DANZA
La emoción de un cuerpo menudo

Ante la última creación de la
bailarina india Shantala
Shivalingappa, el público se
queda inmóvil en la butaca,
no piensa y no tiene más
remedio que dejarse acunar.
DIAGONAL habla con esta
artista cuya propuesta es
inteligente y bella.

17/06/10 · 17:11
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Derrocha gracia y sensibilidad
por los cuatro costados, dos
cualidades que ha potenciado
con la investigación de diversos
estilos y con un trabajo tan riguroso
como arriesgado. Sus
orígenes y su formación podrían
dar una idea de la fuerza
que encierra el cuerpo de
Shantala Shivalingappa.
Nacida en Madras (India) y
criada en París, su trabajo va
más allá de la mera belleza de
sus movimientos. El público alcanza
a tocar las puertas de otro
estado de conciencia. Gran bailarina
de Kachipudi, una de las
danzas tradicionales de su país
de origen, la artista es consciente
de la potencia del baile: “Es
un medio que puede ofrecer algo
fuerte y muy puro, algo que
toca otro nivel y una energía
con la que no estamos en conexión
en nuestra vida diaria. La
danza permite esto, y es universal,
como la música y el arte en
general. Si se hace con más honestidad,
si el público está
abierto, no tiene la necesidad de
hacer trabajar demasiado la
mente y lo recibe con el corazón,
eso es universal”.

En Namasya Soli Contemporains,
su última obra presentada
en el Escena Contemporánea
de Madrid el pasado febrero,
la bailarina combina su particular
estilo en el escenario con
la presencia de la tradición india,
siempre en vídeo. La fusión
de estilos de los cuatro solos en
los que se basa el espectáculo
no es algo que ella ha creado específicamente
para Namasya,
sino que va implícita en su trayectoria
como bailarina.

Shivalingappa rinde homenaje
a sus maestros en una puesta en escena arriesgada, solitaria y
sincera. Aunque la presencia de
la bailarina llena el escenario, su
última propuesta no es apta para
grandes salas. Menos es más.
Shantala Shivalingappa comenzó
a bailar con su madre, la
bailarina Savitry Nair, y se formó
en el Kachipudi (danza tradicional
india) con el maestro
Vempati Chinna Satyam. Alejada
de sus raíces, el encuentro
con la coreógrafa y bailarina, ya
fallecida, Pina Bausch, marcó su
manera de entender la danza.
El movimiento nace de su
cuerpo, pero también de su corazón:
“Pienso que la danza puede
conmover de manera muy
fuerte y que una puede tener experiencias
a través de ella. Hay
muchas personas que dicen que
el trabajo de Bausch ha cambiado
su vida. Creo que cuando recibes
una emoción fuerte o
cuando experimentas algo y realmente
lo sientes, te puede
cambiar la vida”.

La bailarina trabajó diez años
con Pina Bausch en su compañía
Tanztheater de Wuppertal.
De la alemana, que creó el nuevo
lenguaje de la danza contemporánea,
aprendió a ser
precisa, a valorar la importancia
del detalle y a relacionar a
las personas y a todo lo que nos
rodea siempre con el corazón,
dejando la mente a un lado. “Lo
que pones en la danza no es intelectual;
es algo que viene verdaderamente
de ti misma”, dice
Shivalingappa, quien asegura
que Pina Bausch estará siempre
presente tanto en su vida
como en su trabajo. De ella se
queda con la atención al detalle,
la fuerza y la sensibilidad.

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momentos de la pieza de danza ‘Namasya Soli Contemporains’. LAURENT PHILIPPE Y NICOLAS BOUDIER

Tradición y modernidad

El eco de la tradición india y la
convulsión de la modernidad se
funden con absoluta naturalidad
creando un movimiento único,
orgánico, preciso. Así es esta
bailarina de color azabache. En
su última obra introduce un tercer
elemento, la danza japonesa
Buto, que aprendió al lado de
Ushio Amagatsu.

Estas tres formas de entender
la danza, aparentemente alejadas,
encuentran un punto de conexión
en su potencial para expresar
emociones. La profundidad
y la fuerza expresiva de los
tres estilos y su capacidad para
conmover es, quizás, lo que le
ha permitido crear un movimiento
tan ensamblado y original.

Los tres estilos se funden en
ella de una manera natural: el
Kachipudi, simbolista y colorido;
la danza contemporánea, libre
y transgresora; y el Buto, en
el que se parte de sensaciones
para crear los movimientos.
Para la artista, el conocimiento
de la tradición es esencial como
creadora porque recoge la
experiencia acumulada y es una
fuente de sabiduría. Si la esencia
del Kachipudi es la emoción,
no hay duda de que en Namasya
está el germen: “Yo vengo de la
tradición india, donde la intención
de la danza, el arte y la música
es clara: llevarnos a otro nivel
de conciencia”.

Es fácil dejarse llevar por sus
pasos. Shivalingappa maneja
con naturalidad esa emoción
que envuelve al público, su forma
de expresión se presenta
como una verdad absoluta.
Cuando hablamos del desafío
de las artes escénicas del siglo
XXI es rotunda: “Que los artistas
busquen el más alto nivel de
sinceridad y de calidad y que se
formen sobre una base muy
fuerte. Creo que eso es muy importante
y, además, tener una
mente y un corazón abierto.
Pero no es algo del siglo XXI,
es algo de siempre”.

Plasticidad en el cuerpo

Agua, tierra, aire y fuego. Si tuviésemos que escoger entre los cuatro elementos para definir a Shantala Shivalingappa, una no sabría cual elegir porque es todo a la vez. Mirarla es sencillamente relajante. La bailarina muestra una danza nunca vista, sus movimientos son originales y, sin embargo, se reciben como algo obvio.

La plasticidad de su cuerpo hace que su forma de moverse resulte tremendamente natural. Es una pantera en el escenario: delicada, elegante, ligera y salvaje. Combina técnica y emoción a partes iguales, y de su cuerpo emana una energía que mece a los presentes. En la sala, en silencio, a veces se escapa algún suspiro que otro. Hay momentos en los que da la sensación de que esté bailando a un metro del suelo, sus saltos son felinos y en el caminar, sus pies descalzos se funden con el suelo.

Las manos de la artista se transforman, bocas de cobra, sus muñecas parecen estar guiadas por un enjambre de mariposas, y cuando con sus dedos acaricia una gigantesca manta de cascabeles, entonces es que ya hemos alcanzado ese estado de conciencia donde nos quería llevar. Si alguien quiere experiencias fuertes, por favor, que no pierda la oportunidad de ver la esencia de Shantala Shivalingappa. La bailarina y coreógrafa ha trabajado con directores y directoras de las grandes: Pina Bausch, Peter Brook, Ushio Amagatsu y Maurice Bèjart.

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momentos de la pieza de danza 'Namasya Soli Contemporains’. LAURENT PHILIPPE Y NICOLAS BOUDIER
momentos de la pieza de danza 'Namasya Soli Contemporains’. LAURENT PHILIPPE Y NICOLAS BOUDIER
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