Todo es producto de
una imaginería que
entiende a este tipo
de paisaje como lo
último de la modernidad.

Oriente
es algo más que
un choque de contradicciones
económicas, es la constatación
de los procesos de
desigualdad sociales, raciales
e históricos mundiales.
Es el paradigma del futuro.
Hoy nos encontramos con
un cine alejado de atractivas
historias embellecidas
por escenarios antiguos y
legendarios, para centrarse
en otro donde la realidad
contemporánea oriental
manifieste sus problemas:
saltos generacionales abismales,
desestructuración
familiar, hacinamiento urbano,
falta de optimismo,
miedo nuclear, pobreza...

Hibridación

Fue en la década de los
años ‘90 cuando surgió la
perfecta hibridación entre
los géneros tradicionales y
los nuevos, asumidos como
parte lógica de unos procesos
que tienden a la fusión.
La reconversión del cine
oriental se fundamenta en
el hecho de que su expansión
es radicalmente polimorfa,
ya sea a través del
mercado del video, de la televisión
o del cine. Es innegable
que no sólo piensa en
el mercado de consumo
propio, sino que intenta exportarlo
más allá de sus
fronteras. Una estrategia de
supervivencia frente al imperio
cinematográfico americano
que parece absorber
cada vez más una forma
agresiva de colonización
cultural. Japón, Corea del
Sur, China y Hong Kong
son los países que más están
replanteando los esquemas
cinematográficos en la
actualidad. De una u otra
manera su original puesta
en escena y su ruptura con
sus tradiciones artísticas
han abierto una insospechada
brecha en el panorama
mundial del cine.

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