Culturas
Madonna: ¿icono feminista o tótem consumista?

La reina del pop es una figura
controvertida y compleja.
Algunas feministas la ven como
fuente de empoderamiento,
otras piensan que se limita a
perpetuar estereotipos
machistas. ¿Tiene Madonna algo
de antagonista o estamos ante
otra versión de la diva de
siempre?

- Madonna, tú antes molabas

20/06/12 · 8:00
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El impacto cultural de la Ambición Rubia no es tan simple como parece. Lo confirma el panel
de investigadores al que ha acudido DIAGONAL para analizar
a la mujer más famosa del planeta pop (casi podemos decir
que del mundo del espectáculo). Seguramente no hace falta recordarlo: Madonna es la presencia más influyente de la cultura
popular actual. Ustedes deciden
si hay que alegrarse, asustarse o
un poquito de cada cosa.

¿Icono feminista?

MARÍA BILBAO (promotora
del Ladyfest):
En general considero que su figura ha contribuido más a la liberación que a la
alienación, sobre todo porque
llegaba a muchas más mujeres
que otros iconos mas alternativos e ideológicamente puros
(Slits, Raincoats, Mecca Normal,
etc.). Pero como personaje del
sistema no deja de ser también
un instrumento del mismo. Lo
que me hace pensar en ella como un icono feminista es que ha
contribuido a que las mujeres
pudieran verse a sí mismas como sujetos, aunque su personaje
fuera construido desde un papel
al final patriarcal, consumista,
etnocentrista. Resumiendo: democratizó la idea de la mujer como protagonista y como agente
de su propia acción.

ELOY FERNÁNDEZ PORTA
(ensayista):
Diría que Madonna
le hizo más bien a la teoría de género que la teoría de género a
ella, porque su “caso” obligó a a
abrir el foco, sacar el feminismo
del gueto universitario y de los
departamentos de arte y prestar
atención a las posibilidades críticas que a veces se realizan en la
moda y la cultura de consumo.

CORAL HERRERA (experta en
teoría de género):
Madonna escogió la figura de la mujer mala
para escandalizar a la sociedad
puritana estadounidense, siguiendo la línea de mujeres
rebeldes que van desde Lilith
hasta Amy Winehouse. Y sí, contribuyó a masificar la postrevolución sexual, se mostró como
una mujer libre que disfruta de
su sexualidad, que ejerce su poder en la cama, que juega con
alegría a propagar el erotismo y la bisexualidad. Y sí,
contribuyó al empoderamiento femenino de unas
cuantas mujeres occidentales, heteros y lesbianas de clase media,
pero ese empoderamiento no es feminismo, porque es individualista.

MARÍA PTQK
(investigadora
cultural
):
No considero que refuerce estereotipos patriarcales. Su
feminidad extrema (la de los
corsés y demás) es totalmente
paródica. No es una mala copia
de Marilyn Monroe, sino una parodia de Marilyn Monroe. Lo
más interesante y lo más político de una figura como Madonna
(o de cualquiera que se mueva
en esas claves de lo hiperfalso)
es precisamente la superficie: la
imagen, la estética, los códigos
visuales, todo eso. Su potencia
está precisamente en que pone
de manifiesto la artificialidad. La
contraparte es que esa superficie adquiere un papel central.

Párasito LGTB

NACHO MORENO (autor del blog
Palomitas en los ojos):
Lo que
más me interesa de Madonna y
el colectivo gay es la relación parasitaria que se produce entre
ambos: una parte del colectivo
se identificaba con ella como estereotipo de género, siendo el
icono gay más significativo tras
el nacimiento del movimiento de
liberación gay. Pero, a su vez,
Madonna adopta formas de la
subcultura gay adaptándola a la
cultura mayoritaria. Un caso
paradigmático sería el baile
“Vogue”, que nació de una subcultura como era la de gays negros y latinos de Nueva York
pero que Madonna blanquea,
incluso racialmente, para convertirlo en un hit de la MTV.

JUNE FERNÁNDEZ (coordinadora de Pikara magazine): Que
mujeres potentes como Madonna o Mónica Naranjo sean
consideradas más icono gay que
lesbiano, me da qué pensar. En
el caso de Madonna, la ambigüedad sexual es mejor que la
heterosexualidad sin fisuras, pero creo que podía haber aportado más.

CORAL HERRERA: El beso que
le dio a Britney Spears fue un
gesto de provocación que me admiró mucho porque supuso un
corte de mangas a la esquizofrenia antierótica de la moral estadounidense, y muy merecido. Y
es que un gesto así da la vuelta al
mundo en segundos, evidencia
en todas las sociedades del planeta a las que llega su mensaje,
que hay un mundo paralelo en el
que las mujeres se aman, les guste o no a los machos. Son gestos
de mercadotecnia, pero hacen
pedazos la homofobia arraigada en el imaginario popular
de todos los mundos patriarcales a los que llega
la televisión.

