TEATRO DEL OPRIMIDO EN EL SÁHARA
La bebida de la revolución

Integrantes de la asociación Berguedá amb el Poble
Saharaui y activistas del grupo Teatraviesas viajaron a los
campamentos de refugiados en Tindouf. En sus maletas
no llevaban ni latas de atún, ni caramelos. Viajaron para
compartir una herramienta: el Teatro del Oprimido (TO).

19/02/09 · 0:00
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Qué finalidad tiene
pasar unas navidades
en los campos
de refugiados saharauis?
¿Disfrutar de unas
inolvidables vacaciones solidarias?
¿Mostrar compasión
y dar ayuda humanitaria a un
pueblo que hace 35 años era
provincia del Estado español
y al que posteriormente se ha
dado muerte con armas ‘made
in Spain’ en manos de soldados
marroquíes? ¿Dar apoyo
político a un pueblo oprimido
que reclama la tierra
que le pertenece desde antes
de que existiera España?

El Teatro del Oprimido
(TO) es un método teatral sistematizado
por el dramaturgo
brasileño Augusto Boal en
los años ‘60. Permite a quienes
lo practican analizar sus
opresiones y ensayarlas sobre
el escenario.
Uno de los campamentos
de refugiados que hay en el
desierto del Sáhara tiene el
nombre de 27 de Febrero. Es
un antiguo centro de educación
para mujeres que se
convirtió con el paso del
tiempo en una wilaya. Es allí
donde el grupo teatral Teatraviesas
impartió un taller
de TO en el que participaron
la asociación Berguedá amb
el Poble Saharaui, algunas
jóvenes catalanas y vascas,
junto a la Brigada Sumud
(‘firmeza’ en hasaní), una organización
de jóvenes saharauis
que nació en 2004 para
hacer trabajo comunitario.

Todas las personas que la integran
han nacido en el exilio.
Durante el taller los cuerpos
de las participantes establecieron
monólogos y
diálogos y esculpieron a través
de la técnica del teatro
imagen emociones y conceptos.
Compartir un mismo
idioma no garantiza que
los participantes de un taller
comprendan la esencia
de los juegos y ejercicios
que se proponen.

En esta ocasión no había
un idioma que se pudiese
compartir en igualdad de
condiciones y sin embargo
esto no fue un impedimento
para que los ejercicios se ejecutasen
con suma belleza y
se crease un clima cálido y
fraternal. A medida que
avanzaba el taller, el discurso
político de la Brigada
Sumud se empezó a convertir
en imágenes que hablaban
de la opresión de género, de
la violencia directa ejercida
por Marruecos y que denunciaban
que el conflicto saharaui
no es de ayuda humanitaria,
sino político.

Excursión turística o
resistencia política

A mitad del taller tuvo lugar
un acontecimiento que dio
forma a una de las piezas de
teatro foro. Fue el 31 de diciembre,
fin de año. Pero en
el Sáhara el año no se acaba.
Se había organizado una visita
al muro. El 27 de Febrero
salieron cuatro camiones que
transportaban en su mayoría
a personas españolas. Todos
a un mismo destino pero con
distintos intereses, sentimientos
y objetivos. “Ser solidario
consiste en correr los mismos
riesgos”, escribió Ché Guevara.

Aquella tarde no había
mucha gente dispuesta a correr
los mismos riesgos. Lo
que para algunos debería haber
sido una manifestación
de protesta y denuncia acabó
convirtiéndose en una excursión
turística para hacer
fotos al muro y a los manifestantes
que, encolerizados,
no podían creen lo que ante
sus ojos estaba pasando.

Tras este hecho, tal y como
plantea el TO, la crisis se convirtió
en oportunidad. Las
imágenes que denunciaban la
existencia de un conflicto político
se transformaron y se
concretaron en una experiencia
compartida. Unas imágenes
desgarradoras que lanzaban
un grito al aire pidiéndonos
que no dejemos que el
Sáhara se convierta en un parque
temático de la solidaridad.
Tras las imágenes, y entonando
una de las consignas
que más se gritaron durante
la manifestación, “Marruecos
culpable, España responsable”,
se desarrolló una pieza
de teatro foro, una técnica del
TO en la que el espectador se
convierte en actor para practicar
en el escenario acciones
de su vida cotidiana.

Esta pieza invita a tomar
un compromiso político que
ha de ser ejercido también
en el territorio de un gobierno
que es copartícipe, pues
el conflicto saharaui no
desaparece enviada la comida
o acogiendo a niños saharauis
en verano. Esta experiencia
es como el té,
amarga, dulce y suave. Se
ha compartido una herramienta
de lucha y resistencia,
pues, como dijo uno de
los integrantes de la Brigada
Sumud “el TO es el fusil moderno”.
Un fusil que no dispara
balas sino propuestas
de acción para la transformación
de las opresiones.

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