ENTREVISTA CON VIRGINIE DESPENTES, ESCRITORA
“La escritura no es liberadora y menos aún terapéutica”

¿Por qué resulta tan controvertida Virginie Despentes? Quizás porque sus
personajes femeninos encarnan sin complejos atributos ¿masculinos?, porque
sus ensayos no temen meterse en aguas pantanosas, o simplemente, porque
no le da la gana encajar en el papel de chica mona y simpática. Hablamos con
una de las escritoras más macarras y lúcidas de la escena literaria.

05/03/08 · 23:50
Edición impresa



En Teoría King Kong
(Melusina, 2007),
seguramente uno
de los ensayos feministas
más frescos y novedosos
de los últimos años,
Virginie Despentes parte de
su experiencia personal para
cuestionar las bases del feminismo
burgués y bienpensante,
la construcción social
de los géneros o la emancipación
masculina. En esta
entrevista, la escritora francesa
vuelve sobre la condición
actual de la mujer, su peculiar
relación con la escritura
y el contexto en el que surgió
este libro.

DIAGONAL: ¿Qué aspectos
de la condición femenina actual
y del discurso feminista
te han llevado a escribir
Teoría King Kong?

VIRGINIE DESPENTES:
Este libro, para empezar, lo
he escrito en Francia, donde
hay un problema con la traducción
de los libros feministas
americanos publicados en
los ‘90. La decisión de escribir
Teoría King Kong en mi
país de origen es ante todo
una invitación a leer lo que se
ha escrito, pero que está todavía
sin traducir: me refiero
a los libros de Sprinkle, Paglia,
Carole Queen, Pheterson,
etc. Pero el deseo de escribir
este libro surge de también
de la historia de la película
Fóllame (2000) y de las
entrevistas que nos hicieron
después de su estreno y en las
que hubo que ‘teorizar’ mucho
acerca de la violación, la
pornografía, la violencia femenina,
etc.

D.: ¿En qué ámbitos la revolución
feminista no ha llegado
lo suficientemente lejos?
¿Hasta qué punto crees que
se puede hablar incluso de un
retroceso?

V.D.: Los modos de contracepción
masculina y la legalización
del aborto gratuito y
anónimo son dos temas, respecto
a la heterosexualidad,
en los que hubiera sido importante
trabajar más activamente.
Hoy, cuando veo las
películas del box office tengo
la impresión de que a las mujeres
se les trata con mucho
sadismo, se les ve demasiado
a menudo con la cara ensangrentada
arrastrándose por
el suelo. Me gustaría ver a
más hombres jóvenes en braguitas,
corriendo y llorando
por el bosque y perseguidos
por mujeres maníacas con
enormes motosierras.
Creo que el bloqueo es evidente
en todos los ámbitos:
cuando una mujer se presenta
a la presidencia
y se la
juzga como mujer; cuando
ves que las mujeres están infrarrepresentadas
a la hora
de ocupar puestos de prestigio;
cuando no se enseña a las
niñas a defenderse físicamente
en la escuela y además no
se les da ninguna educación
sobre la violación, ni sobre el
después de la violación…

D.: En tu libro reivindicas la
condición de “proletaria de la
feminidad”. ¿Te parece que
los límites y tabúes del feminismo
liberal –prostitución,
pornografía, etc.– tienen que
ver con el tipo de mujer
al que se dirige el
feminismo dominante?

V.D.: Yo no veo que haya realmente
un ‘feminismo dominante’.
Por eso, aunque el
discurso de algunas feministas
liberales o de la vieja escuela
me canse, me siento
pese a todo cercana a
ellas, si me posiciono
respecto a un poder que,
efectivamente, es dominante.
Yo no tengo ningún
problema con el discurso
anti-porno, por ejemplo.
Creo que alguien debe
asumirlo. Y mi papel es el de
asumir el opuesto. Pero para
que yo pueda plantear un
discurso ‘pro-pornografía’,
es necesario
que antes
se haya hecho
la crítica de la
pornografía. Y no
creo que el discurso anti-pornografía
del feminismo liberal
tenga suficiente eco. Lo
único que realmente se escucha,
desde mi punto de vista,
es el discurso religioso.
Ahora bien, sí que me parece
importante precisar de
dónde vengo, es decir: ni de
las clases acomodadas ni de
la universidad, porque en general
las mujeres que toman
la palabra feminista son
mujeres que proceden
de un medio social particular, la alta burguesía,
y que tienen una formación
escolar específica, la universidad.
Estaría bien que ellas
se molestaran, también, en
precisar desde dónde toman
la palabra.

