MÚSICA
“Nuestra música es dulzura”

La poesía, las gaitas y los millos indígenas;
los tambores, maracas y guarachas de los
esclavos africanos; la guitarra española
y el acordeón alemán, definen ‘La bodega’,
de la colombiana Totó la Momposina.

02/06/10 · 11:55
Edición impresa

Empecemos por su último
disco. ¿Por qué La bodega?

Vengo de la región donde nace
el río de la Magdalena que atraviesa
toda Colombia y desemboca
en el Atlántico. Por este
río, que es la sangre del país,
llegó la cultura que venía de
Europa, y por esta puerta también
llegaron los esclavos a todas
las Américas. Los europeos
metían los esclavos en
las bodegas, donde guardaban
también todo lo que traían de
Europa, incluidos los instrumentos
como la guitarra, las
bandolas y el clavicémbalo.

Los esclavos trajeron su sabiduría
musical y en las bodegas
empezaron a encontrarse con
la música indígena y los instrumentos
europeos. Nuestra propuesta
musical tiene una base
de percusión africana, las gaitas
de nuestra región y las guitarras
de los europeos. Éstas
eran las bodegas.

En la música del caribe
colombiano confluyen elementos
de muchas culturas.
¿Cómo define esta música
que caracterizaba los eventos
populares?

Es una amalgama de colores,
que mezcló los orígenes bantúes
de los esclavos con los vientos
de los indígenas y la estructura
del cancionero europeo.
Por eso nuestra música tiene
muchas influencias: cada uno
fue aportando y diseminando
sus culturas, y eso hace que
tengamos diferentes sonidos.

Esta música no suena con ningún
sentimiento de imposición,
sino más bien dulce, porque los
indígenas también eran esclavos:
entonces eran dos clases
de esclavos que se mezclaban,
sin ninguna jerarquía. Quizá
sea porque Colombia está en la
línea del Ecuador, y por eso
nuestra música y nuestros bailes
son dulzura, el sol nos inunda
todo el día y todos los días.
Eso es lo que llamo música de
identidad, conocer nuestros
orígenes, saber de dónde vienes.

Fueron cuatro años para descubrir
y conectar lenguajes
musicales y poéticos, ¿Cómo
ha sido este proceso?

Cuando una hace música tradicional,
todo el tiempo tiene que
crear y reinventar, y por desgracia
estamos en un país donde
no se respeta ni se conoce la
música de identidad. Por eso era
necesario hablar y difundir esta
cultura musical, yo llevo haciéndolo
desde hace 25 años como
una guerrera, desde cuando no
había respeto por la música tradicional,
que era la música del
pueblo. Había una discriminación
racial y social. Fue una lucha
fuerte. Pero la música también
hace su proceso, muda. Yo
empecé con palmas, coros y
tambores, con versos del romancero
español, pero poco a
poco fuimos añadiendo instrumentos indígenas, como las gaitas,
que era un instrumento que
solían tocar las mujeres. Muy
famosa fue la Tola, una cacica
indígena, que tocaba la gaita y
los tambores. Luego descubrí
que las guitarras estaban en toda
la costa atlántica, y de ahí
surgió finalmente una mezcla
que puede caracterizar de verdad
mi país. Lo que he estado
haciendo no es solamente música,
sino tradición y ésta es mi
propuesta musical. Había que
darla a conocer a nuestros propios
pueblos, antes de proponerla
fuera de Colombia.

Muchas de sus canciones hablan
de paz, amor y justicia.
Sin embargo Colombia sigue
siendo un país marcado por
fuertes contrastes sociales...

Pues, si miras por el mundo,
verás que todo el mundo está
en guerra, pero todos pelean
por las riquezas de los demás.
Nosotros tenemos muchos recursos
naturales, un clima óptimo,
mano de obra barata,
¿entonces cuántas potencias
estarán detrás de un país que
se llama Colombia? América
es un continente rico, no sólo
Colombia, ¿por qué están mal
todos los países del hemisferio
sur? ¿Sabías que se hizo un estudio
y se vio que las tierras de
América podrían dar de comer
a todo el mundo? Esto ya lo dice
todo, yo soy una cantaora
pero sé por qué canto.

¿Recuperar la tradición musical
de un país puede ayudar a
recomponer su tejido social?

Con la música eres digno,
porque a través de ella descubres
lo que significa la sabiduría
del pueblo. Cuando te
quitan todo esto, sólo eres un
títere más.

«Nuestra música es femenina»

Ya era muy conocida en toda Latinoamérica,
pero fue en 1982, cuando
acompañó a Gabriel García Márquez a
la entrega de los premios Nobel, cuando
Totó se convirtió en una referencia
para todos los amantes de la música
mestiza.

Desde su primer trabajo, los
elementos que caracterizan su música
son una mezcla de música indígena,
africana y europea, bajo la forma de
cumbias, bullerengues, chalupas, garabatos
o mapalés, pero también sones,
guarachas, rumbas y sextetos. Todos
estilos acompañados por los tambores
de la tradición africana, las guitarras
de origen europeo y los vientos autóctonos
como la gaita macho y la gaita
hembra.

«La capitana es el alma de
las cantadoras, es como una mamá
alrededor de la cual se va juntando la
familia, bajo su protección. Por eso no
somos sólo músicos, tenemos que
aprender y expresar nuestra empatía
con la gente, tanto en los espectáculos
como en la vida cotidiana. Tenemos
que vernos a nosotros mismos como
embajadores de una cultura tradicional.

Quizá sea por eso que nuestra
música suena tan dulce, quizá sea
esta componente matriarcal».

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