De la sal de la tierra a la escoria encarnada

La editorial madrileña Capitán Swing trae un texto extremadamente útil para comprender el ataque neoliberal contra la clase obrera.

05/02/13 · 17:16
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Ya en 1845, en su obra La ideología alemana, Friedrich Engels y Karl Marx acuñaron el término lumpenproletariado para referirse a la masa informe, inclasificable y susceptible de manipulación por parte de la burguesía. En efecto: el debate sobre la llamada subclase que plantea Owen Jones en su libro Chavs. La demonización de la clase obrera no es un debate nuevo. Pero el hecho es que este debate histórico, que en Inglaterra fue fervoroso tras los efectos de la Revolución Industrial, ha vuelto a despertar interés en estudios recientes. Véase por ejemplo el estudio de Mark Pittenger Class Unknow, que analiza, entre otros aspectos, cómo se construyó en EE UU el concepto de “pobre” en relación con el de “clase peligrosa” durante el siglo XX. Por su parte, Jones ha innovado en la forma, en el prisma y en el análisis de la sociedad británica con un sobresaliente reportaje de periodismo político.

La instantánea más triste

Es junio de 1984. El sector más fuerte y sindicado de la clase obrera británica, la minería, es reprimido por policías montados a caballo durante los enfrentamientos en Orgreave. A partir de ese golpe simbólico y fatal, Jones vuelca la mirada hacia la Inglaterra de Margaret Tatcher y ve que el modelo que se implantó entonces, el de las especulaciones financieras de los señores de la City –que pusieron la libra por las nubes, perjudicando las exportaciones y acelerando el cierre de históricas industrias– es un modelo que hoy en día cierra un ciclo perverso en nuestra historia contemporánea.
Thatcher, Reagan y Pinochet fueron algunos de los primeros mandatarios ansiosos por eliminar la conciencia de clase trabajadora, aquello que tan bien había sabido describir Edward Palmer Thompson en La formación de la clase obrera en Inglaterra a finales de los ‘60. En Chavs la mirada de Jones también se echa encima de lo que Stuart Mill calificó como “la tiranía de la mayoría” en su clásica obra Sobre la libertad. Se refiere a la condena mediática –asumida también por intelectuales progresistas y por la gran masa de la población– de que existe un sector que perjudica al desarrollo del país: los chavs. Son reconocibles por la precariedad de sus trabajos eventuales (existe un curioso reportaje clandestino de Florence Aubenas sobre esta cuestión en la ciudad de Caen: El muelle Ouistreham), su actitud conflictiva, y otros prejuicios y estereotipos negativos.

Ese es el discurso que los tories legaron al Nuevo Laborismo de Tony Blair y Gordon Brown. La idea de que el desarraigo de esa gente viene porque sus aspiraciones entran en contradicción con el ideal de progreso y ascenso social que representa la clase media individualista. Con un parlamento en el que sólo uno de cada veinte diputados es de extracción humilde, se pregunta Jones, ¿cómo se van a comprender y atender los problemas de la gente corriente? Llegado el caso es siempre fácil excusarse en el “no hay remedio”, en lugar de promover políticas que lleven empleo a comunidades con altas tasas de paro. O políticas de viviendas que busquen el beneficio comunitario, en lugar de vender la idea de la propiedad.
Jones también pone de manifiesto que, en realidad, incluso los mal llamados gobiernos progresistas beben de la ideología del privilegio. En España tuvimos el ejemplo de La Gandula, esa ley de vagos y maleantes aprobada por todos los grupos políticos en 1933 durante el bienio de Azaña, que no era sino un código de represión para la gente sin recursos.

A los más identificables, por una estética y una vida de clase trabajadora, se les criminaliza con un insulto que acaba por aparecer en las más populares series de televisión, en webs y redes sociales: chav! scum! Hoy en día al trabajador se le amordaza, o se le reprime, o se le atemoriza. Lo que dice Jones es que también se le ridiculiza y se le estigmatiza si no tiene aspiraciones de clase media. Como apunta el autor, la clase trabajadora “ha pasado de ser la sal de la tierra para convertirse en la escoria de la misma”. Y ese es el legado ideológico neoliberal. Nadie está orgulloso de ser de clase trabajadora. Nadie quiere convertirse en un chav, o en un ni-ni, o en un gorrón que agota la prestación por desempleo. Todo el mundo quiere pertenecer a esa clase fantasma que es la clase media porque es más estilosa. Esa es la ideología del poder, la que divide y enfrenta para conservar la gran farsa, la gran estafa para los trabajadores que es La Crisis. Es curioso observar cómo desde el poder privilegiado se aboga por la meritocracia, el ascenso social y la igualdad de oportunidades cuando cada vez existen más diferencias, como bien señalan los profesores R. Wilkinson y K. Pickett en su libro Desigualdad, más infelicidad colectiva. La obra de Jones es más necesaria que nunca en este momento de reformulación ideológica y de regeneración política y social.