MARÍA BILBAO:
Sirvió para abrir el
debate y romper
con el tabú pero creo que
también ha
encarnado la figura de la mariliendre, consolidando tópicos.
También ha introducido el lesbianismo como opción, igual
que la homosexualidad masculina, de una manera comercial,
pero para mucha gente ha sido
el primer contacto con este tema
y con ello se abrió un debate importante.

ELOY FERNÁNDEZ PORTA:
Hay que poner en cuestión que
siempre que aparece una mujer
madura y sexualmente fuerte se
diga de ella que es un “icono
gay”, que es una manera de decir que esa expresión de la sexualidad “no va en serio” o que
no tiene nada que ver con el
mundo hetero. Pues sí tiene que
ver: la Madonna de Hard Candy,
que usa una imaginería de porno MILF [acrónimo de “madre a
la que me gustaría follar”], es un
icono hetero poco convencional,
y si a algunos gays les interesa
es porque existe una cierta sensibilidad gay que empatiza con
las formas de heterosexualidad
no heteronormativa.

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El sueño americano

CORAL HERRERA: Su seducción resulta anestesiante, muy
hedonista, pero vacía de contenido, el único mensaje es: “Hago
con mi coño lo que me da la gana”. Es normal que una tía multimillonaria pueda hacer con su
coño lo que desee, pero ella es
una privilegiada. Lo que hace es
mostrarnos que puede hacerlo y
nos engaña con la idea de que
cualquiera puede rebelarse como ella. Encarnación del sueño
americano en femenino, vamos.

JUNE FERNÁNDEZ: Creo que
es positivo que en una sociedad
tan mojigata como la nuestra, en
la que la sexualidad de las mujeres sigue siendo reprimida, silenciada y regulada existan mujeres como Madonna, que se reivindican como sujetos de deseo
sin miedo al estigma ‘puta’. Qué
duda cabe de que prefiero Me
gusta ser una zorra de Las
Vulpes al Material Girl de Mado
nna, pero creo que, aparte de
contar con una contracultura feminista potente, también es importante que existan referentes
que se salgan de la norma en el
panorama musical masivo.

NACHO MORENO: Deberíamos confiar más en la capacidad
lectora de las mujeres, y en este
caso particular de las mujeres
adolescentes que consideran a
las megaestrellas como prototipos autorizados de género y sexualidad. Una adolescente puede leer todo ese complejo sistema de signos que es Madonna y
tomar aquellos aspectos que la
empoderan o que la subyugan.

MARÍA BILBAO: Los movimientos sociales tenemos algo
de esnobismo ideológico y no reconocemos las aportaciones de
quien no está en nuestro entorno de pensamiento por no ser
autentico o suficientemente puro. Las actitudes de los ídolos de
la cultura popular generan debates que permean de forma sutil y contribuyen a la creación de
pensamiento. Si no hubiese existido Madonna a lo mejor tampoco el riot grrrl, o lo hubiesen tenido más complicado, pero si no
hubiese existido el punk hecho
por mujeres en los ‘70, tampoco
hubiese existido Madonna.

¿Qué aporta Madonna?

MARÍA PTQK: No sé si es su
mayor aportación pero una
de ellas es haber llevado el
burlesque a la cultura de
masas. Madonna no es una
artista de burlesque, es una
cantante, pero esa actitud
de provocación casi sistemática (que ahora se ha banalizado, pero que durante muchos años jugó con mucha
inteligencia) es una de sus
señas de identidad.

NACHO MORENO: El valor que
tiene es haber sido capaz de
conectar con su tiempo: representa los signos de cansancio de la segunda ola fe-
minista. Madonna es la necesidad de una actitud más positiva hacia el sexo durante
el infierno del sida pero, sobre todo, representa el paso
de una lucha social basada
en la construcción de identidades colectivas (‘las mujeres’, ‘los gays’) a una lucha
micro-social basada en intereses más individualizados.

Con ella llegó el escándalo

Algunos hitos de una trayectoria que ha sabido
explotar comercialmente el escándalo.

1984. Madonna canta Like a virgin vestida de novia sobre una
gigantesca tarta de bodas en
una interpretación nada virginal. Organizaciones conservadoras la acusan de promover el
sexo prematrimonial y de ir en
contra de los valores familiares.
1989. Se estrena Like a prayer
en uno de los anuncios que
Madonna protagoniza para
Pepsi. El juego con la imaginería católica provoca la condena del Vaticano. Al año siguiente, organizaciones religiosas recomendarían a sus fieles no acudir
al Blond Ambition World Tour,
que contenía varias coreografías
sexuales (en una de ellas simula
masturbarse).

