APOSTILLA DESDE LA MESA CAMILLA
Mundo viejuno

De cortar el bacalao por las mañanas a la
destitución fulminante. Auge y caída de Manuel
Torreiglesias, icono del viejunismo mediático.

05/06/09 · 0:00
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Cuando una llega a mi edad, todos
los muertos son pocos.
Reales y figurados. Cuando aún
no me recuperaba de la muerte
de Mario y Antonio en una semana
–sin contar el dependiente
de la ferretería de abajo que se
ahorcó el mismo jueves–, me entero
del cese fulminante del entrañable
y falso doctor de por las
mañanas: el ínclito y bronceado
Manuel Torreiglesias. Se lo han
cargado de la parrilla de un día
para otro. Kaputt. Y los abuelotes
andamos perdidos. No se
juega con según qué símbolos,
señores. Y yo, esa especie de
Hannah Montana de la Tercera
Edad Catódica –de día teleadicta,
de noche crítica furibunda–,
les debo una explicación, como
alcaldesa vuestra que soy.

Se conoce que el hombre,
después de 12 años de dirigir
ese pedazo de icono del viejunismo
mañanero, Saber vivir
(TVE1), ha pasado de ser un sinónimo
de fiabilidad y salubridad,
a ser botado acusado de ser
más amigo de lo ajeno que un
mr. Camps en la planta de caballeros
de un corteinglés cualquiera.
Que sisaba por la cara el
buen señor, vamos. Un manguta,
chorizo o, como gustaría de
adjetivar a nuestro sencillote
Iker Jiménez, bribón, pícaro o
pilluelo. Que gustaba de llevárselo
calentito sin contar con las
arcas de papá RTVE. Ay, ay, ay.
La codicia, que es mu mala. Y
para la ambición no hay edades.

Recapitulemos. Estando yo
tratando de digerir el batacazo
de la Poyeya en Moscú y el pitote
futbolero del himno, donde
rodaron cabezas de manda-
(dos)-mases, me vengo a enterar
de que a este hombre lo han
echado con cajas destempladas
por “mercadear” en horas de
servicio con productos viejunos
–la clave de todo este escándalo
es la inmensa capacidad de
consumo de la clase viejuna,
adepta a gadgets imposibles como
la que más: véase el
Alergólogus, Whisper XL o
Advisor Plus, por no hablar de
esos fármacos que rebosan en
cada mueble-bar-farmacia de
todo pensionista que se precie
de estar en la pomada. El presentador,
bien conocido por sus
proverbiales gazapos, verbigracia
“el pleura”, o su obsesión
por la proctología, era impagable
en su papel de Gandalf de
una comunidad del tensiómetro
donde supuestos expertos
octogenarios en diversos
campos relacionados con la salud,
peroraban a su aire y con
insufrible ritmo anticlimático.
Su cruzada a favor del sexo entre
mayores queda sabiamente
scratcheada a su disposición en
el primer video que aparece al
escribir Manuel Torreiglesias
en el youtube. Prueben; que no
se van a arrepentir.

Pues resulta que esto de erigirse
en un gurú se le va de las
manos hasta al más ecuánime.
El merchandising propio de
Saber vivir llegó a comprender
un pequeño holding líder en el
campo de lo que podríamos llamar
los fármaco-media, todo
un campo por explotar en la reciente
historia de la tele pública.
Revista homónima, el tensiómetro
de la discordia y así
hasta cualquier ítem mamarracho
que usted pueda imaginar
o sufrir en sus peores pesadillas.
Separadores de vértebras
Torreiglesias, tiritas antirronquidos
Torreiglesias, correas
atrapa-dementes Torreiglesias,
condones ortopédicos
Torreiglesias. Perdón, estoy delirando
pero no paro de fantasear
con un Hugh Heffner/-
Torreiglesias ideando como loco
nuevos y sublimes productos
para nuestros mayores.

Y es que el personaje da para
mucho. Yo personalmente, que
juzgo a los personajes mediáticos
no por su valor moral sino
por su productividad espectacular
y que a ese nivel me quedo
mucho antes con un oscuro
McCain que con un demasiado
friendly Obama, ya no miraré
igual al abyecto y defenestrado
Torreiglesias. Toda una carrera
profesional (chorra, pero carrera),
tirada por la borda por unas
primas en dinero negro a cuenta
de Bayer u Ortopedia Juan Carlos
le dan unas trazas de personaje
trágico y una altura de villano
que me lo hacen de repente
interesantísimo. Y ese tupé. Y
esa tez gratinada por los UVA.
Ese énfasis de seminarista picarón
y explícito. Lo echaremos de
menos. Me han dicho que lo han
visto por detrás de la Gran Vía
pasando Syntron y Amantadine.
Dicen que lo pasa generoso
y que sólo se lo corta a los menores
de 65. Eso es conciencia
de clase y lo demás es venderse.
He dicho.

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