RIOT GRRRLS, UN MOVIMIENTO DE PUNK FEMINISTA
Esto está pasando sin tu permiso

La celebración del primer Ladyfest (Olympia, 2000)
tenía un motivo añadido: reivindicar la herencia de un
movimiento como riot grrrl que, a principios de los ’90,
surgió en ese mismo lugar y aunó canciones punk,
espíritu ’hazlo tú misma’ y reivindicación feminista.

15/05/08 · 1:47
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Aunque hay varias
versiones sobre el
origen del término
riot grrrl (algo así
como un ‘motín de chicas’),
el punto de partida se suele
situar en la International Pop
Underground Convention,
un festival en Olympia (Washington,
EE UU) donde tocaron
varias de las bandas
que protagonizarían el movimiento.

Ese día fue un punto
de encuentro para muchas
chicas que habían entrado en
contacto por medio de fanzines
o por correo. Allison Wolfe,
que en esa época editaba
un fanzine, Riot Grrrl, y formaba
parte del grupo Bratmobile,
cuenta a DIAGONAL
que “riot grrrl surgió de un
trabajo de construcción comunitaria,
con bandas como
Bikini Kill, Bratmobile, Heavens
to Betsy, y mujeres que
eran parte de esa escena musical.
Había una dinámica de
grupo que iba más allá de la
música”.

Riot grrrl expresó la necesidad
de cuestionar la hegemonía
masculina en el rock y
de rechazar el papel que tradicionalmente
se asigna a las
mujeres en la música, hartas
del paternalismo de muchos
y de tener que esforzarse el
doble para que se las tomase
en serio. También, unos medios
de comunicación que,
como señala Allison, “nos tratan
como moneda de cambio,
como no si no hubiese sitio
suficiente para todos. Esperan
que seamos bellas o que
muramos en el intento”.

Imbuidas de la filosofía
punk del ‘hazlo tú misma’, las
riot grrrl crearon grupos en
los que lo importante era el
hecho tocar más que hacerlo
bien, publicaron cientos de
fanzines, y crearon una actitud
y un estilo en el que se reían
de los estereotipos (así, se
reapropiaban de los insultos
que les dirigían y les daban la
vuelta, escribiéndoselos con
pintalabios en el cuerpo). Sus
letras incluían temas como la
sexualidad, el aborto o la violencia
de género, y pusieron
en práctica estrategias de empoderamiento,
como pedir
que en los conciertos las chicas
estuviesen en las filas delanteras,
para sentirse más
cómodas. Riot grrrl fue, en
definitiva, una bonita combinación
de música y política.

Allison Wolfe comenta que
“el sentido fue hacer que la
escena punk fuese más feminista,
y que el feminismo se
volviese más punk. Riot grrrl
representó un cruce entre
punk y feminismo que nos
hablaba en un lenguaje sencillo,
pero político”.

Las bandas compartían un
espíritu de grupo: “Estábamos
en eso juntas, y era importante
tejer redes a lo largo
del país. En Olympia estaban
Bikini Kill, Bratmobile, Heavens
to Betsy, Beat Happening,
Lois, Some Velvet
Sidewalk, Unwound, Witchypoo,
e incluso Nirvana, interactuando
y construyendo
una comunidad. Nos lanzábamos
ideas las unas a las
otras, influyéndonos e inspirándonos”.

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HUGGY BEAR grabaron un solo LP, ‘Weaponry listens to love’ (1994).

Aunque riot grrrl
fue sobre todo un movimiento
en EE UU, en el que Bikini
Kill fue uno de los grupos estandarte
(aunque declararon:
“No somos de ninguna manera
líderes o autoridades del
movimiento riot grrrl”), al
otro lado del Atlántico destacaron
Huggy Bear. Los británicos,
un grupo mixto, protagonizaron
una nueva versión del famoso episodio televisivo
de los Sex Pistols al ser expulsados
de un programa de
Channel 4 por montar jaleo.

A los organizadores del programa
no se les ocurrió otra
cosa que poner, después de
entrevistarles, un vídeo protagonizado
por dos modelos
playboy luciendo palmito.
Semejante toma de postura
provocó, obviamente, reacciones
enfrentadas. Las
riot grrrl tuvieron que sufrir
estúpidas acusaciones del estilo
‘el feminismo es lo contrario
del machismo’, y un
periódico británico tuvo el
morro de llamarlas ‘feminazis’.

De alguna manera, los
medios fueron determinantes
en su progresiva desaparición.
Tras las críticas, trataron
de hacer del riot grrrl una
etiqueta vendible –hasta se
llegó a hablar del ‘girl power’
de las ¡Spice Girls!–. “Diluyeron
el mensaje y trataron de
convertirlo en una moda pasajera.
Y muchas de nosotras
no estábamos preparadas
para afrontar la avalancha
mediática”, confiesa Allison
Wolfe. A esto se sumó el cansancio
de las bandas, la necesidad
de reinventarse y
disputas internas. Algunas
bandas continuaron su camino,
otras nuevas se crearon
(Le tigre, Partyline) y hay
grupos herederos de su filosofía
como The Gossip o
Erase Errata.

Aun así, lo que las riot
sembraron ha acabado dando
sus frutos, como el Ladyfest
(Allison fue una de las
impulsoras de la primera edición):
“Ayudamos a forjar un
espacio para mujeres en la
música, animamos a muchas
chicas a crear bandas, fanzines”.
Lidia Damunt, de los
españoles Hello Cuca, confirma
esta influencia: “Cuando
ya teníamos claro que
queríamos hacer música, escuchar
a Heavens to Betsy,
Bratmobile o Slant 6 fue lo
que nos hizo arrancar. Eso
era el punk: rápido, barato y
fuera de control. Y Bikini Kill
eran los Ramones”.

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