D.: A pesar de tu virulencia
respecto a las diferentes manifestaciones
del machismo
masculino, concluyes Teoría
King Kong con estas palabras:
“El feminismo es una
aventura colectiva para las
mujeres, pero también para
los hombres y para todos los
demás”. ¿Cabe una redefinición
del sujeto político del
feminismo –que ya no se limite
a la mujer– relacionada
con el cuestionamiento de la
norma heterosexual y los roles
asignados a cada sexo?

V.D.: Lo que está claro es
que si hubiera nacido hombre
yo no estaría contento.
Sorprende ver la cantidad de
hombres que dan la impresión
de vivir aferrados de ese
modo a su argolla de masculinidad.
Se trata en todo caso
de una amputación emocional
brutal, constante y de
lo más exigente. Creo que
asistimos en directo al hundimiento
de la ‘norma heterosexual’,
y que sería urgente
acompañarlo de discursos
innovadores sobre la masculinidad.
Si nos imaginamos
que las cosas van a seguir
veinte años más, tal y como
están, creo que asistiremos
a una verdadera explosión
de los géneros y de las convenciones
culturales y políticas
que nos constriñen desde
hace siglos.

D.: En ese sentido, la cuestión
de la liberación de los
deseos y de la sexualidad,
¿te parece determinante en
esta marcha hacia la
emancipación? En tu libro,
por ejemplo, asimilas
la censura de la producción
pornográfica a un
mecanismo de control
de los deseos.

V.D.: Pienso que el control
de la pornografía, a lo que
apunta en principio es a
controlar la sexualidad
masculina. La cuestión en
el caso de la sexualidad femenina
ni siquiera se plantea:
ha sido reprimida con
demasiada eficacia.
Cuando hicimos la película,
nos preguntaron muy seriamente,
y en repetidas ocasiones,
por qué queríamos
“confiscar” la sexualidad de
los hombres. Como rodábamos
imágenes con un contenido
sexual explícito, estábamos
“confiscando”.
Si te paras un momento a
pensarlo, es impresionante
ver hasta qué punto la represión
de la homosexualidad
masculina se halla en
el centro mismo de todos
los conflictos en torno al sexo
y a su representación.
Creo que es un tabú central.
A los hombres, en principio,
no les apetece realmente follar
con mujeres. Sobre todo
tienen ganas de juntarse
entre ellos y de hacer toda
una serie de cosas, juntos.
Hay que cogerlos desde la
cuna, vigilarlos sin parar y
machacarlos sin cesar
con propaganda hetero,
para que se resignen a
copular con mujeres.

D.: Aunque puntuado de
pasajes púdicos, relacionados
con la fuerza de los episodios
autobiográficos revelados,
el tono corrosivo y
acerado de Teoría King
Kong no deja de recordar
por momentos el estilo declamatorio
de una rapera.
¿En que medida la escritura
es para ti liberadora?

V.D.: No, la escritura no es
liberadora y menos aún terapéutica.
Pero funciona
como si pusieras las cosas
en orden y les dieras forma,
es decir, como una lucha
contra el caos. El hecho de
escribir sobre la violación,
por ejemplo, no me parece
que sea nada terapéutico o
algo que pueda aliviar. Al
contrario, es realmente como
abrirse las tripas. Hay
una mística en todo ello,
creo que ha habido libros de
otros que me han ayudado
mucho. Por eso creo que los
míos pueden acompañar a
los demás.

Es ciertamente lo mismo
que creer en Dios: debe haber
una recompensa, pero
no la tendremos en este
mundo. Sin embargo, el hecho
de creer en ello ya es
una fuerza en sí misma.

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comentarios

2

  • |
    andressolo
    |
    01/07/2014 - 4:04pm
    Así que a los hombres hay que machacarlos y comerles el tarro desde muy pequeños para que quieran follar con tías. Menuda lumbreras esta tipa. Supongo que piensa que las lobeznas le comen la olla a los lobeznos de pequeños para que follen con lobas. Con pseudofeministas así no hace falta que l@s machistas hagan campaña, ya les hace el favor ella. Otra cita de esta inteligentísima vanguardista superguays "Cuando una mujer alcanza el orgasmo con un hombre está colaborando con el sistema patriarcal, erotizando su propia opresión". Si al menos no se identificara con el feminismo no nos estaría jodiendo el trabajo que hacemos miles de feministas que nos topamos con mucho rechazo, a veces generado por personas así.  
  • |
    Leticia Roig
    |
    03/05/2014 - 9:09am
    Gracias a que mujer un día "se abrió" las tripas y escribió de manera lucida y reveladora sus experiencias con la violación y la prostitución, nos ha servido de terapia a muchas...muchas nos hemos sentido muy acompañada por ella... ¡Gracias Virgínie!
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