JOSELE SANTIAGO: SEGUNDO DISCO EN SOLITARIO TRAS EL DEBUT DE 'LAS GOLONDRINAS ETCÉTERA'
“Falta un discurso propio en la música; hoy se graba, se toca y se cobra”

Compositor, guitarrista y cantante, Josele Santiago estuvo al frente de Los Enemigos, una de las
bandas más genuinas del rock español durante los años ‘80 y ‘90. Hace un par de años reapareció
en solitario con ‘Las Golondrinas, etcétera’, junto a su banda actual y Nacho Mastretta como
invitado de lujo. Con motivo de la publicación de su segundo álbum, ‘Garabatos’, conversamos
con él sobre el panorama musical presente y pasado, el mundo del disco y algunas cosas más.

16/10/06 · 1:03
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CAMBIO DE CLAVE. Pasaron los tiempos de oscuridad, guitarrazos y letras terribles. Alegre, sereno y vacilón, como él mismo, es lo nuevo de Josele Santiago./ Antonio Navia

DIAGONAL: Comentabas, en
referencia a tu experiencia
pasada, que en este mundillo
había demasiado rock y poco
roll: ¿qué te puedes permitir
ahora en términos de producción
y sonido que no pudieras
en la época de Los Enemigos?

JOSELE SANTIAGO: No se
trata tanto de producción y
sonido, sino de ver cómo
afrontas la grabación. Este tipo
de música, si la sometes a
la dictadura del metrónomo,
te la cargas. Así que no importa
que te vayas de tiempo, que
haya cuatro gambas por ahí -son siempre muy saludables-,
mientras te quede la cosa
viva y maja. No tiene mucho
sentido ponerse a buscar
una perfección formal que no
te interesa... Si estuviéramos
hablando de música clásica o
de heavy metal, entonces lo
entendería porque necesitan
de una matemática, de un
concepto más alemán. Pero
aquí resulta mucho más divertido
juntarse un grupo de colegas
a tocar, grabarlo y ya está;
lo que pasa es que a partir
de los años ‘80 parece como
que daba miedo cantar y tocar
a la vez. Y no es para tanto -aprovecho la ocasión para
decir que es muy divertido; y
si sale bien en el local, por qué
no va a salir bien en el estudio.
No es una cuestión de
principio, simplemente es algo
de lo que te das cuenta.

D: ¿Estabais pillados con este
tema de la producción, teníais
algún tipo de compromiso
que os hiciera grabar de alguna
manera determinada?

J. S.: No, no teníamos ningún
compromiso... Bueno, al principio,
al principio, entras a un
estudio y lo que te mandan,
pues amén. Luego vas cogiendo
soltura e imponiendo según
qué cosas, o no dejándote
imponer. Por ejemplo, resultaba
bastante absurdo que lo
último que se hiciera en una
canción fuera cantar; se supone
que la canción está compuesta
para cantarla. No sé,
en la ducha lo que tararea uno
no son los arreglos de batería:
yo creo que el cantante lleva
la voz cantante, y después la
banda le sigue. De todos modos,
los dos últimos discos,
como están grabados en directo,
no están teniendo este
tipo de problemas.

D.: Garabatos refleja esta soltura
que da tocar directamente
junto a los músicos, no siguiendo
un modo de grabación
por pistas...

J. S.: Ten en cuenta que se tarda
mucho menos, entonces los
de la compañía encantados.
En cinco días lo tienes hecho.

D.: Mencionabas antes que
esto viene de los ‘80. ¿Fue una
tendencia industrial o una decisión
tomada por los ejecutivos
de las discográficas?

J.S.: No te sé decir, pero el
caso es que es lo que había:
la primera vez que entré en
un estudio, en el año ‘86, es
lo que me encontré. No sé
quién lo impuso; no creo que
los de arriba, por que no creo
que tuvieran noticia de nuestra
existencia. Se trabajaba
de esa manera en aquellos
años. Llegabas a un estudio
y ponían a grabar primero al
batería, que se tenía que
aprender el pobre toda la
canción, tocarla solo, más
aburrido que la hostia, y así
sucesivamente.

D.: ¿Cómo era la vida musical
de un chavalillo con inquietudes
rockeras en aquella
época? ¿Ves hoy las cosas
cambiadas?

J.S.: Bueno, en cuestiones
musicales sabías lo que buscabas,
pero no lo encontrabas,
preguntabas en las tiendas
dónde podías encargar
este vinilo, dónde este otro.
Ahora es al contrario, hay
tanto que nadie sabe dónde
elegir. Y bares había para tocar
también, entonces no
había mucho problema,
aunque eramos cuatro gatos
haciendo rock: Los Deltonos
estaban en Cantabria, Los
Marañones en Murcia, Sex
Museum por aquí... Era bastante
más complicado conseguir
un equipo decente,
una guitarra Fender era la
hostia. “¿De dónde la has sacao?
Pues, de Londres, tronco.
Halaaa”. Esto... me estoy
sintiendo un poco abuelo
(risas) Ahora veo que músicos
jovencitos hay bastantes,
pero lo que sí echo de
menos es un discurso propio.
Veo por los bares bandas
sonando del copón, pero
quedándose en la fotocopia,
no sé, lo veo todo un poco
académico. Entonces
vuelves la cara hacia otros
estilos; por ejemplo ahora,
discurso propio, si bien un
poco vago, pero por lo menos
propio y majo, pues tiene
la gente del hip-hop. Está
La Excepción, SDFK, está
La Mala... hay cosas interesantes.
En el mundo del
rock, para mi gusto, demasiado
académico todo.

