Poesía
“No es el fin de la expresión, sino de la obsesión con que sea tuya”

Kenneth Goldsmith
habla de cómo el
contexto digital
transforma la
compresión y la
producción
poética.

18/04/12 · 12:32
JPG - 80.9 KB
Kenneth Goldsmith: Este poeta durante su visita a Madrid. / Foto: SOLE PARODY

Con internet, la cantidad y maleabilidad
de texto disponible ha
llevado a poetas como Kenneth
Goldsmith
a plantear que la poesía
vive un momento de transformación
similar al que experimentaron
las artes visuales con
la aparición de la fotografía. La
revolución digital hace considerar
lo verbal una metamorfosis
permanentemente actualizable,
descargable y P2P.

El descubrimiento
de un mundo donde circulan
las lenguas y sus cristalizaciones
creativas a una velocidad
vertiginosa, sobre numerosas
cadenas de copia-pegado de
autoría lábil, cuestiona ciertas
formas típicas de expresión poética
en las que un sujeto emite
desde su escritorio aislado ideas
y sentimientos privados que
otros receptores descifran en la
intimidad de la lectura silenciosa.

Esta mutación de lo poético
llevaba en marcha un siglo, pero
a decir de Goldsmith, internet la
ha acelerado hasta el punto de
cumplir sueños de distribución e
hibridación
que las vanguardias
de los años ‘10 sólo realizaban a
pequeña escala.

A menudo te refieres a un corte
en la historia de la Modernidad
relacionado directamente con
la aparición de internet.

En el año 93 estaba escribiendo
mi primer libro. Pasé tres años
recolectando palabras terminadas
en sonidos como -er, -ar, -or... y disponiéndolas alfabéticamente.
Estoy en la cocina de
mi casa con un ordenador, es la
primera vez que tengo uno con
internet y de repente me doy
cuenta de que todas las palabras
que van apareciendo se pueden
copiar, ¡guau! Inmediatamente
dejo de corta-pegar manualmente
y uso esto.Y el libro empieza a
avanzar muy deprisa. Lo recuerdo
como un momento de revelación.

Había por entonces poesía
fuera del discurso elitista de la
vanguardia, slam y rap, que pertenecían
a un ámbito popular,
pero esta aparición lo cambia todo.
Edwin Torres, por ejemplo,
es un poeta nuyorican [puertorriqueño
de Nueva York] que
al escribir en spanglish
hibrida las dos tradiciones. Los
poetas del movimiento Language,
en cambio, mantenían
una actitud purista en su experimentación
que les impedía
considerar al mismo
nivel la poesía sonora o performativa
y los nombres sagrados
de sus poetas favoritos,
Pound, Zukofsky... Todavía hoy
a poetas Language como Barret
Watten o Ron Silliman no les interesan
los trabajos del poeta
Christian Böck, biólogo, que hace
increíbles combinaciones de
lo verbal y lo genético, que inventa
proyectos científico-lingüísticos
y los expone en público
de un modo espectacular, o de
Caroline Bergvall... ¡Me parece
ridículo!

Propones una poesía menos basada
en la autoexpresión y centrada
en la manipulación o en
la transcripción de materiales
banales como el periódico
(Day, 2003), la información meteorológica
(The Weather,
2005) o las palabras que pronunciaste
a lo largo de una semana
(Soliloquy, 2001).

