DIAGONAL CONVERSA CON EL PRODUCTOR Y MÚSICO KAKI ARKARAZO
“Me importa más el trato con la gente que el género musical en sí”

Hablamos con Kaki Arkarazo, el
que fuera guitarrista de Negu
Gorriak, sobre su trayectoria,
su faceta como productor y la
escena musical en Euskadi.

07/05/06 · 17:49
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EN LA MESA DEL ESTUDIO. Kaki Arkarazo en su puesto de productor, donde planifica, guía y da vida a las músicas más variadas.

Ha producido discos
de Amparanoia, Lamatumbá,
Chucho,
Deltonos, Ràbia Positiva,
Manta Ray, Boikot, Porretas...
y así decenas de grupos,
antes como empleado en
diversos estudios o freelance
y ahora, desde hace unos
años, en el suyo propio, en los
estudios Garate.

Kaki empezó en esto de la
música muy joven, pero “no
fue una cosa premeditada, no
fue más que un hobbie siempre
porque yo ya tenía mi vida
laboral precozmente resuelta,
era profesor de euskera,
me saqué el título a los 15
años y ya andaba dando clases
en el ayuntamiento de
Bilbao, e iba a hacer Sociología
por hobbie también.
Pero después dejé la carrera,
me fui a Fuenterrabía y allí
tenía más margen para poder
hacer música y comprarme
aparatos para montar ya un
estudio pequeño. Luego me
pasé a la radio, fui a Donosti
en el ‘82 y después ya ahí me
encontré con el núcleo cultural
moderno que entonces estaba
moviéndose y veía que
estaba el nuevo caldo de cultivo
de la nueva generación
de músicos. Nos juntábamos
en el típico piso por donde
pasaba todo el mundo, y escuchábamos
la música que
nos gustaba”.

Pero empecemos por aclarar
términos: ¿en qué consiste
ser productor de discos?
“Normalmente se trata de
orientar el trabajo de un grupo
por donde se supone que
interesa, qué es lo que quiere
dejar traslucir en su disco. El
grupo tiene una música que
suena de una manera y todo
el proceso que puede darse de
coger lo que hace ese grupo y
hacer que suene lo más verídico
o lo más interesante. Y
hay mil maneras de hacer ese
trabajo: o simplemente coger
esa música y grabarla, de manera
que suene bien; o muchas
veces falta buscar músicos
o arreglos diferentes para
enriquecer la música, según
del género que sea. Al fin y al
cabo, acabas participando en
el proyecto según lo que exija
el grupo de ti. Muchos productores
no trabajan técnicamente
el disco, sólo aportan
su sabiduría musical, pero en
mi caso, como desde el principio
trabajé como técnico pues
se trabaja según el pedido, en
base al grupo”, nos aclara.
“Otras veces tengo que ir a los
ensayos, en el local, es decir,
una preparación previa, es lo
que se llama la preproducción:
aclarar los temas, que
pueden estar muy confusos, a
pesar de que la idea esté clara,
por haber demasiada instrumentación
o lo que sea”. Y
según seguimos charlando
con él, parece que la labor de
producción tenga mucho que
ver con ser hechicero o chamán,
es decir, “un poco es
convertir en realidad el sonido
que traen en la cabeza. Y
muchas veces hay que hacer
de psicólogo, porque hay falta
de concreción. El músico muchas
veces no confía suficientemente
en sí mismo y tú tienes
que hacer el trabajo de
que confíe, que tome sus propias
decisiones aunque sea de
tu mano. Muchas veces son
preguntas y más preguntas de
cómo lo va a hacer, cuando
realmente él lo sabe; entonces
vas guiando un poco”.

