PANORAMA: LA FILMOGRAFÍA DE UN MAESTRO DEL CINE DOCUMENTAL
Joaquim Jordá: más allá de la disidencia

Desconocido para el gran público, Joaquim Jordá es sin embargo un cineasta de referencia en
el terreno documental: obras como ‘De niños’ o ‘Monos como Becky’ cuentan con un enorme
reconocimiento crítico, pero apenas han encontrado un hueco en las carteleras. Jordá, que lleva
años explorando las posibilidades del lenguaje audiovisual y su capacidad para cuestionar la
realidad social, estrena estos días -por fin en cines- su último largo, ‘Veinte años no es nada’.

10/05/06 · 18:50
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DOS IMÁGENES de Joaquim Jordá: en primer plano, el director en la actualidad, en el rodaje de ‘Veinte años no es nada’; en la pantalla del fondo, Jordá entrevista a una obrera en ‘Numax presenta’.

Frente a buena parte
de las imágenes consideradas
activistas,
el cine de Joaquim
Jordá opta por estructuras
elaboradas que burlan con sabiduría
la elevada tasa de despolitización
imperante. A su
condición de lúcido francotirador
une la inusual complicidad
con los desposeídos y un
conjunto de recursos próximos
a los usos de vanguardia
que instalan su cine en la modernidad
más urgente y sugerente.
Su presencia ha contribuido
de modo decisivo al
replanteamiento en la cinematografía
nacional de una
producción documental de
mayor exigencia artística, sin
dejar por ello de figurar apegada
a la realidad más conflictiva
ni eludir la posibilidad
comunicativa abierta. Por supuesto,
ha pagado un duro
peaje: la irregular, por no decir
nula, difusión de trabajos
de la significación de Monos
como Becky o De niños.

La distribución por la productora
Ovideo TV de la película
Veinte años no es nada,
crónica del destino de algunos
hombres que protagonizaron
luchas políticas y acciones
revolucionarias en la transición
española, nos devuelve
a Numax presenta (1979), primera
parte de un díptico que
cuestiona, como nadie ha hecho,
la historia contemporánea
del país. Jordá filmaba
entonces, cuando el fervor del
período declinaba, entre decisiones
asamblearias y presupuesto
de caja de resistencia,
la apasionante experiencia de
ocupación y autogestión de
una fábrica barcelonesa por
parte de sus obreros. El relato
del significado de esa experiencia
y sus perspectivas futuras,
ahora explicitadas, cerraban,
en medio de una fiesta
de despedida, aquel documento
insurgente que no descuidaba
la autocrítica. En
respuesta a la demanda de un
espíritu combativo náufrago,
Jordá se mantendría para
siempre en la república de los
radicales.

Empeñado con pasión en
revitalizar el cine documental,
que considera no reportaje
“sino una elaboración a
partir de hechos reales”, crea
una obra en forma de artefacto
comunicativo y expresivo
de carácter político capaz de
explorar las formas de expresión
para el compromiso o la
ruptura de las fronteras convencionalmente
trazadas entre
ficción y no ficción que recorre
el audiovisual actual
más estimulante, mientras
perfila sutiles juegos alrededor
de las nociones de reproducción,
representación o
creación. Jordá articula un cinema
iconoclasta de elección
personal donde la vivencia,
los mecanismos de construcción
del relato y la reflexión
se integran. Los ejemplos permanecen
muy vivos.

El encargo del cazador
(1990), boicoteado por TVE,
es un retrato del creador autodestructivo
Jacinto Esteva-
pintor, cineasta, mecenas,
aventurero- configurado como
una espeluznante disección
de la historia reciente, de
sus estructuras y de su generación.
Un cuerpo en el bosque
(1996), inquietante relato
de intriga, turbio Twin Peaks
del Ampurdán catalán, funciona
como un provocativo
fresco social que no nos hurta
detalle ni pulla. Con Monos
como Becky (1999) ofrece
una magistral visión de los límites
sociales impuestos,
esas finas membranas que
unen locura y cordura, orden
y desorden e hilvanan todo
proceso artístico. Realizada
junto a un grupo de alumnos,
codirigida por Nuria Villazán
tras sufrir Jordá un grave infarto
cerebral, representa el
primer paso del Master de
Documental de Creación de
la Pompeu Fabra, del que saldrán
brillantes trabajos de
Guerín, Isaki Lacuesta o Mercedes
Álvarez.

