Entrevista a Santiago Mitre, director de 'El estudiante'
"No hay redención en la forma actual de hacer política"

Santiago Mitre es el director de ‘El estudiante’, una película sobre los medios de acceso al poder.

05/06/12 · 8:00

 

La película de Santiago Mitre El 
estudiante
ganó el premio al mejor 
largometraje en el Festival 
Internacional de Cine de Gijón. 
El film ha dinamizado en 
Argentina el debate sobre la cosa 
pública. El estudiante cuenta 
la historia de un joven que se introduce 
en los ámbitos de decisión 
y de poder de su universidad 
y que despliega una serie de 
estrategias, casi siempre sucias 
y opacas, para cumplir sus objetivos 
inmediatos. El largo funciona 
casi como un documento 
emocional y sensitivo de la infancia 
de las clases dirigentes 
que gobiernan la crisis de las sociedades 
llamadas avanzadas y 
del futuro que les deparan, coherente 
con los medios de los 
que hacen uso.

El mensaje de El estudiante es 
que se le puede dar todavía 
una oportunidad a un sistema 
basado en la confianza a los 
líderes, ¿o todo habría de pasar 
desde ya a las estructuras 
horizontales, donde el riesgo 
se minimiza y hay menos posibilidades 
de suplantar la voluntad 
popular?

No lo sé. La hipótesis de la película 
es que hay una política vinculada 
a lo ideológico, a lo programático, 
que es la que construyen 
las personas en las agrupaciones, 
una política ideal, y 
hay otra política, concreta, que 
es la que se realiza y que en muchos 
casos termina traicionando 
a esa política ideal. La película 
trabaja sobre todo en ese lugar, 
en el lugar de la práctica política, 
y es una especie de autopsia 
sobre ella. Porque es algo 
que yo me preguntaba: ¿qué es 
lo que puede hacer que un joven 
ingrese en la política y pueda tener 
una carrera profesional en 
ello? Hay algunas características 
del modo en que algunos jóvenes 
se involucran que son bastante 
parecidas a cualquier profesión. 
¿Qué es lo que lo logra? 
¿Su formación ideológica, su 
contenido, su integridad o su capacidad? 
El personaje que describo 
es un joven que no tiene 
formación ideológica, que no 
tiene un interés político previo y 
que no tiene un interés social demasiado 
nítido, que se da cuenta 
de que está a la deriva. Pero 
que también se da cuenta de que 
puede intervenir de un modo 
práctico y de un modo efectivo y 
eso es lo que le hace ascender.

Parece que te seduce determinada manera 
de hacer política, 
‘política concreta’ la llamas tú. 
¿Podemos esperar todavía redención 
de esas dinámicas?

No espero redención de la forma 
actual. Creo que estamos 
en un momento donde la política 
necesita ser replanteada. 
Estamos en un momento de 
transición fuerte, donde lo político 
empieza a ser cuestionado, 
y donde cuestionarlo no es una 
cosa negativa, sino que invita a 
entender que estamos en esa 
transición y que hacen falta 
otros planteamientos. Por eso 
el film termina de ese modo, incidiendo 
en que hace falta hacer 
las cosas de otra manera.

En tu opinión, ¿en qué momento 
está Argentina respecto a 
asumir la tesis central del film? 
¿Todavía confiando en la figura 
providencial?

El peronismo está todavía hiperpresente 
en la vida política 
argentina y posiblemente hay 
muchos que piensan que es el 
único partido que puede gobernar. 
No es lo que yo pienso, ni 
lo que yo deseo, pero es cierto 
que el peronismo es un partido 
tan grande y con tantas líneas 
que abarca toda la política, que 
puede ser de izquierda, de derecha, 
de centro. Es un movimiento 
mutante además, que va 
adaptándose al contexto del 
mundo y también de la región. 
Puede tener una política progresista 
y otra nacionalista en el 
mismo mes. Y eso es así y es un 
fenómeno inexplicable. Es cierto 
que tenemos un gobierno que 
levanta determinadas banderas 
que son muy positivas, sobre todo 
las que tienen que ver con 
una revitalización de la política, 
con una vuelta a la discusión y a 
la participación y también con 
algunas medidas progresistas 
que son buenas y que hacen que 
sea un gobierno fuerte. 
Después, hay un montón de cosas 
que son criticables, que 
podría criticarlas, pero bueno, 
todavía... lo que tenemos es el 
peronismo y no sé en qué momento 
se producirá ese cambio.

¿Cómo ha sido recibida El estudiante 
en las universidades 
argentinas?

Pasan dos cosas, la película toma 
la universidad para construir 
un relato pero la universidad 
no es lo que más le importa. 
Lo que más le importa es hacer 
un relato político. Algunos 
sectores universitarios se sienten 
interpelados y se contrarían 
diciendo que se está hablando 
mal de la universidad o de la 
militancia universitaria y no es 
así. La izquierda trosquista, que 
es un movimiento muy fuerte 
en la universidad argentina, 
siente que se les está dejando 
fuera porque aunque tienen un 
papel importante piensan que 
se está hablando sólo de las 
agrupaciones que apoyan el oficialismo. 
Al kirchnerismo le 
molesta que se haga un largometraje 
que critica la política 
cuando, dicen, estamos en un 
momento en Argentina de vuelta 
de la política. Al final la cinta 
incomoda a todo el mundo, pero 
a pesar de eso es el film del 
que más se ha escrito en los últimos 
años. ¿Por qué? Porque 
es amplia como para que cualquiera 
la pueda tomar de oponente 
o de bandera para discutir 
o proponer ideas.

La película El estudiante termina en el 
momento de mayor ficción, 
cuando el protagonista asume 
un comportamiento que no ha 
formado parte de su personalidad. 
¿Van las cosas a la contra 
de los salvapatrias?

No sé a dónde van las cosas, 
por eso la película termina ahí, 
porque no conozco la respuesta 
y si la conociese la hubiera 
filmado. Pero creo que el final 
es el momento de más discurso 
de todo el film.

Al buscarle la redención a tus 
personajes el mensaje pierde 
fuerza.

El final no es redentor, es 
abierto. Para el personaje 
también es decir “yo ya tengo 
la suficiente fuerza política 
como para dejarte en jaque a 
vos. Te puedo decir que no y 
puedo negociar con otro en 
otro despacho”. Esa es una 
lectura y podría terminar también 
así.

Esa lectura es terrible...

Es terrible pero es un final 
abierto. El modo en que uno 
se involucra en la política tiene 
que tener estricta relación 
con la ética personal. No se 
puede hacer política sin ética, 
sin valorar el vínculo humano, 
que vos mismo dices que a veces 
puede ser perjudicial. Y 
ese personaje al final lo que 
cuestiona es eso, para decir 
“volvamos a hacer política de 
un modo ético, de un modo en 
que no nos importe tanto el 
vínculo con las otras personas 
que hacemos política como 
con la ciudadanía”.

Recepción del film en Argentina

«El trosquismo usa El estudiante diciendo que "esta película describe las burocracias de profesores que se apropian de la universidad desde hace muchísimos años con una lógica despiadada en la que sólo les interesa mantener el poder"»,
explica Santiago Mitre. «Para eso, para hablar de la universidad, les sirve perfecto y la usan, proponen que hay que cambiar el sistema de elección de los rectores, que está completamente viciado y así la utilizan. Y tienen razón, pero sólo hablan de eso. Las agrupaciones kirchneristas dicen "se está hablando de la juventud y más allá de lo que cuenta la película lo importante es que la gente joven está volviendo a la política". Bien, sólo miran eso y la defienden».

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