EL MARCAPÁGINAS: Una selección de obras sobre autogestión de la salud
Lecturas que curan

Las editoriales alternativas se permiten el lujo de
publicar libros que se convierten en una herramienta
para autocultivar una conciencia de salud integral y
armarse con críticas globales a los problemas de la
alimentación o el modelo de sanidad.

21/06/07 · 0:00
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FACULTAD DE MEDICINA DE LA UNAM.

Aldous Huxley dijo
que “la medicina
ha progresado
tanto que
ahora ya todos estamos enfermos”.
Y en un maravilloso
artículo que llamaba
a la desobediencia, Jesús
G. Blanca denunciaba que
las industrias químicas,
tras las II Guerra Mundial,
“encontraron dos campos
fundamentales” para continuar
obteniendo beneficios:
la salud (a través de
los antibióticos) y la alimentación
(a través de los
aditivos). Un negocio redondo
articulado por el
consumo, que desemboca
en la dicotomía comida rápida-
curación rápida. Citando
el libro La teología
de la medicina, de Thomas
Szasz, recordaba los eufemismos
médicos de sus
“violaciones de la libertad
individual”: estas intervenciones
se justifican, decía
el psiquiatra, “llamando a
las personas "pacientes", al
encarcelamiento "hospitalización"
y a la tortura "terapia"”.

La deshumanización
de la salud: lo que Ivan
Ilich llamó “la medicalización
de la vida” por una
medicina que expropia la
salud a la gente. Jörg
Blench publicó años atrás
Los inventores de enfermedades:
Cómo nos convierten
en pacientes (Destino),
denunciando cómo son tratados
como enfermedades
físicas meros desgastes del
cuerpo humano, el envejecimiento
o, incluso, la
menstruación.

Salud y cuidado

Frente a esta cadena de
barbaridades muy rentables,
diversas corrientes
apuestan por la autogestión
de la salud. Una postura
individual, colectiva y
global, bebedora de muchas
fuentes (la ecología,
la medicina alternativa, el
higienismo, la antipsiquiatría...)
que tiene en cuenta
infinidad de factores (físicos,
emocionales, sociales...)
a la hora de entender
la enfermedad como proceso
curativo de un cuerpo
humano considerado como
una máquina casi perfecta
y que dispone de sus
propios recursos sanadores.
En la labor de divulgación,
mucho le debemos
a Eneko Landaburu y
Antonio Palomar. Landaburu
publicó el primer
manual para la autogestión
de la salud, Cuídate,
compa (Txalaparta), que
no ha dejado de reeditarse
para educar en salud a individuos
y grupos, y servir
de base para talleres.

Palomar escribió La despensa
de Hipócrates (Txalaparta),
una guía sobre los
poderes curativos de los
alimentos, un tratado para
mantenernos en alerta con
lo que comemos bajo el
proverbio “que tu alimento
sea tu medicina y que tu
medicina sea tu alimento”.
Y recibimos con alegría la
noticia de la publicación
de La sabiduría de Higea
(también en Txalaparta),
una continuación del anterior
trabajo de Palomar,
enfocada directamente al
poder curativo del propio
cuerpo. De entre el amplio
número de libros dedicados
a la nutrición, los
ayunos conscientes, dietas
sanas y otras formas
de desintoxicación natural,
es reseñable la cantidad
de títulos interesantes
en los catálogos de
RBA o Ediciones Obelisco.

El negocio de la salud

El demoledor Traficantes
de salud, de Miguel Jara
(Icaria), denuncia el salvajismo
de la industria farmacéutica
en el mundo. El
drama de las patentes (17
millones de personas, según
la OMS, mueren al año
por no poder pagar sus medicinas)
o el caso del VIH
que demuestra que negocio
y genocidio se escriben
con las mismas letras. La
aspirina es la causa más
frecuente de intoxicación
de niños en el mundo, y los
efectos adversos son ya la
primera causa de muerte
en EE UU.

Jara, junto a R. Carrasco
y J. Vidal, vuelve al ataque
con Conspiraciones Tóxicas
(Martínez-Roca), un
trabajo de investigación
sobre cómo la sombra del
poder impide regular los
alimentos transgénicos, la
energía nuclear o los venenos
que la industria química
esparce al aire que respiramos

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