ENTREVISTA A FERMÍN MUGURUZA
“Este disco renueva todo mi discurso musical”

‘Asthmatic Lion Sound Sistema’ es el
regreso musical de este veterano
músico vasco, que hace un repaso
por los proyectos musicales de una
carrera de casi 25 años.

27/11/08 · 0:00
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Foto: Fernando Apoa

Nuevo disco viajero,
de choques y
de encuentros,
con terrenos musicales
poco explorados
hasta el momento y gran
presencia femenina son las
claves de este disco. Fermín
Muguruza parte de la asfixia
que siente en este mundo
injusto y termina con la
búsqueda de soluciones no
solo para su pueblo, sino
para todo el mundo.

DIAGONAL: Diez años después
de Brigadistak Sound
System repites el modelo de
disco viajero.

FERMIN MUGURUZA: Lo
hago con la misma idea, pero
si entonces cada canción
iba con una ciudad y me dejaba
contaminar por ella y
su atmósfera, aquí es cada
tema el que viaja a través de
todo el mundo. Una canción
tiene, por ejemplo, un saxo
de Nueva York, unas voces
de Jerusalem o una percusión
japonesa. Sigue siendo
un cuaderno de bitácora sonoro.
Vuelvo a sacar a relucir
el sound system por la
idea del movimiento, de sistema
de sonido que va viajando
e instalándose en un
sitio u otro montando una
fiesta; es a su vez participativo
y deja su huella.

D.: Musicalmente es un disco
más variado que los anteriores,
que se centraban más en
los sonidos jamaicanos.

F.M.: Nunca intento hacer
dos veces el mismo disco. Es
diferente a todos los que he
hecho, hay una parte electrónica
que se junta con la
orgánica y hay muchos sonidos
distintos. Si antes
eran más próximos al jungle
o drum’n’bass, ahora
son más próximos al breakbeat,
dubstep o trip hop. A
nivel musical abro nuevas
puertas: vuelve el grito y la
rabia, ritmos funkys, y hay
muchas mujeres. Es un disco
que renueva todo mi discurso
musical.

D.: ¿De dónde surge el concepto
del “león asmático”?

F.M.: Al volver de Jamaica,
con toda la iconografía de los
leones, hablo de los leones de
Mosku (mi barrio), que somos
nosotros, de la llamada
de rebeldía como Bob Marley
en Iron Lion Zion. Tiene la
metáfora de la bravura, del
coraje, del sentirte fuerte, pero
también de reconocer fragilidades,
por las incertidumbres
que tenemos, reflejadas
en la enfermedad psicosomática
que padezco con
la metáfora preciosa de la incapacidad
de poder respirar;
esa falta de oxígeno, de poder
encontrar la manera de
no asfixiarte en un mundo
lleno de injusticias.

D.: ¿Por qué crees que eres de
los pocos músicos que tras
editar un disco no tiene en el
directo su proyecto más inmediato?

F.M.: En mi caso hay una
búsqueda constante de la libertad
personal, a nivel
creativo y de funcionamiento,
y de poder dedicarme a
otras cosas que también me
apasionan y en las que quiero
intervenir. Como ahora,
que he estado en la grabación
de un documental en
Palestina junto a Javier Corcuera.
Es un documental
musical en el que se complementan
el arte y la sabiduría
de los dos campos. Me
apasiona poder llegar a Palestina
y poder intervenir
como artista en la realidad
cotidiana de allá, abrir una
ventana para que se pueda
ver la invisibilidad de todos
estos músicos. Cómo ellos
también crean, se expresan,
existen y viven con y a través
de la música en Palestina.

D.: Te has sumado a la campaña
de la CNT contra la
SGAE por la denuncia que
les interpusieron. ¿Ves posibilidades
de cambio en esta
entidad?

F.M.: Tiene que haber una
renovación del discurso en
todos los sentidos, pero también
cuando se habla de las
grandes corporaciones que
están vendiendo discos duros
y soportes, que no se les
ataca. La SGAE tiene reacciones
que son inconcebibles:
llevar a juicio a alguien
que te critica está contra la
libertad de expresión. Pero
éste es un debate larguísimo.
Por ejemplo, a Enrique
Sierra le dan un premio de
la EXGAE porque en su portal
regala la música, pero ¿a
cambio de qué?, ¿de publicidad?
Yo no regalo mi música
a cambio de promover el
consumo sea de lo que sea.
Para mí el músico es un trabajador
y tiene que poder vivir
de su trabajo, esa música
tiene unos derechos de autor
y creo que se tienen que
defender, pero también creo
que el discurso de la SGAE
está obsoleto, tendrá que
cambiar, y si no, aparecerán
alternativas. Conozco el
Creative Commons y el copyleft,
pero la autogestión
exige el control sobre todo
lo que haces y mediante
esas licencias sigue habiendo
vacíos que te pueden
provocar situaciones desagradables.