Sus narraciones, hitos estéticos
y sociopolíticos, le permiten
desmantelar el concepto
de sistema-espectáculo del
supermercado del arte y, fracturar,
a la manera de Barthes,
su significado impuesto. Santi
Eraso, director del centro Arteleku,
alude con la expresión
“performatividad de la subjetividad”,
a la convergencia
que en él se presenta -suma
de acción y su cumplimiento
más búsqueda de comunicación-
entre vida, obra y actitud.
Por eso dirige De nens en
2003, vibrante trabajo de denuncia
dotado de una potente
mezcla de materiales sobre el
sonado proceso de pederastia
en el barrio donde vive, el Raval
de Barcelona, que, siguiendo
la valiente investigación
de Arcadi Espada, muestra
una trama política y mediática
de intereses para erigirse
en colosal metáfora de
nuestra sociedad, de sus burbujas
inmobiliarias, sobreprotección,
discursos correctos,
miradas crueles y seres desplazados.

Su entrega y fomento del
debate en los actos públicos,
un demoledor talento docente,
la generosidad desplegada,
la fidelidad a los principios
sin renunciar a un talante
lúdico y jamás avasallador
definen a un brillante
artista que hoy prepara proyectos
al tiempo que concentra
adhesiones unánimes.
Además, el modelo social
paralelo que concibe en sintonía
con los acontecimientos
crece a pasos agigantados,
favorecido por la quiebra
de la división tradicional
tecnología/ideología a través
de los usos digitales.

ENSAYOS RADICALES

Joaquim Jordá (1935), hedonista
sabio con voz de ogro amable,
depredador de lo solemne y tópico,
comienza su vida de luchas
como pieza activa fundamental en
la vanguardia antifranquista,
desde la productora UNINCI o
como impulsor de la Escuela de
Barcelona, fugaz movimiento artístico
de alardes frívolos, espíritu de
ruptura con las tendencias realistas
y afán de transformación
sociopolítica, donde dirige el largo
de inspiración dadaísta Dante no
es únicamente severo (1967).
Después de acumular devaneos
plurales, del LSD a la cultura catalana,
harto del clima franquista,
se exilia unos años en Italia.
Cineasta militante cámara en
mano, filma y vive desde los albores
post '68 historias de resistencia
y compromiso allá adonde va:
tupamaros, fascistas italianos,
disidentes del Portugal de Salazar,
el centenario de Lenin o los obreros
de Numax. Ha trabajado
incansablemente como guionista,
docente, teórico, traductor de más
de 150 libros (obras de Bourdieu,
Baudrillard, Breton, Robbe-Grillet,
Simenon, Stendhal, Sciascia,
Magris, Mekas o Glauber Rocha) y
gestor cultural. Su propuesta de
creación de un sujeto activo, político
y productivo -no en vano
coincide con Negri en tantos postulados-,
plantea siempre una
insurrección contra las fuerzas de
la normalización y la propia
denuncia de nuestra pasividad (o
asimilación) hacia las estrategias
corporativas y el sustrato ideológico
dominante desarrollado desde
los poderes. Un ejemplo de los
riesgos presentes para un revolucionario
no adscrito a tendencias:
se desestima su participación en
el film colectivo Hay motivo por
promover alternativas constructivas
al llamado «voto útil».

FILMOGRAFÍA:

¬_ 1967. Dante no es únicamente
severo (con Jacinto Esteva)
¬_ 1969. María Aurelia Campmany
habla de un juego entre muertos
¬_ 1969. Il perché del dissenso
¬_ 1969. Portugal, país tranquilo
¬_ 1970. I tupamaros ci parlano
¬_ 1970. Lenin vivo
¬_ 1970. Scioglamo la catene (VV AA)
¬_ 1979. Numax presenta
¬_ 1990. El encargo del cazador
¬_ 1996. Un cuerpo en el bosque
¬_ 1999. Monos como Becky
¬_ 2003. De niños
¬_ 2004. Veinte años no es nada

Tags relacionados: Audiovisual autogestión
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