D.: ¿Cómo ha surgido la celebración
del 20 aniversario
del primer disco de Los
Enemigos?

J.S.: Nos hemos juntado la
primera formación, que estuvimos
desde el ‘86 al ‘88 nada
más. Luego ya el discurso se
fue oscureciendo, el sonido
profesionalizándose. No habría
tenido mucho sentido recuperar
esta segunda formación;
pero la primera sí, porque
es una cosa que no había
oído casi nadie, con un concepto
muy festivo: el repertorio
del primer disco y versiones
de Chuck Berry, de
Buddy Holly... Ha sido muy
divertido, hemos sonado bien
y ha venido gente a vernos -lo cual era una novedad,
porque en el ‘87 no venía ni
dios. Pero estoy muy cansado,
porque es un repertorio,
no te voy a decir que pensado
para gente de 20 años, pero
casi. Y ya con 40 pues a veces
que casi no puedo... Pero
al final lo hemos hecho de coña,
y nos hemos tomado todos
los vinos que no nos habíamos
tomado en estos 20
años en tres meses.

D.: Josele, nos ha llamado la
atención la nota de copyright,
bastante dura. Dice que grabarte
un disco es robar, equiparando
la copia industrial de
música con la grabación para
uso privado, que no es ilegal.
¿Tienes alguna preocupación
con esto de los derechos de
autor? ¿Todo esto parte de la
discográfica o de dónde sale?

J.S.: La nota no la he leído, no
sé muy bien de qué me estás
hablando, pero me lo puedo
imaginar. A este respecto
puedo comentar un par de cosas:
por un lado la cultura musical
que pueda tener yo me
la he hecho igual, grabándome
cintas, porque uno con 15
años, pues no tiene posibles
para hacerse con una discoteca
decente. Pero la cosa ha
cambiado, no se trata de cuatro
cintas; jode mucho estar
un par de años comiéndote la
cabeza, haciendo tu trabajo,
para que venga algún capullo
y te las cuelgue en internet. Y
ha calado la idea de que esto
sólo hace daño a los de arriba;
y eso no es cierto. Cuando
hay problemas arriba, los primeros
de los que rascan es de
los de abajo. Esto tiene que
ver con la falta un discurso
propio, ahora la gente que se
dedica a la música hace canciones,
toca por los bares, cobra
y se va para casa. Se está
haciendo daño en la base, que
es donde más duele. Y no hay
conciencia, eh. Así que cuando
me dicen que los discos
son muy caros... ¿y las zapatillas
Nike? Pero es que un disco
bueno es para toda la vida,
lo tienes ahí para poder disfrutar
cuando quieras. Y sin
embargo nos compramos zapatillas
o vaqueros nosequé,
pasan de moda, los tiramos y
compramos otros. Y luego resulta
que los discos son caros,
no te jode. A mí es que me hace
mucha gracia, la verdad.

D.: Se piensa que los músicos
que no son Alejandro Sanz,
que vendan 100.000 copias de
cada disco, son gente que vive
del directo, de tocar mucho
por ahí.

J.S.: Sí, pero si no sacas discos
no te llaman para tocar,
no se sabe nada de ti. Otro tema
es que vivas de una cosa o
de otra, pero esto es un proceso:
sacas discos, tocas; no sacas
discos, no tocas.


LOS ENEMIGOS

Aunque nos ha asegurado
que no le ha dado tiempo a
echarlos de menos, el pretérito
imperfecto musical de
Josele Santiago fueron Los
Enemigos. Esto es, una
banda que nos proveyó
durante 20 años de rock and
roll, rythm and blues, boogie,
blues, punk o jazz de primera
calidad, muy cercano a las
raíces. Eso sí, siempre cantaron
en un castellano popular,
repleto de expresiones reconocibles
que se combinaban
formando un discurso oscuro
y singular marca de la casa.
Michi González y Artemio
Pérez acompañaron a Josele
en bajo y batería, respectivamente,
para la grabación de
Ferpectamente (1986, Gasa),
su disco de debut. Fino Oyonarte
entró por Michi en
1988 para la grabación de
Un tío cabal (1988, Gasa).
En 1990 entró como batería
Chema Animal Pérez, que
junto con el guitarrista Manolo
Benítez completó la formación
clásica de la banda. Los
cuatro grabaron La vida mata
(1990, Gasa), La cuenta
atrás (1991, Gasa), Tras el
último no va nadie (1994,
BMG), Sursum Corda (1994,
Gasa), Por la sombra (1995,
Alkilo Discos), Gas (1996,
BMG), Nada (1998, Virgin) y
los directos de despedida
Obras Escocidas (2001, Virgin)
y Obras Escondidas
(2002, Virgin). Algunas de las
canciones más memorables
del rock español se contienen
en estos 11 trabajos.

'GARABATOS'
_ Grabado en directo entre el 12 y
el 16 de junio de este año, salió a
la venta el 11 de septiembre bajo
el sello Virgin. Este segundo disco
en solitario está lleno de lo que
Josele denomina «pequeñas historias
en movimiento», canciones
limpias y sencillas desarrolladas
en un formato acústico con
mucho swing. En la formación
repiten Pablo Novoa (guitarras),
Ricardo Moreno (batería) y Luca
Frasca (teclados); se incorpora en
el bajo José Luis Hernandez, alias
McCartney. Al cierre de esta edición
tienen confirmadas dos
fechas para presentar el trabajo
en directo, el sábado 21 en el
Teatro Castelar de Elda y el jueves
26 en el Teatro Romeo de Murcia.

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