Este curtido artista vasco
produce todo tipo de estilos y
géneros, desde el punk-rock
hasta el reggae, pasando por
la canción de autor o tradicional,
y se le acercan los músicos
por el ‘boca-oreja’, porque
conocen su trayectoria o por
la calidad de trabajos anteriores.
Y tiene muy buena relación
con los productores de
Euskadi: “La verdad es que no
somos mucha la gente que
trabaja en esto. Y hay muy
buena relación”, y menciona
a Katarain, Aitor Ariño o
César Ibarretxe y Jean Phocas,
de estudios Elkar.
¿Y para ser productor qué
habilidades se necesitan?
“Sobre todo oído y gusto musical,
y también experiencia
porque es de la manera en
que se consigue, habiendo tocado
y conociendo en qué se
basa la música y de dónde
viene lo que se está haciendo
hoy en día, orígenes, tipos,
etc. desde el comienzo de la
música pop, unas coordenadas
de dónde colocarte, porque
te viene un grupo y tienes
que ver de qué van y de
dónde vienen. Pero en mi caso,
que ando con muchos tipos
de géneros musicales, me
importa quizás más el trato
con la gente que el género en
sí, porque nunca me he querido
especializar, me intereso
mucho más por que haya una
comunicación entre el grupo
y mi trabajo”.

Y la trayectoria de Kaki
Arkarazo no es corta, ni mucho
menos. Cuando llegó a
Donosti a principios de los ‘80
ya había tocado en grupos y
había trabajado en radio, allí
empezó con M-ak, colaboró
con Kortatu en su última etapa,
y después Negu Gorriak.
“Eso fue el resultado también
de una previa, que fueron las
producciones que hice yo de
M-ak, que los Muguruza eran
bastante fans del grupo, y me
llamaron para hacer la producción
de su último disco
con Kortatu, entonces me metí
con ellos en el Kolpez kolpe
y ya fui con ellos en directo. Y
eso ya era una premonición
de que algo iba a salir y después
del último concierto quedamos
los tres en que nos juntaríamos
para hacer algo. Y
nada, se hizo. En la bajera de
mi casa, clandestinamente,
preparamos una maqueta entre
los tres para presentar a
nuestro mánager, que era el
de Kortatu. Hicimos la autoproducción completa del
disco antes de presentarla
a cualquier sitio, y de ahí
salió. Era una cosa muy
experimental aquello, ni
pensábamos al principio
ni en tocar en directo ni
nada. Por aquella época
era un producto de laboratorio,
trabajamos investigando,
haciendo samplers,
y luego ya fuimos
cambiando, pero al principio
era muy marciano
aquello, muy rompedor”.
Y escribieron parte de la
historia reciente de la música
del Estado español,
influyendo a lo largo de
los ‘90 a decenas de grupos
en Euskadi y en toda
Europa.

Euskadi ahora

Hace cuatro años que
Negu Gorriak paró, con el
mítico concierto en Anoeta,
pero hay vida en la música
vasca después de
aquello, y Kaki sigue ahí.
“Pues yo estoy un poco
expectante. Creo que hace
falta un poco de tiempo,
porque viene ahora
una generación de grupos
y hay que ver lo que hay
ahí. Todavía no hay grupos
punteros, pero sí que
hay mucha juventud y
ambiente entre ellos.
Viene un nuevo boom de
grupos de la generación
de gente joven; una historia
rollo años ‘70, muy rockanrolera
y punk-rock.
Parece que los Kuraia van
a ser un poco los gurús,
pero cada grupo es un
mundo, con matices diferentes.
Creo que por ahí
viene algo nuevo que a ver
qué pasa. Además son
grupos que llevan a gente
a los conciertos. Están
también Surfin Kaos, muy
estética glam-rock que hacen
punk-rock”.

Además, las circunstancias
parece que acompañan:
“Los sitios pequeños
hay que programarlos y
eso tiene su complicación.
Locales yo creo que hay
muchos, pero el problema
es que aquí están un poco
desperdigados y para moverse
entre semana cuesta.
Pero a nivel de salas no
nos podemos quejar, comparado
con cualquier sitio
del Estado. Y luego están
los gaztetxes, que cualquier
día te vienen Def
con Dos o Habeas Corpus
y eso está muy bien.”

ESTUDIOS GARATE
_ Kaki, cuando no está de gira con
Betagarri u otros como técnico de
sonido, permanece trabajando en
su proyecto: los estudios Garate.
«Yo estuve años y años trabajando
en estudios ajenos y a la hora de
hacer el mío tenía que sentirme
muy a gusto. Lo primero que hice
fue buscar un buen sitio. Y miré
que estuviese apartado pero que a
la vez estuviese accesible, no muy
lejos del mundo. Aquí se llega
enseguida desde Andoain. Desde
el principio somos cuatro, dos técnicos
y dos que se ocupan de la
planificación e infraestructura".

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