TEATRO Y PERIODISMO
La escena que no es ficción

Con el estreno mundial de "La Puta y el gigante" de Marco Canale en el XI Festival Escena Contemporánea repasamos la relación entre teatralidad y periodismo.

18/02/11 · 8:00
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La no ficción como herramienta para la producción de una obra no es nueva en la historia del teatro. Aunque vivimos hoy un resurgimiento de personas y compañías que desde las artes escénicas presentan acciones veraces, informaciones y situaciones que luego se modifican por la propia acción del público, individual o colectivamente. Estamos ante el nacimiento de una suerte de performance teatral.

Hoy en lengua española, artistas como Angélica Liddell (Y los peces salieron a combatir contra los hombres) o el argentino Marco Canale (La puta y el gigante) se sumergen en la no ficción a partir de personales clippings de información, ejercicios precisos de hemeroteca, sin caer en el didactismo, para describir de forma informativa y poética un mundo que es transformable.

Se trata de poner en entredicho las versiones oficiales escritas sobre la historia contemporánea, a partir de la misma actitud y técnicas del periodismo de investigación, que ensalza el valor de fuentes omitidas o manipuladas por los medios de comunicación.

Así, el investigador puertorriqueño Mario E. Roche plantea la pertinencia de un teatro periodístico, es decir, “una creación dramática muy consciente de la actualidad y de profundo sentido crítico". Y se pregunta “si no sería interesante prestar más atención a los planteamientos críticos y profundos de los buenos artistas del teatro que a unos periodistas que se quedan cortos en sus relatos del presente y sus proyecciones del futuro”.

En los ‘60 surgieron en EE UU grupos que abordaron conflictos sociales como el Living Theatre, el San Francisco Mime Group, o el Bread and Puppet Theatre. En México y países de Centroamérica lo hizo el Teatro Campesino. Y en Brasil, el Teatro del Oprimido. En el otro lado del charco, en Europa, se creaban líneas de trabajo como las de Giorgo Strehler, fundador del Piccolo Teatro de Milán, John Mcgrath, director del 7:84 Theater Company, grupo escocés cuyo nombre proviene de una estadística en The Economist eden 1966 (el 7% de la población de Reino Unido poseía el 84% de la riqueza), o Eugenio Barba con el Odin Theatre en Dinamarca. Me gustaría escribir nombres de directoras relacionadas con esto del teatro y del periodismo... Quizás Rena Mirecka y Arianne Mounshkine, además de la filósofa y escritora Hélène Cixous. Pero no hay información disponible al respecto.

Volvamos a los barones del teatro. Junto a Bertold Brecht, Erwin Piscator desarrollaría en la Alemania de los ‘30 una idea revolucionaria del teatro a partir de su teatro político y la dramatización de hechos reales. Mientras, en EE UU, el dramaturgo Elmer Rice y el WPA Federal Theatre Project experimentarían con la técnica del periódico vivo para promover el debate social. El teatro documental investigaba las formas artísticas de presentar información veraz y muchas obras agarraron temas candentes en los medios de comunicación desde la sátira y el humor.

Y en la base de ese teatro occidental, las tragedias griegas de Esquilo, Sófocles y Eurípides, las caídas de personajes poderosos y las crónicas políticas de Shakespeare. El alemán Georg Büchner escribiría a principios del XIX La muerte de Danton y Woyzeck, justamente a partir de discursos políticos y revistas de la época. El propio Benito Pérez Galdós se fijó en los acontecimientos políticos de la España de finales del XIX y principios del XX para escribir sus novelas y piezas teatrales.

Vale. No es nuevo describir desde el teatro conflictos y situaciones reales que salen en los medios de comunicación de forma contemporánea. No es nuevo hacer periodismo desde el teatro. Por qué no vamos a seguir esta senda ahora, cuando ya hemos constatado los límites e intoxicaciones que emiten los medios de comunicación a diario. Una nueva vía para enternarnos de los escándalos que las estructuras de poder siempre quieren ocultar, y encima pasarlo bien. Buen asunto para el comienzo del sXXI. Teatro y periodismo de la mano en las tablas del cotidiano. Periodismo a pesar de todo. ¿Performance teatral?

Información o espectáculo

"La vida es una buena obra de teatro con un tercer acto mal escrito", escribió Truman Capote. Para mucha gente que se hace llamar periodista, "la verdad no puede estropear un buen reportaje".

Fue en el siglo XIX cuando la prensa empezó a utilizar el sensacionalismo como dispositivo de consumo en "un público que pedía drama". Guerras, crímenes, sangre, violaciones, etc. Discursos editoriales objetiviantes camuflados como noticia y luego hechos obras de teatro. Flaco favor para la honra de las artes escénicas entonces...

Muchos estudios han desmenuzado, desde la teoría de la comunicación, la espectacularización de la información y el recurso a la estructura melodramática para narrar, complicar y hasta ocultar unos hechos.

La dicotomía 'información/espectáculo' y 'prensa seria/prensa sensacionalista' fue sido estudiada por el profesor Gonzalo Abril, quien explica que "las fronteras discursivas se han borrado" y habla de "sincretismo entre realidad y ficción, drama e información, donde lo performativo también cobra protagonismo". Quizás una suerte de performance periodística quebre en los próximos años esta dicotomía histórica, tan apelmazada en nuestros imaginarios como el bipartidismo en España.

Tags relacionados: Artes Escénicas
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comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    22/02/2011 - 10:51am
    Me gustaría que en estos artículos tan interesantes incluyerais referencias bibliográficas para que quienes queremos seguir leyendo sobre el tema tengamos hilos de los que tirar. Anyway, congratulations DIAGONAL! Cedric
  • Erwin Piscator y Peter Weiss
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