FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE DONOSTIA // ENTREVISTA CON EL EQUIPO DE 'EL TAXISTA FUL'
“La película intenta agujerear la realidad, romper los muros”

‘El taxista ful’, película que
mezcla documental y ficción y
muestra la actividad política de
los movimientos sociales, fue una
de las sorpresas del Festival.

17/05/06 · 22:01
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RECONOCIMIENTOS. ‘El taxista ful’ competía en Zabaltegi y obtuvo la Mención Especial del Jurado del Premio Altadis-Nuevos Directores.

Dedico la película a
las cajeras de supermercado,
que
están tan lejos y tan
cerca de la gente. Y a todos los
que se sienten incómodos en
este asqueroso mundo”. Así
presentó Pepe Rovira El taxista
ful, dirigida por Jordi Solé,
en la sección Zabaltegi del
Festival de Cine de Donostia.
Pepe es José R., un taxista poco
usual, que toma “prestados”
taxis para trabajar por la
noche y sobrevivir con lo que
gana, hasta que, tras múltiples
detenciones, se ve en
busca y captura y toma contacto
con un sector de los movimientos
sociales de Barcelona.
A partir del encuentro
de José con Mar (Marc Sampere)
empezará a involucrarse
en la actividad política de
grupos como Dinero Gratis o
los okupas de Miles de Viviendas.
DIAGONAL aprovechó
su paso por Donostia para
charlar con los dos protagonistas.

DIAGONAL: ¿Qué tiene la
película de real, de reconstrucción
del acercamiento de
José, el taxista, a los movimientos
sociales?

PEPE ROVIRA: En la película
hay mucho de verdad y muy
poco de mentira. Lo que yo represento
en la película es una
persona “normal y corriente”,
aunque roba para trabajar,
pero que quiere ser normal.
Hay una parte de mí que es
eso, por la cultura que me han
metido; lo pasé muy mal en el
paro, la angustia de no tener
trabajo después de que me
echaran de la fábrica, de un
trabajo fijo. Después de eso
llegó la humillación, tenía que
ir a entrevistas obligado por
el INEM en las que me sentía
pisoteado, querían que trabajara
10 horas diarias y yo no
estaba dispuesto, me rebelaba.
Es la misma situación dramática
que la del taxista.

D.: En los diálogos se percibe,
como si se tratara de un documental,
momentos captados
de un primer encuentro entre
dos realidades, diferentes,
¿cómo conseguisteis esa espontaneidad?

P. R.: Existía un guión general
de Jordi [Solé], que estaba
abierto. En cada escena nos
poníamos en situación de lo
que queríamos expresar, y de
ahí salían los diálogos. La película
se fue haciendo con el
rodaje.

D.: En la película se ve la difícil
comprensión de la sociedad
hacia la actividad de los
colectivos, a la vez que a través
de José se va entendiendo
lo que esos colectivos hacen,
¿cómo concebís ese choque?

P. R.: La película mezcla los
dos mundos, intentando
transformar los prejuicios sobre
ellos: hacia esos “locos”
que sólo hablan de la Revolución,
y hacia ese señor regordete
del que se piensa que
lo único que le motiva es ver
el fútbol. Se mezclan y así se
pierden los códigos y se produce
el choque.

MARC SAMPERE: Desde Miles
de Viviendas llevamos
tiempo pensando en romper
con la estética okupa, con lo
que supuestamente tiene que
ser un activista. Jugamos con
comunicar, para que cambien
las personas y las sensibilidades.
Se trata de sumar. Salvar
desniveles.

D.: José hace críticas importantes
hacia las personas militantes,
que ayudan a reflexionar
a la propia militancia. Una
de ellas es cuando le plantea a
Marc que si ha iniciado un
compromiso con él lo tiene
que continuar, y con ello se
aborda la importancia del encuentro
personal, el pensar en
las personas y no sólo en las
reflexiones teóricas o las acciones
de visibilización.

M. S.: Sí, es muy importante.
En Miles de Viviendas somos
30 personas, con discursos
muy diferentes, incluso contrarios,
y hemos continuado
juntas, pese a varios desalojos.
Porque las ganas de hacer
y cuidarse es lo fundamental.
Está bien trabajar el
discurso, pero lo importante
no está ahí, las palabras encuentran
su sentido en el uso:
en cómo lo dices, dónde lo dices,
cuándo lo dices.

D.: El “asqueroso mundo” del
que hablaba Pepe en la presentación
aparece reflejado,
pero también se desprende
una alegría, un disfrute por vivir
la vida de manera diferente,
por expresar la política en
todas las facetas cotidianas.

M. S.: Un tema importante de
la película es el de la soledad
y la compañía: cuando estás
con gente te da fuerza, la claridad
del porqué te da vida.

P. R.: La militancia es para mí
mi forma de vida. Yo vengo
de Andalucía, del campo, y en
el terreno político lo he aprendido
todo. Empecé a militar
en los ‘70, con la lucha en la
fábrica y en la asociación de
vecinos en el barrio. Los años
de la Transición fueron de
efervescencia, yo estaba
involucrado en muchas cosas,
pero terminó la Transición
y se acabó. Me echaron de
la fábrica y edificaron en el
solar que reivindicábamos
como espacio de encuentro.
Hubo años de sequía
muy grandes que se rompió
con la okupación del cine
Princesa, entonces se
volvieron a abrir espacios
de intervención política.

D.: ¿Cómo fue el proceso
de discusión en las asambleas
para llegar a realizar
la película? ¿Cómo fue el
acercamiento del director?

M. S.: Jordi había leído el
libro Por una política nocturna
y contactó con Santiago
López Petit, y a partir
de ahí con la Oficina 2004 y
Dinero Gratis, y nos planteó
la idea, que se discutió
en Dinero Gratis y en Miles
de Viviendas.

P. R.: Hicimos lo que quisimos.
Ni la productora ni los
que dieron subvención metieron
baza. Es una contradicción
que aparezcan las
instituciones y el Estado
como subvencionadores, y
sabemos que habrá un
sector que nos lo podrá
criticar. Estamos fuera y
dentro; todos los trabajos
prostituyen. Pero hemos
conseguido que la película
sea como queríamos que
fuera, algo colectivo.

D.: ¿Cómo se ha recibido la
película en el Festival y cómo
os habéis sentido?

M. S.: La película se hizo
sin esperar nada, y menos
que pudiera venir al Festival.

P. R.: Yo hay veces que me
siento perdido. A mí nadie
me ha elogiado en la vida,
y ahora en el Festival no sé
qué hacer. No creo que esto
vaya a cambiar el mundo.
Pero el intento de la película
es agujerear la realidad,
romper los muros entre
distintas realidades.

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA PRECARIEDAD

El taxista ful se basa en la experiencia
real de José R., un caso que, a
ojos de Jordi Solé, el director de la
película, «resultaba singularmente
paradigmático para ilustrar un tema
que recorre y traspasa mi propia
realidad cotidianamente: la precariedad».
La angustiosa relación de
José con el trabajo (y con su ausencia),
quien se responsabiliza de su
situación de parado atribuyéndola a
su falta de aptitudes, permitió al director
«reflexionar sobre el sentimiento
de culpabilidad que se ha
instalado en nuestras vidas, culpabilidad
por no llegar a ser, por no ser
capaces de tener», y contrarrestar
ese discurso con el de los activistas,
quienes argumentan que el paro es
un instrumento del capitalismo para
que los trabajadores acepten un trabajo
cada vez más precario.

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