1990. La MTV retira el vídeo de
Justify my love porque contiene
escenas de sadomasoquismo,
desnudos y parejas lesbianas y
gays besándose.

1991. Sale el documental el documental En la cama con
Madonna (Truth or Dare)
.

1992. Funda su propia compañía, Maverick, que incluye una
discográfica y una productora de
cine, así como un acuerdo multimillonario con Time Warner. Su
primer lanzamiento, el libro Sex,
con imágenes sexuales explícitas,
se convierte en un éxito de ventas.

1996. Protagoniza el musical Evita
y da a luz a su primera hija.

1997. Se introduce en el culto de la
Cábala y saca el disco Ray of light.

2003. En la gala de los premios
MTV besa en los morros a Britney
Spears y a Christina Aguilera. Ese
mismo año escribe un cuento infantil, The English Roses, cuyos
beneficios van destinados a obras
de caridad. Por lo visto la profesora de Cábala de Madonna le dijo que tenía que compartir su sabiduría espiritual con los niños.

2006. Promete construir una escuela de élite en Malawi con 15
millones de dólares de presupuesto. En los años siguientes adopta a
un niño y una niña del país, sin
respetar la norma de pasar un año
residiendo por cada uno.

2011. Se cancela el proyecto del
orfanato y se despide a todos los
empleados. La diva afirma que
quiere construir diez centros educativos en vez de uno. Las autoridades del país se muestran irritadas: "Madonna anuncia sus escuelas sin consultar ni pedir autorización. Sentimos que utiliza este tipo de cosas para promover su
imagen".

Tags relacionados: Número 176
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comentarios

