-Llave por llave- me dice Mario Benedetti

En los suburbios de La Habana, llaman al amigo mi tierra o mi sangre.

En Caracas, el amigo es mi pana o mi llave: pana, por panadería, la
fuente del buen pan para las hambres del alma; y llave por...

 Llave, por llave -me dice Mario Benedetti.

Y me cuenta que cuando vivía en Buenos Aires, en los tiempos del
terror, él llevaba cinco llaves ajenas en su llavero:

cinco llaves, de
cinco casas, de cinco amigos: las llaves que lo salvaron.

Eduardo Galeano

El Libro de los Abrazos

20/05/09 · 0:08
Edición impresa

Hombre preso que mira a su hijo

Cuando era como vos me enseñaron los viejos

y también las maestras bondadosas y miopes

que libertad o muerte era una redundancia

a quién se le ocurría en un país

donde los presidentes andaban sin capangas

que la patria o la tumba era otro pleonasmo

ya que la patria funcionaba bien

en las canchas y en los pastoreos

realmente botija no sabian un corno

pobrecitos creían que libertad

era tan sólo una palabra aguda

que muerte era tan sólo grave o llana

y cárceles por suerte una palabra esdrújula

olvidaban poner el acento en el hombre

la culpa no era exactamente de ellos

sino de otros más duros y siniestros

y éstos sí

cómo nos ensartaron

con la limpia república verbal

cómo idealizaron

la vidurria de vacas y estancieros

y cómo nos vendieron un ejército

que tomaba su mate en los cuarteles

uno no siempre hace lo que quiere

uno no siempre puede

por eso estoy aquí

mirándote y echándote

de menos

por eso es que no puedo despeinarte el jopo

ni ayudarte con la tabla del nueve

ni acribillarte a pelotazos

vos sabés que tuve que elegir otros juegos

y que los jugué en serio

y jugué por ejemplo a los ladrones

y los ladrones eran policías

y jugué por ejemplo a la escondida

y si te descubrían te mataban

y jugué a la mancha

y era de sangre

botija aunque tengas pocos años

creo que hay que decirte la verdad

para que no la olvides

por eso no te oculto que me dieron picana

que casi me revientan los riñones

todas estas llagas hinchazones y heridas

que tus ojos redondos

miran hipnotizados

son durísimos golpes

son botas en la cara

demasiado dolor para que te lo oculte

demasiado suplicio para que se me borre

pero también es bueno que conozcas

que tu viejo calló

o puteó como un loco

que es una linda forma de callar

que tu viejo olvidó todos los números

(por eso no podría ayudarte en las tablas)

y por lo tanto todos los teléfonos

y las calles y el color de los ojos

y los cabellos y las cicatrices

y en qué esquina

en qué bar

qué parada

qué casa

y acordarse de vos

de tu carita

lo ayudaba a callar

una cosa es morirse de dolor

y otra cosas morirse de vergüenza

por eso ahora

me podés preguntar

y sobre todo

puedo yo responder

uno no siempre hace lo que quiere

pero tiene el derecho de no hacer

lo que no quiere

llorá nomás botija

son macanas

que los hombres no lloran

aquí lloramos todos

gritamos berreamos moqueamos chillamos

maldecimos

porque es mejor llorar que traicionar

porque es mejor llorar que traicionarse

llorá

pero no olvides

Mario Benedetti

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