Mientras sepa
quién va utilizar las canciones,
nunca he tenido problemas
en cederlas.

D.: Cierras el disco con
Milaka Bilaka, ¿tiene sentido
hoy este tema?

F.M.: Ahora más que nunca,
de hecho toda la idea y viaje
de este disco comienza con
Milaka Bilaka. Es un momento
en el que hay una explosión
en la T4, en el que
creamos este movimiento cívico
transversal en el que un
montón de gente de distintas
sensibilidades se une para
decir “tenemos que blindar
el proceso de paz”. Hay un
momento en el que se rompe
todo y fracasa, pero reivindico
lo que fue esa acción.
Somos muchos, somos
miles, sigamos buscando,
convirtámonos en millones,
y sirve no solamente
para el País Vasco, sino
también a nivel mundial.

Esa idea de pensar global,
actuar localmente y viceversa
es lo más interesante que
podemos promover nosotros
a los activistas en el
siglo XXI. Esa semilla que
plantamos quedó ahí; parece
que ahora hay una losa
gigantesca, pero hasta las
losas más grandes se erosionan
y vamos a conseguir
que haya una grieta que la
rompa y florezca. Al estilo
de Mahmud Darwish, el poeta
palestino, que dijo:
“Hasta Nerón quemó Roma,
pero las semillas de una espiga
marchita llenaron el
campo de trigo”.

UNA CITA MÁS, UN NUEVO FRENTE
_ KIKO AMAT
_ Fermín Muguruza es lo
más parecido a un héroe
popular que existe en
estos momentos en el
panorama español, una
posición que, desde luego,
ocupa de misma manera
en mi universo personal.
Con Fermín es en cierto
modo irrelevante si me
gustan o no sus discos;
algunas veces lo hacen,
otras no. Me gustaban
mucho Kortatu (el agujero
del que emergían era
remarcablemente parecido
al mío: working class, skinheads
y punks, Clash y
Ruts, Redskins, ska y purito
cabreo suburbial) pero
nunca pude introducirme
de la misma manera en el
mundo de Negu Gorriak,
musicalmente hablando.
Fermín Muguruza en solitario,
el León Asmático, es
otra cosa: su decisión de
basarse más en el reggae
y el dub y abandonar la
fusión de su anterior grupo
lo hicieron remarcablemente
más disfrutable
para todos los que sufrimos
alergias al metal y
sus aleaciones. Pero,
como digo, nada de esto
importa tanto.
Lo que importa de veras es
que, como con los cuentos
épicos que se han contado
siempre antes de mandar a
los niños a la cama, duermo
mejor si existe Fermín.
Ya no tomo valeriana,
desde que él ha vuelto
(nunca se fue). Es reconfortante
saber que alguien tan
cabezota, íntegro y honesto
como él sigue ahí fuera. Es
bueno recordar que Muguruza
seguirá citándonos en
trincheras en los años venideros;
seguirá diciéndonos
que nos quiere y que nos
espera en la barricada a las
tres. Y algunos irán y otros
nos quedaremos haciendo
la siesta, y dará un poco
igual. Porque él no va a
desistir y seguirá esperando,
regresando a la primera
línea, al día siguiente, a ver
si esta vez acudimos. Lleno
de buena voluntad, desprovisto
de cinismo, optimista
como él solo, enfadado
como cien.
Dijo alguien un día (Ted
Leo, me parece) que los
rojos deberíamos tener
menos miedo a enarbolar
banderas, utilizar eslóganes
y héroes. Si el enemigo los
tiene, ¿por qué nosotros
no? Estas cosas enfervorizan,
apasionan, convierten:
la diferencia entre algo excitante
o narcótico reside en
el uso que hacemos de
nuestros gritos de guerra,
nombres, todas esas batallas
que no aparecían en
mapas. No deberíamos
tener miedo de usarlas. Y
Muguruza es uno de nuestros
héroes, es uno de mis
héroes políticos. Si vuelve a
citarme en algún frente,
esta vez iré.

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