SE CELEBRA LA V EDICIÓN DE LA MUESTRA DE CINE DE LAVAPIÉS
¡Larga vida al cine de calle!

Un año más, la Muestra de Cine de Lavapiés vuelve a
reivindicar el cine como experiencia colectiva, sacando las
películas a la calle. Durante una semana, diversos locales
del barrio madrileño proyectaron una selección de
películas que combinaban exigencia artística y social.

10/07/08 · 0:00
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CINE A LA FRESCA. La Muestra aprovecha varios espacios del barrio de Lavapiés para hacer proyecciones al aire
libre. En la imagen, el Solar okupado en calle Olivar / Guillermina Pérez

Un signo inequívoco
de la llegada del
verano al madrileño
barrio de Lavapiés
es el retorno de la Muestra
de Cine, que del 22 al 29
de junio celebró su quinta edición,
“que también significa
victoria (V)”, según la organización.
“Una victoria sobre
el desierto cultural al
que nos abocan las normas
del mercado por el que
tod@s circulamos”.

Organizada por personas y
colectivos del barrio que “trabajan
de forma desinteresada
para crear un pequeño oasis
en el verano urbano de Madrid”,
la muestra quiere ser
un “puente de comunicación
entre diferentes culturas”,
una apuesta por el “cine gratis
y sin premios ni ganadores,
porque esto no es un concurso
ni un mercado audiovisual”.
Un año más, once espacios
del barrio (centros sociales,
bares, la Filmoteca
Española y el C.P. Emilia
Pardo Bazán) albergaron proyecciones
de cortos, películas
y documentales cedidos gratuitamente
al festival .

Con el lema “Un barrio,
muchos mundos”, la Muestra
abre una ventana para asomarse
a otros universos que
están en éste: en el año 2008
han sido la cruda realidad de
la inmigración en Europa, la
música como herramienta de
liberación y crecimiento, las
revueltas del ‘68, la impunidad
de antiguos oficiales nazis
acogidos en el Estado, las
atrocidades del Desastre de
Annual sepultadas por la
historia oficial, la lucha del
pueblo saharaui contra el olvido
o las epopeyas ocultas
tras el velo de la cotidianidad,
entre otros.

Un año más vuelve la magia:
escuchar la cinta de 16
mm. deslizándose en un proyector
con solera; ver cine al
aire libre en un solar ganado
a la Espe-culación con huerto;
disfrutar del cine sin tener
que consumir; hablar de
la película con su director o
directora; compartir vecindad
con las señoras que se
abanican en el asiento de al
lado; empaparse y parar la
proyección porque la noche
de San Juan viene con lluvia;
socializarse al fresquito...
volver al cine de antaño.
La victoria de “ver en grupo,
arte para la gente, cine de
barrio, de calle”.

En este verano de Eurocopa,
algunas noches hasta el
‘respetable’ vecino del “¡Bajar
el volumen!” a las once de la
noche se esfumó misteriosamente,
engullido por los alaridos
a “ ¡Ehhhhhpaññññia!”.
Hace calor y todos queremos
parar un rato el mundo, inventarnos
el nuestro y ganar
la calle ni que sea por un día.
Por suerte, aún quedan victorias
que se hacen desde abajo,
labradas “a mano y sin permiso”
como la Muestra.

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