ENTREVISTA A ALBERTO ARCE, CODIRECTOR DE 'INTERNACIONALES EN PALESTINA'
“La cámara en Palestina es un arma más, de contrainformación”

Conversamos con Alberto Arce,
“un activista que por casualidad
tuvo una cámara en mano”,
viajó a Palestina y volvió con
un documental bajo el brazo.

22/04/06 · 20:46
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DOCUMENTAL Y ACTIVISMO. “Internacionales’ surge del activismo político” de su equipo, según Alberto Arce.

Alberto Arce nació
en Gijón hace 30
años y lleva participando
en diferentes
iniciativas políticas desde
muy joven. Nunca pensó en
convertirse en director de cine,
hasta que su compromiso
con la causa palestina le llevó
a empuñar una cámara y filmar
junto a María Arce las actividades
del International
Solidarity Movement en los
territorios ocupados. El resultado
de esta aventura es
Internacionales en Palestina,
un documental que se ha
visto en festivales de cine
de medio mundo. Aquí en
Asturias, poco antes de que
Alberto parta a Cuba para
presentar Internacionales en
el festival de cine de La
Habana, hablamos sobre dos
de nuestros temas favoritos:
el cine y la política.

DIAGONAL: ¿Cómo surgió la
idea de ir a Palestina a rodar
el documental?

ALBERTO ARCE: El documental
surge del activismo
político. Nuestro viaje a Palestina
tuvo como motivación
principal participar en la Marcha
Internacional de Protesta
y Acción Directa contra el Muro
de Apartheid que tuvo lugar
entre julio y agosto de
2004. El documental no es
más que la retina de los activistas
que participaron en
aquella campaña. Internacionales
nunca ha pretendido ser
más que un documento, un
testimonio, una reivindicación
del buen uso del concepto
de propaganda y, a ser
posible, un instrumento de
reclutamiento de activistas
internacionales para que se
sumen a la resistencia noviolenta
en Palestina.

D.: ¿Qué tal se filma bajo la
ocupación del ejército israelí?

A.A.: Nunca había visto tantas
cámaras juntas filmando
una realidad tan sangrante y
con un resultado tan infructuoso.
Los soldados están
acostumbrados a las cámaras
y los palestinos más aún. Eso
no significa que no haya situaciones
de tensión, pero
creo que hay que desmitificar
la peligrosidad de los territorios
ocupados. Creo que sólo
puede pasarte algo si realmente
quieres que te pase. La
cámara, en Palestina, probablemente
sea un arma más,
de contrainformación, el instrumento
de una batalla por
la defensa de los palestinos
que ha ganado entre la opinión
pública pero no ha servido
aún para presionar a
nuestros gobiernos a que paren
de una vez los crímenes
del sionismo. La cámara, en
Palestina, protege en cierta
medida a quien la lleva.

D.: ¿Es la resistencia no violenta
la última esperanza del
pueblo palestino?

A.A.: No creo que los palestinos
hablen de última esperanza.
Saben que tienen la razón
y que tarde o temprano
el mundo tendrá que parar el
comportamiento de Israel.
Llevan esperando que eso suceda
más de 50 años y aún no
parece que vaya a pasar. Pero
ellos saben que su perseverancia
llegará a buen puerto.
Ahora, para conseguir sus
objetivos, creo que la resistencia
es necesaria y legítima,
que son los palestinos
quienes deben decidir qué
fórmula de resistencia se ejerce
en cada momento y que
probablemente la resistencia
armada y la resistencia no
violenta se complementan y
no son incompatibles. Como
extranjeros, la resistencia no
violenta es la única resistencia
a la que podemos y debemos
sumarnos.

D.: Eres un gran defensor del
otro Israel pacifista y solidario
que se manifiesta junto a
los palestinos contra el muro
y la ocupación. ¿Crees que
desde la izquierda a veces
confundimos antisionismo
con antisemitismo?

A.A.: Los mejores antisionistas
son los propios israelíes
que se avergüenzan del comportamiento
de su Estado y
luchan contra él. Desertores,
objetores, Anarquistas contra
el Muro, Rabinos por los Derechos
Humanos, etc. Cuanto
más se sepa que hay una minoría
de israelíes antisionistas
que están con los palestinos y
que representan la única posibilidad
de que Israel cambie
en el futuro, cuanto más ayudemos
a esta gente y cuanto
más sean capaces de hacer
calar el antisionismo en la población
israelí (aunque suena
contradictorio) más cerca estaremos
de algún tipo de solución
a la ocupación de Palestina.
Israel tiene que cambiar.
Y desde fuera tenemos que
dejar de tener miedo a que
nos llamen antisemitas porque
es una descalificación
simplista. Pedir boicot a Israel
no es antisemitismo, es antisionismo.
Decir que Qalquilia,
encerrada por el Muro, se parece
al ghetto de Varsovia, no
es ser antijudío, es denunciar
que el estado de Israel reproduce
comportamientos nazis.
¿Alguien dijo que quienes criticaban
el apartheid sudafricano
odiaban a los blancos?.
¿Por qué quienes criticamos
el apartheid israelí tenemos
que odiar a los judíos? No es
un problema de religión. Es
un problema de colonialismo
y racismo del estado de Israel
contra la población palestina.

D.: ¿Qué te pareció Munich
de Spielberg?

A.A.: Me gusta que al menos
Spielberg haya mostrado la
evolución humana de un
agente del Mossad, que le lleva
a reconocer que asesinando
palestinos nunca llegará la
paz. Me parece una buena película
de acción que no aporta
nada políticamente. No es
muy difícil saber que violencia
engendra violencia pero
es fácil hablar de la violencia
sin retraerse a que la violencia
en esa zona se debe a una
ocupación ilegal de territorios.
Igualar dos violencias a
posteriori para decir que no
tienen sentido me parece inocente
e interesado.

D.: ¿Cómo te definirías: cineasta,
militante o reportero
de guerra?

A.A.: Dejémoslo en activista
que por casualidad tuvo una
cámara en la mano en una situación
en la que además había
una ocupación militar.

D.: ¿Va a ser esta tu última
película?

A.A.: Eso depende de quienes
ponen el dinero. Si nadie
la financia, tendré que volver
a coincidir con un equipo tan
bueno como el que hemos
trabajado hasta ahora (María,
Aritz, Cristian) y eso no
depende de mí...

EL VALOR DE
LA MIRADA
SUBJETIVA


D.: ¿Qué es lo que más te interesa
del documental social
que se hace últimamente?
A.A.: Que poco a poco a través
del documental se rompe
el discurso dominante y se
abren debates que antes parecían
cerrados. Me parece que
la línea abierta, por ejemplo,
por Javier Corcuera con La
guerrilla de la memoria, ha
tenido efectos positivos y pensar
que con un puñado de
euros y una cámara digital se
puede llegar a miles y miles
de personas para contar historias
que todos conocemos y
de las que poca gente habla,
es importante. Sólo falta que
las televisiones los emitan,
pero aun sin las televisiones,
hay tantas redes, colectivos y
asociaciones que organizan
proyecciones y debates, que
esto es ya imparable. El documental
es un nuevo arma de
contrainformación porque creo
que todo el mundo ha entendido
que ya es casi mejor
informarse a través de miradas
subjetivas que de pretendidas
objetividades oficiales.

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