ENTREVISTA A SARA MOLINA, ACTRIZ, AUTORA, DIRECTORA DE TEATRO
“Es imposible plantear un espacio vacío”

Sara Molina, directora de la
compañía Q. Teatro, acaba de
participar en Cultura Cero, un
encuentro de arte contemporáneo
con su montaje ‘SA.LO.ME’.

02/04/09 · 8:30
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SARA MOLINA. Es una de las artistas precursoras del teatro performativo en el Estado español.

DIAGONAL: La figura
mítica de
Salomé ha sido representada
por
muchos hombres a lo largo de
la historia de la literatura.
¿Qué tiene que contarnos tu
Salomé danzante?

SARA MOLINA: Precisamente
mi Salomé hace una pequeña
revisión de lo que significa
este personaje para cada uno
de los autores. El espectáculo
desarrolla lo que significa
Salomé para ellos, y lo que
puede significar en este momento.
Interpela a la mujer y
al hombre contemporáneos.
Intentamos buscar en cada
autor qué es lo esencial de haberse
encontrado con este
personaje y en este momento
qué es lo que nos puede contar
respecto a la sexualidad y
al gran tabú del sexo.
También plantea la pregunta
que es la más interesante, metafórica
del espectáculo: ¿qué
es una mujer?

D.: En buena parte de tus trabajos,
el proceso creativo, la
improvisación y la incorporación
de elementos derivados
de los ensayos se muestra en
las representaciones. ¿Cómo
concibes el proceso de creación
escénica?

S.M.: Siempre estás inmersa
en un proceso de creación,
aunque en este caso contáramos
con el referente del mito
o en otras ocasiones contáramos
con fragmentos del texto.
En esta ocasión por ejemplo,
con Pepa [Robles] hemos
incorporado cosas con las que
ella ya trabajaba, como los
globos. Ella hace trabajos cercanos
al circo y vimos cómo
filtrarlos y ensamblarlos en la
pieza. Haciendo una semblanza
de la danza de los siete
velos fuimos creando pequeños
momentos en el espectáculo
que son un remedo de
esa danza. Es una forma de
incorporar el trabajo de los
ensayos y darle otra dimensión
en el espectáculo. En general
siempre uso todo lo que
sucede en el proceso de creación.
No es el caso cuando se
trabaja más sujeto a un texto,
ahí se atenúa un poco más.

D.: ¿Qué papel desempeña en
tu obra el espacio?

S.M.: Para mí es fundamental
cuando planteas el espacio
vacío, aunque creo que
técnicamente es imposible
plantear un espacio vacío.
Un alumno del curso me dijo
que “el espacio vacío es
aquel lugar donde nadie ha
hablado nunca”, imposible
entonces hacer el espacio
vacío en un teatro porque
siempre hay palabras, gestos,
puestos ahí, de otros, en
el ambiente. A veces he partido
de un espacio mental y
a partir de ahí se ha desarrollado
todo.

D.: ¿Cómo interactúa con el
espacio el cuerpo de quien interpreta?

S.M.: Es un tema que da para
pensar. Yo me planteo con los
actores qué es el espacio, el
vacío, y el cuerpo. Indagamos
de nuevo en cosas que creemos
que sabemos, que parecen
cuestiones obvias. Pero si
intentas dar una definición de
estos conceptos, te preguntas
¿qué cuerpo? El cuerpo cultural,
el cuerpo imagen, el cuerpo
gozo, el cuerpo deseo, el
cuerpo que cuidar… ¿Cuál es
el cuerpo del que hablamos?
Es una cosa que se complica
y se multiplica.
D.: Has colaborado con otras
compañías de mujeres como
Sorámbulas. ¿Crees que el
trabajo de las mujeres está valorado
en la escena? ¿Qué
piensas de los procesos de
construcción de un discurso
feminista en el teatro?

S.M.: Creo que en este país
ha habido un boom, que yo
he vivido, de trabajo de, por
y para mujeres. Ha sido un
momento muy intenso, pero
ha sido más cuantitativo que
cualitativo. Digamos que se
han repetido muchos clichés,
se ha avanzado poco
en la reflexión y se han visto
espectáculos que parecían
vislumbrar un interés pero
que se han quedado cortos.
Cuantitativamente ha
sido muy intenso y muy interesante,
pero cualitativamente,
el proceso de reflexión
ni siquiera ha comenzado.
Y lo que se ha hecho
ha sido una reflexión escénica,
de toma de cuerpo y un
poco de ‘ahora me toca a
mí’. Pero hay un umbral que
atravesar todavía.
Esta reflexión del feminismo,
además, ha traído consigo
una reflexión de los hombres
sobre la masculinidad.
Han tenido que replanteársela
ante otros modelos y
modos de pensar de las mujeres.
Nosotras, mi generación,
comenzamos la reivindicación,
pero ahora toca
una tarea más profunda desde
lugares más conquistados.
Esta tarea afecta a las
mujeres en todos los ámbitos,
pero creo que hay que
seguir haciéndola desde las
artes escénicas.

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