Una "epidemia" de fiestas autogestionadas
Fiestas del mundo nuevo

Las ‘ladies’, organizadoras del festival, explican los porqués y los cómos de sus bailes ‘agarraos’.

28/06/13 · 9:07
"La plaga de baile" recorrió las calles del barrio de Tetuán rumbo a una discoteca cumbiera / Julio Albarrán

SALIR A BAILAR en esta ciudad de Madrid-año-2013 que nos toca no siempre resulta ser el mejor de los planes. En la noche-empresa gestionada por el hombre blanco heterosexual, abundan colas interminables, seguratas bordes, precios inflados y comportamientos paternalistas o heterosexistas que incomodan a mujeres y a todas aquellas personas que viven una identidad sexual o de género no normativa. Al final, acabas con varias magulladuras por haberte empeñado en meterte en un pogo de codazos y pisotones: más pobre, más triste y con menos ganas de ir a otro concierto, a otra pinchada, a otra fiesta... ¿hasta que unas señoras dicen basta? Pues quizás y sí. Por lo menos ese es el plan y objetivo que Ladyfest se planteó para Madrid en 2013.

Hace un año y medio, un grupo de personas nos reunimos para imaginar algo que ya había pasado antes y echábamos de menos: estas fiestas feministas. La etiqueta “Ladyfest” no es una marca centralizada, sino una palabra que marca maneras de hacer a través de sólo dos pautas: feminismo y autogestión. Cualquiera puede reunirse, decidirse a montar el festival y comenzar la ladyficación. Si bien todo ladyfest tiene su propio carácter, suelen repetirse algunos aspectos, como la importancia del proceso –más que del resultado final– y de la creación de redes de apoyo mutuo y sororidad.

Buscamos el contagio de las ganas de tornar el malestar colectivo en afectos grandes, bellos y salvajes

POLITIZAR EL OCIO no es algo nuevo: miles de centros sociales, okupados o no, llevan décadas experimentando formas de autogestión y ensayando modos de vida y relaciones afectivas que parten de un cuestionamiento explícito del sistema; de una manera más o menos explícita, muchos movimientos contraculturales cuestionan las formas de producir de la industria más comercial y sus procesos selectivos. Detrás del fin último de realizar un festival, buscamos el contagio de las ganas de tornar el malestar colectivo en "afectos grandes, bellos y salvajes" (eso decimos en nuestro manifiesto); el empoderamiento de subjetividades subalternas frente a las referencias culturales hegemónicas.

En estos contextos contraculturales, la lucha feminista ha sido percibida de manera recurrente como algo secundario. La diferencia entre discurso y práctica políticas es posiblemente la más ostensible en una época en la que abundan los plurales en femenino: hemos visto en demasiadas ocasiones que un discurso explícitamente feminista manifiesta, en momentos de relajación festiva, contrapuntos machistas que reproducen actitudes heteropatriarcales a pequeña escala.

En Ladyfest Madrid 2013 hemos querido integrar los diferentes elementos a través de los cuales somos subjetivadas, enlazar ocio y activismo como paso necesario para una sociedad feminista. Desde hace más de un año hemos realizado fiestas en diversos puntos del centro y la periferia en las que el género, nos parece, ha dejado de ser una categoría binarialmente codificable. El feminismo discursivo se pone a prueba en la interacción lúdica: un discurso de aparente coherencia puede caerse en la pista de baile; un cuerpo feminista, por el contrario, se reconoce vulnerable y político –sea cual sea su performatividad de género, en ella se reivindica y se comparte.

UNA 'FIESTA FEMINISTA' recoge bajo los principios de horizontalidad y cuidados una puesta en duda de lo que se entiende como "válido” en el mundo de la noche y la cultura. En la fiesta feminista todas las personas colaboramos de forma igualmente activa a generar y mantener las vidas que nos gusta vivir. La responsabilidad de pasarlo bien implica por igual a artistas, organizadoras, voluntarias y asistentes; e implica asímismo la no distinción jerárquica entre ellas. Así lo pensamos a la hora de tomar decisiones organizativas y cuando las ponemos en práctica.

Un discurso de aparente coherencia puede  caerse en la pista de baile; un cuerpo feminista, por el contrario, se reconoce vulnerable y político

El largo proceso de producción de este festival ha coincidido con el auge de diversos movimientos y espacios de cultura autogestionada en la ciudad que también apuestan por dejar atrás un "viejo mundo" que se ha probado insostenible no sólo en términos económicos, sino ideológicos, sociales y de disfrute. Ladyfest no se ocupa únicamente de denunciar las fiestas y culturas del ayer, en parte generadoras de nuestra precariedad actual, sino de imaginar las de hoy como si fueran las del mañana, de dar por hecha la posibilidad de toda una alteridad de contactos libres. Por ejemplo, la idea de "precio libre" (no fijamos el valor de entradas o consumiciones) supone cuidar a las personas que vienen a la vez que apelar a su responsabilidad, ser sensibles a las distintas situaciones de precariedad y confiar en la capacidad de todas para preservar los bienes comunes. Otro ejemplo concreto: hicimos una convocatoria libre, y no meritocrática, que supera los criterios selectivos de becas y convocatorias "oficiales" para centrarnos de facto en las propuestas. Las decisiones de selección y disposición de contenidos fueron tomadas de manera asamblearia.

Somos conscientes de que la autogestión no soluciona todas las carencias causadas por el desentendimiento o la mala gestión gubernamental y/o profesional de la cultura (invertimos cantidades insanas de trabajo sin remuneración económica, entre otras cosas), pero nuestro balance es que, cuando se construye un espacio de cooperación, la confianza y el cuidado suelen ser mutuos. En otras palabras, quien participa en Ladyfest Madrid suele entenderlo y respetar y disfrutar los experimentos que proponemos.

APOSTAMOS POR UNA EPIDEMIA, una marea, una plaga que muestre que es posible que sucedan fiestas que funcionen bajo criterios menos norma(l)/(tiv)izados. Nuestro deseo es que estas formas sigan siendo posibles y cada vez más sostenibles gracias al contagio a unas redes de gente mucho más amplias. Creemos que lo estamos consiguiendo.

Tags relacionados: feminismo Madrid autogestión
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