EL PODER DE LA MUJER Y LA DENUNCIA DEL FEMINICIDIO EN AMÉRICA LATINA
Marcela Lagarde: la obra de una enredadera feminista

Esta antropóloga mexicana trabaja desde hace más de 30 años en la
investigación de la construcción social de género. Proviniendo del Partido
Comunista, en las últimas elecciones se presentó como independiente en
las listas del Partido de la Revolución Democrática, siendo elegida como
diputada. Hoy preside la Comisión de Investigación sobre los Feminicidios.

22/04/06 · 20:54
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NEGOCIACIÓN. Lagarde estudia cómo los afectos se construyen cultural y socialmente./ Esther G.

Marcela Lagarde y
de los Ríos se define
a sí misma
como una enredadera
feminista. Su último
libro, Claves feministas para
mis socias de la vida (Ed.
Horas y Horas, 2005), es casi
un manual, por su fuerza de
síntesis, de experiencia y de
condensación de diversas corrientes
generadas en el movimiento
feminista. Recoge
en él tres talleres que impartió
en una universidad popular
de Nicaragua en los años
1977, 1999 y 2001.

El primero se dedica a las
nociones de poderío y autonomía
de las mujeres. Se trata de
la articulación de propuestas
políticas capaces de desmontar
la construcción del género
femenino como incompleto, y
enfrentar el “ser para otros”,
en palabras de la maestra
Franca Basaglia, como compendio
de las funciones reproductoras
asignadas al género
femenino. La autonomía, proceso
constitutivo de individuas
y vidas propias, y con un sentido
específico de libertad, afirma
los derechos propios de las
mujeres, y construye alternativas
que posibilitan la deconstrucción
de la ética de la invisibilidad
y de la sustituibilidad
predominantes. El ‘empoderamiento’
debe generar independencia,
en todos los ámbitos,
e intercambios reales de
principios equitativos. Es básica
también la noción de la ‘sororidad’,
o affidamento, para
un reconocimiento de la autoridad
entre mujeres, que construye
alianzas y pactos, enfrentando
la opresión de género
de forma directa y, en
concreto, hacia una de sus dimensiones
más dañinas, la misoginia,
hábil mecanismo de
agresión y desconocimiento
entre las semejantes.

La segunda parte se dedica
a los liderazgos entrañables,
los que se hacen con las entrañas.
Desvelan la forma de
hacer una política feminista
que implique una ruptura
epistemológica con la hegemónica
tradicional, al insistir
en la relación entre pensar,
ser y existir, para la construcción
de una democracia genérica.
Recuerda la importancia
de la promoción insistente de
espacios de enculturación,
como formas de aprender
mutuamente de mujeres, recordando
la expropiación genérica
de los cuerpos y de la
subjetividad de aquéllas, y la
necesidad urgente, por tanto,
de formar una ética propia,
que enfrente las múltiples escisiones
de la identidad contemporánea
y que genere
otras formas posibles de actuar,
con asertividad, equifonía
y equipotencia, sin olvidar
la constante disidencia transformadora,
desde los círculos
más particulares hasta los
ámbitos colectivos.
Por último, las claves para
las negociaciones en el amor
desvelan cómo también los
afectos se construyen cultural
y socialmente, y cómo la cultura
occidental del amor, con
su moral amorosa tradicional,
identifica perversamente al
género femenino como un ser
colonizado y carente, que
pierde su propia libertad al
amar. Entre otras nociones
relacionadas, se aborda la
cuestión compleja de la culpa,
religiosa y laica, como inteligente
instrumento coercitivo
de la subjetividad femenina.
Insiste Marcela en la necesidad
de ser ciudadanas pactantes,
desde las propias vidas,
reivindicando la soledad,
no debiendo esperar incondicionalidad
sino confianza, y
haciendo pactos desde la diferencia,
pero en equidad real,
que comiencen por tener claro
lo innegociable para construir
así relaciones justas.
Así, concluye: “Como nos
abocamos a transformar radicalmente
el mundo, cada mujer
precisa, así mismo, cambiar
radicalmente. Para las feministas,
cada mujer es la
causa del feminismo. Cada
mujer tiene el derecho autoproclamado
a tener derechos,
recursos y condiciones para
desarrollarse y vivir en democracia.
Cada mujer tiene derecho
a vivir en libertad y a
gozar de la vida”.

FEMINICIDIO

Feminicidio o femicidio es un
neologismo creado con la palabra
femenino y la terminación

 cidio (muerte, asesinato), y se
refiere al asesinato masivo de
mujeres. Representa una escala
de la violencia de género o
maltrato de mujeres. Mujeres
entre los 15 y los 44 años tienen
una mayor probabilidad de
ser mutiladas o asesinadas de
una forma u otra por hombres
que de morir de cáncer, malaria,
accidentes de tráfico o
guerra combinados.

Femicidio es usado para describir
los asesinatos en Ciudad
Juárez (Chihuahua, México) y
Ciudad de Guatemala (Guatemala),
debido a que se puede
considerar estas muertes como
una forma de genocidio de
mujeres. En ambos casos, la
justicia local no está investigando
los crímenes. La mayoría
de las mujeres son violadas y
algunas mutiladas o torturadas.
En Ciudad de Guatemala un
20% de las más de 500 mujeres
asesinadas en el 2004 y
2005 fueron asesinadas en
pares, debido a una “relación
íntima”, de acuerdo con Claudia
Acevedo de Lesbiradas.

OBRAS PUBLICADAS EN EL
ESTADO ESPAÑOL


¬_ Género y feminismo: desarrollo
humano y democracia
(1996), Editorial Horas y
Horas.

¬_ Claves feministas para la autoestima
de las mujeres (2000),
Editorial Horas y Horas.

¬_ Para mis socias de la vida:
claves feministas para el
poderío y la autonomía de las
mujeres, los liderazgos entrañables
y las negociaciones en
el amor (2005), Editorial
Horas y Horas.

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