Algunos términos clave

Íñigo Jáuregui. 
Traductor de ‘Chavs’ en la edición española
 

ASBO

Orden de Arresto por Conducta Antisocial. Las ASBO se introdujeron en Inglaterra por primera vez en 1998 durante el gobierno de Tony Blair para “proteger al público de comportamientos que causan o pueden causar acoso, alarma o inquietud”. El comportamiento antisocial incluye conductas de lo más variadas: vandalismo, intimidación, blasfemar, defecar, orinar o escupir en la calle, emborracharse, mendigar, pintar graffitis... Las ASBO tienen carácter civil, aunque su infracción puede dar lugar a la apertura de un expediente penal, y consisten en la prohibición de repetir ciertas conductas o pasar por determinados lugares.

Eton College

Pocas instituciones británicas encarnan las diferencias de clase como Eton College, el colegio privado más pijo y selecto de Inglaterra y “tradicional campo de entrenamiento de la élite política británica”. Entre los diputados conservadores, un sorprendente tres de cada cinco ha ido a un colegio privado, incluyendo al líder tory David Cameron. Para desmontar la ilusión de que vivimos en una sociedad meritocrática y sin clases basta observar cómo los cachorros de las clases dirigentes se foguean, como antaño, en instituciones como Eton College, lo que les permitirá seguir ocupando los peldaños más altos de la escala social.

Council Estate

Barrios de protección oficial. “... [Los] prejuicios sobre la pobreza y el desempleo convergen en la imagen del barrio de viviendas de protección oficial”. Y no es casual. La política de vivienda iniciada por Thatcher y continuada por el neolaborismo transformaba estos barrios en guetos. Traicionando el espíritu que inspiró su creación, cuyo objetivo era crear comunidades mixtas, los gobiernos británicos durante los últimos treinta años han convertido estos barrios en “vertederos sociales” que empezaron a ser fácilmente asociados a los denominados chavs. El término chav a menudo se hace pasar por acrónimo de “Council Housed and Violent”.

Little Britain

Serie cómica a base de sketches en la que se caricaturiza a la clase trabajadora. Vicky Pollard, una de las protagonistas, madre soltera, adolescente zafia, promiscua y corta de entenderas se ha convertido en uno de los más célebres estereotipos chavs. De la imagen pintoresca y condescendiente de las comunidades obreras en series como East Enders o Coronation Street se ha pasado al escarnio más hiriente. Jones afirma que lo peor es la impunidad con que se practica. Los dos creadores de Little Britain son millonarios que estudiaron en colegios privados. Así es comprensible que piensen que su serie es un fiel retrato de la gente obrera.

Chav Scum

Literalmente, “escoria chav” es el sitio web más famoso de todos los dedicados a ridiculizar a esta “tribu urbana”. En ellos se ofrecen consejos para “identificar a un chav en la espesura” o se incluyen listas de profesiones chavs (reponedor, cajera de súper...), mientras en los foros se compite por ver quién muestra más saña hacia los chandaleros. Lo novedoso, según Jones, es el impudor: si burlarse de otros colectivos ya no es políticamente correcto, parece haber barra libre para reírse de la clase social porque se nos vende la imagen de que la sociedad está compuesta por clase media y un residuo despreciable de lo que fue la clase trabajadora.

Cruzada liberal

Entre 1978 y 1979, una serie de huelgas protagonizadas por trabajadores mal pagados del sector público dio lugar a lo que se llamó el “Invierno del Descontento”. El gobierno y sus propagandistas aprovecharon para avivar el malestar causado por la cancelación de servicios y elaborar nuevas leyes que restringieron drásticamente el derecho a huelga. Más crucial aún fue la derrota de los mineros, que en 1974 habían derrocado el gobierno de Ted Heath. En venganza, diez años más tarde, Thatcher desvelaba la intención de cerrar las minas. La derrota de los mineros tuvo efectos devastadores para el conjunto de los trabajadores.

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comentarios

1

  • |
    Iago H
    |
    12/04/2013 - 1:56pm
    <span style="font-family:Ubuntu;"><span style="font-size:small;"><b>a política como instrumento para facilitar o beneficio privado</b></span></span><br />http://wp.me/p1NuYX-ch<br />
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