De lo que se trata no es tanto de
pelearse con la expresión, sino
con su forma estereotipada más
tradicional. De hecho es imposible
eliminarla. Los autores se
empeñan demasiado en expresarse,
mientras que las palabras
son expresivas por naturaleza.
Hace dos semanas estuve en
Newcastle, leí extractos de un
diario meteorológico de 1703 escrito por un tipo
singular, con bellísimas
descripciones de nubes
y tormentas. Fue un éxito completo,
causó un efecto para nada
aburrido o inexpresivo. Estuve
tres horas leyendo y sonaba precioso,
una mezcla de Gingsberg
y Blake... O por ejemplo, Trisha
Low, que ha grabado y transcrito
su confesión del mismo pecado
con cinco confesores católicos
diferentes, el resultado es
fantástico. Hay un libro precioso
escrito por Darren Wershler-
Henry, Status Update, lo que hace
es crear programas que recolectan
actualizaciones de estado
de Facebook y las reemplazan,
cambian nombres, de modo que
son las palabras de otro las que
se expresan. Es un trabajo muy
Flarf [corriente poética de la última
década que utiliza toda clase
de material impuro y hasta
antiliterario con una actitud lúdica
y despreocupada].

Cogen
cosas ridículas. Lo que
haces es usar la
subjetividad de
otro y no la tuya,
que creo que es lo
realmente inteligente.
De manera que
esto no es el fin de la expresión,
sino el fin de la obsesión
con que sea tuya.

Pero este trabajo de parasitación
y apropiación de textos y
lenguas no literarias ya se hacía
antes de internet, ¿no?

Claro. Mira a Satie, entusiasmado
con los sonidos del jazz, y luego
Darius Milhaud incorpora la
samba y toda la música de
Sudamérica, y Picasso interesándose
en el arte africano. Por
eso digo queno tiene sentido que la poesía de vanguardia se empeñe
en defender un ideal de pureza,
un determinado tipo de formalidad.

Muchos de los Fluxus,
por ejemplo, del arte de los 60,
eran muy híbridos. Klaes
Oldenburg hacía esculturas gigantes
pero también performances
y escribía poesía. Todo el
mundo hacía danza sin ser bailarines.
El Living Theatre representaba
obras de Jackson
McLow. La poesía concreta, por
ejemplo, no es toda de aspecto
limpio y pulido, mira Bob
Cobbing, ¡sucio! Me refiero a
que el arte, los artistas son por
naturaleza impuros, todo lo
desordenan
. Internet fomenta
este desorden, lo multiplica geométricamente.

El sueño de los
años diez y veinte, que ya era realidad
a pequeña escala, es ahora
posible. Y eso me encanta.
Éste es el momento perfecto.

Esa mezcla no jerárquica, intuitiva,
sucia de la que hablas,
¿es el principio de Ubuweb?

Sí. En Ubu el orden alfabético coloca
a Samuel Beckett junto a
Captain Beefheart, que también
es corrosivo y siempre mete poesía
en los discos, pero a la vez está
relacionado con el rock & roll
y Frank Zappa. ¿Es un gran poeta?
No. ¿Es un gran pintor? No.
Pero la actitud... Compartir archivos
ha generado esta impureza.

En Napster podías encontrar
archivos de John Cage junto a
Mariah Carey y aunque pareciera
que no pueden gustarte los
dos, sucede. Éste es el gran secreto.
Ahora está permitido ser
impuro, podemos admitir nuestros
placeres más culpables, el
Ipod los expone a la vista. Un DJ
puede hacer temas de baile con
sonidos de Nauman o de Cage.
Es un momento liberador.

Vanguardias en
descarga directa

Goldsmith describe como un «paraíso
ahora» el archivo [Ubuweb (ubu.com)->http://ubu.com/],
que inventó y mantiene a pesar de las
amenazas del copyright. En él se
encuentra una ingente cantidad de
materiales sonoros, visuales y textuales
de eso que intuitivamente se reconoce
a sí mismo como «arte de vanguardia».

Cientos de miles de obras, de
Duchamp a Matta-Clark, pasando por
Marina Abramovic, Salvador Dalí, y
cuantos aparecen en esta entrevista.
Una biblioteca libre y liberada que vuelve
obsoletos departamentos de filología
y arte, escuelas de escritura creativa
y demás poetas muertos.

Imprimir Imprimir
Versión PDF PDF
Enviar por e-mail Enviar
Corregir
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador