ENTREVISTA CON NACHO VIGALONDO, DIRECTOR DE 'LOS CRONOCRÍMENES'
“La escasez de elementos puede ser un recurso expresivo”

Nacho Vigalondo, director que fue nominado al Oscar por su cortometraje ’7.35
de la mañana’, apuesta por la ciencia ficción y los viajes en el tiempo en su
ansiado salto al largo. Ganador en los festivales de Texas y Sitges, Hollywood ya
prepara un remake antes de que se estrene el original pues, paradójicamente,
‘Los Cronocrímenes’ todavía no tiene distribución a este lado del charco.

13/12/07 · 0:00
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‘LOS CRONOCRÍMENES’. Imagen del rodaje en al que el director Nacho Vigalondo da instrucciones al actor y protagonista Karra Elejalde.

Una mansión en
plena Cantabria
rural. Una momia
que cubre su rostro
con vendas rosas. Un tipo
que regresa al pasado accidentalmente
y se encuentra
con una bella joven. Tres
elementos, a cual más desconcertante,
componen la
esperada ópera prima del cineasta
Nacho Vigalondo
(Cabezón de la Sal, 1977).
“Empecé a escribir el guión
de una película de viajes por
el tiempo -eran mis favoritas
en la infancia-, pero nunca
pensé que llegaría a dirigirla.
No he parado de jugar
con ella, de combinar sus escasos
elementos, hasta conseguir
el resultado que quería.

La primera película
siempre tiene la obligación
de ser tuya. De no existir tú,
no existiría ella. Dentro de
20 años se recordará, para
lo bueno y lo malo”.
Nacho afirma que no se levanta
cada mañana pensando
en dejar su sello. No es algo
que le obsesione, pero sus
creaciones siempre están regidas
por unos parámetros
estéticos propios. Sólo hay
que repasar su trayectoria como
cortometrajista. En Código
7 se atrevió con una trilogía
de ciencia ficción basada
en la vida cotidiana. En
2005 logró una candidatura a
los Oscar con el aclamado
7.35 de la mañana, un ejercicio
de estilo rodado íntegramente
en un bar y cuya trama
se ajusta a la duración de
una canción compuesta por
él mismo. Su último cortometraje,
Choque, propone una
aventura épica en toda regla
sin salir de un salón recreativo.

Con semejantes antecedentes,
no es de extrañar que
la economía de elementos
también esté presente en su
debut, con una historia de
viajes temporales que no recurre
a costosos efectos especiales.
“No se trata de falta de
presupuesto, como muchos
creen. La escasez de elementos
puede usarse como recurso
expresivo. Es el reto
más fascinante como director
y el público también lo
agradece, se vincula más a la
historia porque sabe que no
hay artificio”.

El amigo americano

Los Cronocrímenes destila cinefagia
desde los títulos de
crédito. Harry Knowles, uno
de los gurús de la red, despertó
la curiosidad del público
estadounidense gracias a una
crítica en su multivisitado
blog. “Harry estaba entre el
público durante el primer pase
en EE UU. No creo que haya
una efectividad constatada
del poder que tiene
Internet en el éxito o fracaso
de una película, pero no me
esperaba una reacción así”.
Ése fue el principio del idilio
internacional que está viviendo
el realizador cántabro.
Ganador del premio a la
mejor película en el Fantastic
Fest de Austin (Texas), desvela
sonriente que también
viajará a Sundance. “Lo primero
que haré será asaltar a
Tarantino”, bromea. “Durante
la promoción coincidí con
Joe Dante. Había dos opciones:
contarle todo lo que significa
para mí, y que piense
que soy un tarado, o guardar
las formas. Al final, casi siempre
opto por la segunda”.
No es la primera vez que
vive una situación así. En trabajos
anteriores coincidió
con Borja Crespo y Miguel
Ángel Martín, personas a las
que tuvo el placer de admirar
antes que conocer. “Nunca
pensé en dar vida a un personaje
de Martín, fue un sueño
enfundarme la máscara de
Rubberface en el cortometraje
Snuff 2000”.
Otro de sus compañeros de
aventuras en tierras americanas
fue el director vasco
Koldo Serra, que también
presentó en Texas su primer
largo, Bosque de sombras.
“Es una lástima que en España
no haya tenido la repercusión
que se esperaba, porque
es una gran película,
igual que pasó con Nacho
Cerdá y Los olvidados. Los
distribuidores piensan que
hay que apoyarse en la televisión
para tener mayor seguridad,
se produce más de lo
que realmente se puede enseñar
en las salas. Por suerte,
no siempre sucede así, hay
casos excepcionales como el
de J.A. Bayona o el dúo
Balagueró-Plaza, que están
funcionando muy bien”. Tan
bien que El orfanato, de Bayona,
ha recaudado 22 millones de euros en taquilla y
REC, de los catalanes, sumó
en su primer fin de semana
un millón y medio, con su remake
estadounidense en pleno
rodaje. “Es una situación
que te descoloca. Mí película
aún no se ha estrenado en
España y ya están negociando
su remake en Los Ángeles.
Estoy seguro de que si Los
Cronocrímenes
llega a los cines
españoles es gracias a la
respuesta extranjera”. Sorprendido
por la noticia del remake,
Nacho nos desvela
nuevos datos. “Todo nació
después de la proyección en
Texas y ante la buena repuesta
del público. A mí me ayudó
a recuperar la esperanza que
tenía mientras escribía el
guión. Siempre imaginé que
el papel protagonista le iría
muy bien a Bruce Willis. Sin
embargo, me gustaría que la
actriz también fuera Bárbara
Goenaga, trabajar con ella es
asquerosamente cómodo”.
Goenaga también protagonizó
su cortometraje Choque,
donde interpreta a la pareja
de Vigalondo. Aunque se considera
más autor que intérprete,
siempre se reserva un
papel en sus obras. En Los
Cronocrímenes
da vida a un
peculiar científico. “Es un
personaje que representa mi
labor en la película. Se trata
de un niño grande que no para
de jugar, igual que el director.
Cuando te sitúas detrás
de la cámara, crees que eres
creador y víctima al mismo
tiempo. Una gigantesca mentira
que queda plasmada en
el papel del científico”.

La Academia y los cortos
Después de conversar sobre
cine, mentiras y viajes por el
tiempo, era inevitable desembocar
en la controvertida
decisión de la Academia
del Cine para agilizar la gala
de los Goya, dejando a los
cortometrajistas fuera de la
ceremonia. “Es un error que
cae por su propio peso. Los
académicos no valoran a los
nuevos directores. Me parece
una falta de respeto hacer
distinciones y calificar algunas
categorías ‘de segunda
fila’. Además, la entrega del
Goya a mejor corto no genera
lentitud, si la ceremonia
es tan larga y aburrida es por
los guiones y los continuos
cambios de presentadores.
De hecho, no conozco ninguna
opinión a favor de esa
medida”.

Más bien lo contrario. La
Academia se ha ganado muchos
enemigos, entre ellos los
propios realizadores. Agrupados
en la plataforma
Indignados, los nuevos realizadores
superaron las
4.000 firmas en busca de
una rectificación y, tras una
dura negociación, han conseguido
que se vuelva a incluir
los cortos en la gala.

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