CULTURAS I MÚSICA
“La situación actual te libera de hacer un disco porque sí”

Charlamos con Julián Hernández, alma máter de Siniestro Total, grupo que ha navegado desde las aguas del río Miño hasta las del Mississippi.

07/12/12 · 14:09
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Retranca y surrealismo son la denominación de origen de Siniestro Total. El combo gallego que desde aquel ¿Cuándo se Come Aquí?, que supuso un revulsivo debut, lleva 30 años dándole al punk con solventes derivas hacia el rock and roll y el blues. Y todo ello, sin necesidad de fingir falsas disoluciones y cambiando en un par de ocasiones de voz cantante.

A pesar de la cacareada crisis de la industria, vosotros aún conseguís engañar a las disqueras y, de cuando en cuando, publicar un disco.

En realidad nos engañamos a nosotros mismos, que somos los que ponemos la pasta. Hacemos el trabajo y luego ya se lo colocamos a alguno por ahí.

¿Está complicado el tema?

Es como volver a las catacumbas, como decía el dibujante Miguel Ángel Martín: “las catacumbas son ese sitio del que nunca deberíamos haber salido”. Nos dio una vez por salir y la cagamos. Las cosas han cambiado una barbaridad, pero bueno, hay que inventarse cosas ¿no? Es lo que hay. Nos hemos pasado la vida inventándonoslas.

Habéis hecho de la supervivenciauna forma de estar en la música ¿cómo se consigue?

Siempre pensamos que el disco que estamos grabando es el último: es algo sistemático. Al final siempre acabamos haciendo otro, pero lo importante es tener las ideas, no sólo la idea de hacer otro disco. La situación actual del mundo te libera de tener que hacer un disco porque sí, de esa especie de funcionariado de disco-gira-disco-gira. En ese sentido esto es mejor.

Mirando atrás, una vez que aprendisteis a tocar os transformásteis poco menos que en bluesmen...

Yo discrepo, porque yo no sabía tocar la batería, pero Germán Coppini sí que sabía cantar y Alberto Torrado tocaba el bajo de la hostia. Se ha quedado el cliché de que no sabíamos tocar, porque igual yo no sabía tocar la batería, ¡pero no me caía de tiempo! Yo dejé de tocar la batería porque ya no daba para más y quería volver a la guitarra que era lo mío. Con el tiempo es inevitable que toques de otra manera, no necesariamente bien, pero símejor.

¿Qué supuso para vosotros el encuentro con Madrid, Ordovás, la Movida y demás?

Evidentemente todo. No todo, porque somos de Vigo y nuestro sistema operativo, el humor y una cierta manera de pensar es gallego, y es la base del tinglado, pero sí que supuso por ejemplo Radio 3, que fue la hostia, no sólo para Siniestro sino para todos. Se nos acogió muy bien, fue una especie de flechazo. Tocábamos en Rockola y estaba lleno, y en Vigo, sin embargo, no nos hacían ni caso.

Habéis pasado por tres etapas contradiciendo el dicho de que ningún grupo sobrevive a lamarcha de su ‘front-man’.

Es tremendo. Hemos tenido tres bajistas y tres cantantes. La verdad es que no nos lo planteamos de una forma tan cruda. Fue algo natural cuando Germán se fue con Golpes Bajos, y dijimos: “Miguel, canta tú que yo estoy en la batería”, si no a lomejor habría cantado yo. Luego llegó un punto en el que él se fue y me tocó a mi estar ahí delante. Parece que soy un trepa, empecé ahí detrás y dando codazos he llegado a la primera fila (risas). Curiosamente, la formación actual es la formación más longeva.

Habéis grabado en Memphis y en Houston. Parece que con Joe Hardy (el productor) tenéis una sólida relación.

Hemos grabado con él allí y aquí en diferentes ocasiones. Lo curioso es que cuando fuimos y lo conocimos fue un empeño de la gente de BMG por ir a grabar fuera, buscamos y dimos con él. Cuando la gente se va fuera a grabar, lo que he visto es que han ido una vez y luego no han repetido. En cambio nosotros caímos en gracia, nos llevamos bien, él también ha venido a Galicia, y así llevamos ya cerca de 20 años. Si fuera rutinario sería un coñazo, pero no, con él cada vez es de una forma.

Con la actual situación de la industria, ¿no se os ha pasado por la cabeza estudiar una oposición por si acaso?

Estamos todos pluriempleados. En mi caso ahora nos han echado a todos los colaboradores de El País, pero sigo escribiendo en El Faro de Vigo, hago un poco de spoken word con Manolo Romón, y alguna cosa con Rómulo Sanjurjo. Estamos todos relacionados con la música, lo que no sé si es bueno o malo.

¿Y no os ha tentado fingir una muerte como Los Enemigos, o como ahora los Ilegales que se han transformado?

Lo que quieren todos es matarme amí, “palma el cantante ynos forramos” (risas). Sí que es verdad que en un momento dado teníamos que haber desaparecido, como lo de los Hombres G, con una vuelta increíble, pero somos unos cabezotas.

Pero habéis llegado a un punto en el que, desde el vigésimo aniversario, lo vais celebrando cada cinco años, apenas sacando un disco entre medias.

Se acabaron los aniversarios, 30 y ya se acabaron. Fue el de los veinte por las dos X, luego por los 25, bodas de plata, que es una especie de estándar que hay que celebrar y luego la triple X , pero estamos hasta los huevos de aniversarios, se acabaron.

¿Como se lleva tener a un colega como presidente de la SGAE?

La SGAE tiene total y absoluta mala prensa. Tocamos hace poco con Os Resentidos en Castrelos y acabó todo el público cantando “¡¡presidente, presidente!!” (risas), cantando lo que cantan, además, es lo más punki que ha pasado nunca. Yo le acompaño en el sentimiento, lo que le toca a Reixa y a la gente que trabaja con él es una tarea de titanes, reformar estatutos...

Pero, ¿hay voluntad de hacer eso?

Como no la haya...

...más impopulares no van a ser la verdad...

Eso es. Hemos llegado a un punto en el que la SGAE es lo más odiado, por encima de ETA o los bancos. Lo hicieron realmente mal durante la época de Teddy Bautista o con Ramoncín granjeándose enemistades. Hubo muchísimas meteduras de pata, con una incapacidad tremenda de comunicar lo que es el derecho de autor, que no tiene por qué ser una cosa chunga. Las formas les fallaron mucho, como decía el Reverendo, “las formas Hernández, las formas”. Hay mil maneras de hacer las cosas, y desde luego escogieron la peor, todo el rato a la greña. Ahora hay que reescribir los estatutos, encima con el Ministerio de Cultura y Wert por medio, es un momento chungo. No se cómo acabará Reixa en eso, si le dará un pasmo o qué.

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