TEATRO DE LA ESCUCHA // COMPROMISO EN LA CALLE
“Nuestro teatro quiere ser grito,bofetada o acusación”

Moisés Mato, pedagogo y director teatral, creador
del método del Teatro de la Escucha, aspira a
relacionar teatro con compromiso. Ha colaborado
con diversos colectivos sociales combinando teatro,
acción no violenta e intervencionismo social.

08/07/06 · 22:26
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MOISÉS MATO. El creador del Teatro de la Escucha trabaja fuera de los centros teatrales, sin dinámica de
subvenciones, ni propuestas comerciales. Prefiere apostar por los proyectos autogestionarios y compartir todas
las fases de los procesos creativos y pedagógicos.

DIAGONAL: ¿Qué es el Teatro
de la Escucha?

MOISÉS MATO: Este método
parte de una estructuración
del proceso creativo
en tres formas teatrales: el
Teatro Encuesta, que son
técnicas que ayudan a trabajar
sobre la realidad para
extraer datos objetivos y experiencias
concretas (teatro
ambiente, teatro invisible,
dinámicas de choque...); el
Teatro Diálogo, que nos
permite elaborar procesos
comunicativos que suponen
una toma de postura ante la
realidad en diálogo con ella
(teatro tribunal, oposición
de discursos, teatro foro...);
y el Teatro Grito, que supone
micro-acciones que, en
sí, ya inciden en la realidad.

Previo a este trabajo existe
un arsenal de técnicas a
las que se añaden claves que
provienen de diversas disciplinas
sociales. En conjunto,
permite hacer un proceso de
acercamiento y diálogo con
la realidad, que se puede
concretar en multitud de
formas teatrales.

El resultado puede ser un
espectáculo, una acción pedagógica,
una intervención,
una acción política no violenta
o varias cosas a la vez.
Hay procesos de una semana
y otros de varios años.
Durante ocho años lo hemos
aplicado a construir un método
de trabajo creativo con
niños, por ejemplo.

D.: ¿De dónde sale este método?

M.M.: De la necesidad de
responder a la realidad desde
el teatro social en el contexto
actual a nivel mundial.
Si el teatro es social, debe
avanzar con la realidad, a
ser posible, por delante de
la realidad. Eso requiere un
método dinámico que recoja
multitud de experiencias,
realizadas por numerosos
colectivos y se beneficie del
diálogo con otras disciplinas,
como por ejemplo, la
acción no violenta.

D.: ¿Dónde aplica la compañía
el T. E.?

M.M.: La compañía Zeroalaizquierda
trabaja en todo tipo
de espacios. Hacemos un
proceso de acercamiento al
tema que nos hemos propuesto
investigar, desarrollamos
un proyecto artístico
concreto y nos implicamos
con otros colectivos en acciones
de denuncia. Después
de los espectáculos, el público
interviene y siempre hay
algunos que inician o profundizan
su compromiso. El
teatro que hacemos quiere
ser grito, a veces bofetada,
otras acusación... En todo
caso, luchar contra la indiferencia.
Eso sí es una epidemia,
y además muy contagiosa.
Nosotros nos hemos
propuesto hacer teatro (nada
más) y también generar
esperanza (nada menos). Y
todo se puede hacer en la
misma acción.

D.: ¿De qué manera es útil
para trabajar en lo social?

M.M.: Hay que plantearse, a
mi entender, al menos dos
cuestiones: ¿se puede trabajar
con otros seres humanos
sin pretender que lo más importante
sea su promoción?
(la mayoría de proyectos que
conozco son asistencialistas,
por lo tanto antipromocionantes).
¿Es posible trabajar
sin plantearme honestamente
dónde estoy? Creo que no
es posible ser neutral. Eso
quiere decir que debo posicionarme
claramente y todos
los días.

D.: Cuéntanos alguna acción
concreta de las que hayáis
hecho.

M.M.: Describir en pocas
palabras un trabajo de
Teatro de la Escucha me resulta
difícil. Se han realizado
acciones en instituciones
claramente opresoras que
nos han revelado muchos
datos. Eran acciones simbólicas
pero tremendamente
eficaces. Hemos hecho la
misma actuación para cinco
personas y para 500. Unas
veces nadie dijo nada y otras
veces hemos dialogado durante
varias horas. Recuerdo
acciones en las que se representaba
lo mismo, a la
misma hora, en veinte lugares
diferentes, se multiplicaba
el grito aunque los que
estábamos en un solo lugar
no fuéramos conscientes.

D.: ¿Os ha supuesto este tipo
de actividades problemas
con la justicia?

M.M.: Con la justicia no tenemos
ningún problema, en
todo caso sí con la mala aplicación
de la justicia. Es evidente
que las calles y plazas
son cada vez más un coto
privado de las grandes marcas
y de los intereses comerciales.
Cualquiera que quiera
introducir el teatro social
en las calles de una forma
permanente se encontrará
con problemas. En todo caso,
creo que la mayoría de
los problemas están en nuestra
cabeza. Tal como ha demostrado
Milgran en sus experimentos,
somos demasiado
obedientes.

D.:¿Trabajáis con subvenciones?

M.M.: No, no las pedimos.
Consideramos la autogestión
un valor y la experiencia
dice, contrariamente a
lo que se podía suponer,
que es un aval para la permanencia.
Visto en perspectiva
histórica, es más fácil
mantenerse fiel a unos principios
mínimos desde la autogestión
que desde la subvención.
Para mí la experiencia
de observar muchas
dinámicas y grupos me confirma
esta tesis. Pero es
cierto que la autogestión requiere
personas autogestionarias.
Quizás eso explique
la cantidad de proyectos
que sólo viven mientras viva
la subvención.

D.: ¿Qué pretendes con los
cursos que impartes?

M.M.: Los cursos están sirviendo
para dar a conocer a
muchas personas, y muy diversas,
el contenido del
Teatro de la Escucha. Otros
cursos son de profundización
teatral o para intentar
responder a problemas concretos.

D.: ¿Tenéis algún proyecto
de futuro?

M.M.: Estos próximos dos
años queremos impulsar
grupos de trabajo en el mayor
número posible de ciudades.
Estamos también relanzando,
desde la compañía
Zeroalaizquierda, nuevas
propuestas que puedan
encadenarse entre sí y permitan
ir consolidando un
grupo amplio de personas
que utilicen nuestros espectáculos
y materiales.

EN LA PRÁCTICA

La compañía Zeroalaizquierda
lleva doce años recorriendo pueblos
y ciudades. Actualmente el
equipo mantiene dos espectáculos
de calle y tres de sala; en
todos el público interviene a partir
de la acción, como en Por qué
los problemas de los débiles
siempre son problemas políticos.
Los proyectos pedagógicos se
explican en cursos, en universidades
o a partir del seminario pedagógico
de la Sala Colibrí de Tortosa
([Ir a salacolibri->http://www.salacolibri.com]). También
organizan desde 2003 el
encuentro bianual «A desalambrar:
Teatro y compromiso», en el
que se ponen en relación diversas
metodologías y experiencias
del teatro social. Una de las actividades
prioritarias es formar personas
que aprendan las bases
del método, por lo que en los últimos
meses se están multiplicando
los cursos de introducción al
método.

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