3

  • |
    anónima
    |
    22/06/2012 - 3:14pm
    Totalmente de acuerdo con el último comentario; me ha encantado el texto de Espartaka.
  • |
    anónima
    |
    21/06/2012 - 12:13am
    Espartaka: enhorabuena por tu comentario. Me ha resultado mucho más interesante que el artículo y creo que llevas toda la razón en las correcciones, aclaraciones y puntualizaciones. Gracias.
  • |
    anónima
    |
    20/06/2012 - 11:42am
    <p class="spip">Hace más de tres décadas que la política neoliberal avanza en su objetivo de incrementar exponencialmente la acumulación mediante el desmantelamiento del Estado social, las privatizaciones o saqueo de lo público, los privilegios fiscales a las grandes fortunas, la desregulación de los flujos de capital y del mercado de trabajo, la represión sistemática de toda resistencia y el control ideológico de las multitudes a través de los medios de comunicación de masas, entre los cuales uno de élite es la Universidad. Por ello no es casual que, a partir de los años 80, en los departamentos universitarios, los “pos-ismos” de diversa marca (pos-modernismo, pos-fordismo, pos-marxismo, pos-feminismo o “pos-revolución sexual”, como aparece en el texo) corrieran a dar sentido y por tanto a legitimar estas transformaciones. Pusieron en circulación el discurso ideológico de los “finales” en sus diferentes versiones (fin de la historia, fin del trabajo, fin de las ideologías, fin de la lucha de clases …), dictando por decreto-ley la crisis y obsolescencia de los movimientos emancipatorios (de trabajadores, de mujeres, de minorías étnicas, de países neo-colonizados …) que habían conocido un fuerte auge en los años 60 y 70, para ensalzar en su lugar el individualismo rampante. Esta es la línea que sigue el discurso de algunos entrevistados al referirse al “cansancio de la segunda ola feminista”, al paso de “una lucha social basada en la construcción de identidades colectivas (las mujeres, los gays) a una lucha micro-social basada en intereses más individualizados”, y a la capacidad “crítica” de “los ídolos de la cultura popular”, que contribuyen a “la creación de pensamiento”. . No tardó la “industria cultural” capitalista en producir renovados modelos de estos “ídolos populares” de feminidad y masculinidad encarnados en estrellas del cine, la música o las pasarelas. Desde los altavoces privilegiados de los medios de comunicación corporativos, se nos repetía machaconamente a las mujeres, especialmente a las jóvenes, que “la nueva feminista” llevaba wonderbra. Así, por ejemplo, el 19 de mayo de 1994 salía un artículo en El País titulado “La batalla del busto. Sujetadores en clave feminista”, en el que un charlatán de feria de las vanidades llamado Vicente Verdú hacía publicidad a una tal Camilla Paglia –citada en el artículo-, profesora de humanidades en la Universidad de Filadelfia, que sostenía que el “feminismo convencional” escondía el “miedo al hombre-hombre y a la mujer-mujer”. La “nueva óptica” –el eterno femenino que se nos vendía como feminismo- estaba encarnada por una mujer “fuerte, sexual, sensualizada”, cuyo prototipo, según Paglia, era Madonna. Ignora la investigadora cultural que afirma que este prototipo “no refuerza los estereotipos patriarcales de género”, que el producto Madonna se forjaba en el modelo judeo-cristiano de género, que representa a la Mujer o bien como un cuerpo virtuoso exento de toda resonancia sexual, salvo la estrictamente reproductiva (figura arquetípica de la Virgen María) o como la vamp pecadora, empapada de erotismo, dispuesta a seducir a los hombres (encarnado en Eva). Claro que la vamp Madonna, al mismo tiempo virgen y puta, era una versión revisada y ampliada para adaptarse a los tiempos. De ahí que, en un aparente gesto de desafío a la religión y la norma hetero-sexual, viniese preparada para seducir tanto a hombres como a mujeres y presentarse con rasgos de género ambiguos o andróginos, pero siempre bajo los cánones estéticos dictados por la industria de la moda.</p> <p class="spip">La retórica con la que venía envuelto el producto se dotaba de los procedimientos que distinguen un discurso ideológico: la simplificación, la reducción, la confusión entre la parte y el todo …; procedimientos que reencontramos en las declaraciones del “panel de investigadores” que Diagonal ha consultado para valorar si Madonna ha sido un icono feminista o un tótem consumista. Sostener que el producto Madonna es feminista porque hizo “que las mujeres pudieran verse a sí mismas como sujetos”, reduce el universo mujeres a aquellas jóvenes de los 80 que además se sentían atraídas por Madonna, y el feminismo a neo-feminidad. Postular ese sujeto como “de deseo” -¿de quién?-, reduce la diversidad de dimensiones del ser sujeto mujer. Referirse siempre al “feminismo académico” –cápsula de la que parecen no haber salido nunca los entrevistados- subsume el movimiento feminista –que aunque maltrecho sigue vivo- en un club selecto. Cuando se declara que las “adolescentes consideran a las megaestrellas como prototipos autorizados de género y sexualidad” se olvida que es la industria cultural capitalista la que considera qué prototipos dirige a las adolescentes. Hablar de la “cultura popular”, al american way, implicando que es la hecha por y para el pueblo, oculta que la cultura de masas es un producto de la industria cultural capitalista para el consumo de las masas. Y considerar que “la sexualidad de las mujeres sigue siendo “reprimida, silenciada y regulada” quizás no ha reparado, como lo hizo Foucault, en que el discurso dominante habla continuamente de sexualidad y de esa forma la regula.</p> <p class="spip">Oculta más que revela, asimismo, declarar el producto Madonna como estimulante del “empoderamiento” de las mujeres, especialmente cuando el poder o potencia se limita al conocido ámbito de la cama –y la cuenta corriente. Ese empoderamiento no es feminismo, en efecto, pero no sólo porque sea individualista, como afirma un entrevistado, sino sobre todo porque está construido sobre los valores patriarcales. Hay quien opina que su “potencia” radica en que “pone de manifiesto la artificialidad”. Claro, como decretaba Paglia: “no somos otra cosa que máscaras”. El feminismo ya puso en evidencia hace tiempo el carácter sexista, etnocéntrico y clasista de ese empoderamiento de unas pocas, que implica la esclavitud de muchas, y de esa “artificialidad” que hallamos en revistas de “alta gama” como S Moda, dirigidas a “mujeres con criterio” –léase dinero- “que buscan estar bien informadas sobre las últimas tendencias del mundo de la moda y de la belleza”, que es lo que debe importar a una mujer y, por ende, a la “nueva feminista”. Ahora parece que el prototipo feminista lo encarna Lady Gaga y, según Paglia, la misma Sarah Palin. No importa que ésta milite en contra de los derechos humanos y sociales de la mayoría de las mujeres, las trabajadoras, porque el feminismo consiste en ser mujer-mujer y de ahí que otras neocons reconocidas como Ana Botella se sienten cómodas definiéndose como “feministas moderadas” para distinguirse, claro, de las obsoletas, cansadas y poco cool “radicales”. Todo parece indicar que tenía razón Christine Delphy cuando advertía allá por 1979 que “el prefeminismo elevado a postfeminismo es el antifeminismo”. Con ello no afirmamos que sean anti-feministas todas las personas que visten como Madonna o compran sus discos; sólo ponemos de relieve que llevar wonderbra -o no llevar nada- no nos convierte en feministas.</p>
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