Flor de Otoño'
A mitad de camino

CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL

20/10/06 · 17:54
Edición impresa

En la Barcelona de los
años ‘30 era habitual
que los gachós tomaran
carajillo, andasen
con sarasas en el barrio
chino o luchasen por la
igualdad agrupándose en
organizaciones clandestinas
anarquistas o comunistas.
Había quien solucionaba
los problemas con una
mojá en el estómago o
quien prefería ponerse una
venda ante su propia decadencia.
Así es la sociedad
que José María Rodríguez
Méndez retrata en Flor de
Otoño, que se representa
en Madrid bajo la dirección
de Ignacio García. La obra
pertenece a una corriente
realista perseguida en la
dictadura y relegada posteriormente
al olvido por considerarse
anticuada. Su crítica
se centra en el carácter
castrador de una sociedad
que no admite alternativas.
Aunque la versión es fiel al
texto original, la puesta en
escena cae en ese peligroso
abismo que hay entre el realismo
y la caricatura, dando
lugar a personajes y situaciones
poco creíbles y a
interpretaciones sobreactuadas.
Trinidad Iglesias se
marca dos cuplés con todo
el desparpajo que requiere
este género, que no es poco,
ataviada con gorra de
miliciana y un pecho al descubierto.
El Centro Dramático
Nacional comienza así
una temporada que traerá
a escena a autores como
Steven Berkoff o Sanchís
Sinisterra. La obra empezará
a girar por el Estado a
partir de noviembre.

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