EL TEMA
El Eurobasket de las incógnitas

Entre el 31 de agosto y el 18 de septiembre se disputará en Lituania el Eurobasket. Una cita que
llega en un momento de muchos cambios en el baloncesto internacional.

31/08/11 · 14:23
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Hace ahora exactamente cinco
años la selección de baloncesto
logró su mayor éxito deportivo.
El Mundial de Japón supuso la
consolidación de un grupo de jugadores
que ha trasformado la
visión que hasta entonces se tenía
sobre la participación de selecciones
en campeonatos internacionales.

Aquella victoria fue
anterior al fenómeno futbolero
de la Roja, y abrió el tarro de las
esencias de la calidad combinada
con el buen juego
, algo no
siempre habitual en el deporte.
Desde entonces hasta ahora la
selección de baloncesto ganó
una medalla de plata en un Eurobasket
celebrado un año después
en Madrid; otra medalla de
plata en las Olimpiadas de Pekín
2008, en una final que supuso
uno de los partidos más memorables
de baloncesto de todos los
tiempos; una medalla de oro en
el Eurobasket de Polonia celebrado
en el 2009; y un sexto
puesto en el Mundial celebrado
el año pasado en Turquía.

Desde aquel día en el Saitama
Super Arena de Japón tres entrenadores
han dirigido al equipo
en el banquillo: Pepu Hernández,
Aito García Reneses, y, tras
las Olimpiadas de Pekín y hasta
el día de hoy, Sergio Scariolo.
Aunque cada uno ha tenido su
estilo, lo cierto es que la selección
no ha recuperado la frescura
que tuvo en aquella experiencia
asiática, pero sí ha demostrado
tener una plantilla con suficientes
garantías para aspirar
siempre a lo máximo en las competiciones
que ha disputado.

Los Gasol, Navarro, Rudy
Fernández, Calderón, Ricky
Rubio y Felipe Reyes forman un
septeto de calidad impresionante.
Si además sumamos la incorporación
del pívot nacionalizado por la vía de un Consejo de
Ministros, Serge Ibaka, el poderío
es incontestable. Salvo Felipe,
el resto juega o ha jugado en
la NBA
, un dato impensable no
hace tanto tiempo. Pero que las
piezas sean de lujo no te asegura
que el resultado sea el esperado.

Ocurrió en la última cita, en el
Mundial de Turquía, cuando un
triple desde nueve metros del base
serbio Milos Teodosic dejó al
descubierto algunas de las vergüenzas
del equipo español, relegando
al equipo que partía como
favorito a una plaza menor.

Hacia Londres 2012

Como ocurrió en el torneo de
Japón, en Lituania participarán
24 equipos, esta vez sólo continentales.
Una competición más
abierta de lo habitual, en la que
alcanzar un ritmo de juego estable
cuanto antes puede ser requisito
necesario para que los equipos
logren el premio de clasificarse
para los Juegos Olímpicos
de Londres 2012. Un privilegio
que sólo tendrán asegurado los
dos primeros equipos del campeonato,
y que ha supuesto que
para este Eurobasket muchos
europeos en la NBA se hayan
animado a participar. Nunca antes
tantos jugadores de la liga estadounidense
participaron en un
torneo europeo
, algo a lo que
probablemente también ha contribuido
el lock out que soporta
la liga que dirige David Stern.

La anfitriona, junto con
Francia, Turquía, Serbia, Rusia,
además de España, parten como
favoritas. Grecia, Alemania, e
Italia son equipos que habrá que
tener en cuenta, y hay un numeroso
pelotón que puede dar la
sorpresa amparado en un anonimato
que los beneficia. Todo dependerá
de cómo se vayan resolviendo
los cruces de la competición
a partir de que empiece la
fase final del campeonato. La selección
de Scariolo será probablemente
la que muestre un juego
interior más sólido, pero la
tradición europea de artillería fina
desde el tiro exterior puede
dar algún susto a cualquiera.

Sea como fuere hay un dato
incontestable, la selección es el
equipo con mejor palmarés de la
última década en Europa
, tiene
un grupo experimentado en
competiciones internacionales,
y tiene la necesidad perentoria
de clasificarse por la vía directa
a las Olimpiadas. Motivos suficientes
para creer que puede
sumarse al carro de éxitos que
lleva acumulando la Federación
Española de Baloncesto durante
todo el verano, nada menos que
siete medallas en diferentes
campeonatos de formación.

Una de las dudas que genera
el equipo de Scariolo es saber si
los jugadores actúan en sintonía
con el entrenador, un asunto que
se puso en cuestión durante el
anterior Europeo de Polonia –en
el que, tras una primera fase desastrosa,
los jugadores hicieron
una reclamación a favor de una
mayor libertad en el juego, acabando
el campeonato con la medalla
de oro colgada al cuello–, y
si han desaparecido los efectos
de la eliminación en Turquía.

La
otra incógnita será saber si se
puede recuperar a toda la masa
de aficionados que se ilusionaron
con las sensaciones que
transmitió el equipo que dirigía
Pepu en Japón, aquel que hizo
de la humildad y la cooperación
una de sus mejores armas competitivas.

Algo que casa mal con
las excesivas expectativas mediáticas
y las etiquetas rimbombantes.
En definitiva, lo que falta
por saber es qué versión del
equipo veremos en Lituania.

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