¿Volverá la selección española a jugar en Euskadi?
Así lo pretende una iniciativa del Parlamento vasco y es también
deseo de la Federación Española de Fútbol. No obstante,
los grandes clubes vascos no son tan entusiastas.
El Parlamento vasco aprobó el
16 de noviembre una proposición
no de ley en la que insta al
Departamento de Cultura del
Gobierno vasco “a apoyar directamente,
en colaboración
con las federaciones futbolísticas
de la Comunidad Autónoma
Vasca y el resto de las instituciones,
el regreso de las
selecciones españolas de fútbol
al País Vasco”. Este acuerdo
contó con los votos favorables
de PSOE, PP y UPyD, y la
oposición de PNV y Aralar.
La iniciativa partió del parlamentario
de UPyD Gorka Maneiro
Labayen, en cuya propuesta
ante la mesa de la
cámara puede leerse la siguiente
justificación: “Debido al despliegue
de un extraordinario
juego que enamora a los aficionados
al fútbol en el mundo entero,
así como por la humildad
y deportividad de la que hacen
gala sus jugadores y cuerpo
técnico, [la selección española]
se ha ganado la simpatía de todos
y su talento invita a pensar
que sería bien recibida en cualquier
campo. Incluido cualquiera
de los campos vascos”.
El texto alude a continuación a
los jugadores vascos que han
jugado y juegan en la selección
y recuerda que su último partido
disputado en Euskadi data
del 31 de mayo de 1967. A modo
de conclusión, define su
proposición como un paso favorable
hacia “la normalidad
democrática”.

- Los éxitos que vive la selección la convierten actualmente en terreno abonado para exprimir su buena imagen MILLEIRO
Exclusividad
La propuesta prevé, por tanto,
que el talento de los jugadores
despierte “la simpatía de todos”
y sea celebrado por el
conjunto de los aficionados
vascos. Sin embargo, algunas
claves de lo que significa una
selección nacional –en este caso,
la española– forman también
parte del debate.
El equipo que dirige Vicente
del Bosque goza en exclusividad
de la capacidad para representar
al conjunto del Estado
español en las competiciones
oficiales internacionales. La selección
de Euskadi –o de
Euskal Herria– y el resto de las
selecciones de ámbito autonómico
quedan pues para los
amistosos navideños y, en algunos
casos, para las declaraciones
de principios. No sucede
así en otros países: en el
Reino Unido, por ejemplo,
Inglaterra, Gales, Escocia e
Irlanda del Norte compiten de
forma independiente por una
plaza en el Mundial.
La selección actual, con el
apoyo de Televisión Española,
es también un conglomerado
de símbolos tangibles (desde la
bandera y el himno hasta la estética
del “a por ellos”) e intangibles
(jugadores de toda
España unidos por encima de
sus probables diferencias demuestran
las virtudes del trabajo
colectivo).
Además, los éxitos que vive
el equipo lo convierten actualmente
en terreno abonado para
exprimir su buena imagen y
asociarla a otras instituciones.
En este sentido, fue notable el
esfuerzo desplegado en octubre
para ligar a la selección con
el ejército. Primero, Del Bosque
participó en la campaña
promocional del Día de las
Fuerzas Armadas narrando su
visita a la Brigada Acorazada
Guadarrama XII. “Estos chicos
ponen el mismo valor y esfuerzo,
y su recompensa es estar al
servicio de los demás”, explicaba
sobre su experiencia. Más
tarde, los jugadores visitaron a
las tropas españolas destacadas
en Bosnia-Herzegovina. En
este encuentro, la ministra de
Defensa, Carme Chacón, destacó
en su arenga a los soldados
la inevitable relación: “Si
pregunto al seleccionador la
clave del éxito de esta magnífica
selección, diría que mucho
entrenamiento, disciplina y trabajo
en equipo. Vuestros mandos
también hablarían de eso”.
Mendizorroza
De forma que en el hipotético
caso de que la selección regrese
al País Vasco, también jugarían
el himno, la bandera, una
ilusión y una disciplina que se
han empeñado en comparar
con las del ejército, la imposibilidad
de que la selección vasca
dispute competiciones internacionales,
etc.
La decisión final, no obstante,
depende de los clubes, que son
quienes tienen que trasladar su
interés a la Federación Española
de Fútbol. El Athletic de Bilbao
y la Real Sociedad no han mostrado
ningún entusiasmo, y sólo
el Alavés parece dispuesto a
postularse. Un amistoso en
Mendizorroza al rebufo del
Mundial de Sudáfrica se perfila,
por tanto, como la única opción
con posibilidades.
¿Y qué ocurriría? Si nos atenemos
al último precedente,
en 1967 San Mamés no se llenó,
España ganó 2-0 a Turquía,
y el público estuvo cariñoso
con Gento, animó en algunos
momentos al equipo, pero también
mostró con palmas de
tango su disconformidad con
el juego. Al menos así lo contaba
Hilario Azcárate en su crónica
en ABC. Transcurridos 42
años desde aquella tarde, el
partido se presenta mucho
más abierto.
comentarios
0





