LA REUBICACIÓN DE LA INDUSTRIA DEL DISCO PROVOCA UN ESTADO DE CRISIS
¿Desaparecerá la música?

A raíz del cierre de la discográfica independiente Metak a principios de este año, se abre
de nuevo el debate sobre la situación de la música menos comercial, dentro de los nuevos
parámetros tecnológicos y culturales... ¿qué está pasando? Conversamos con músicos y
discográficas sobre el horizonte musical que se abre, marcado por unas posibilidades de
acceso a la música inéditas y la inevitable reestructuración de la industria.

22/04/06 · 18:41
Edición impresa
JPG - 29.3 KB
¿CRISIS? El consumo musical se ha diversificado con la tecnología digital (foto: Makala).

El mundo de la música
está cambiando,
de eso no hay
duda. Se venden
cada vez menos discos y aumentan
las descargas por
Internet. Cada vez hay más
músicos y más conciertos y
a la vez están cerrando sellos
discográficos. Mucho
tiene que ver con esto la
consolidación de las nuevas
tecnologías, la precarización
de la vida y el cambio
en el concepto de cultura y
ocio, según coinciden muchos
músicos. El fin del sello
independiente Metak es
un ejemplo de ello.
Recientemente, la Sociedad
General de Autores y
Editores (SGAE) publicó los
datos referidos al Estado español
en 2005, en el que el
conjunto de la industria discográfica
había facturado
480 millones de euros, frente
a los 474,5 del año anterior,
gracias al mercado digital, y
especialmente a la venta de
música a través de los móviles,
que había aportado 40
millones de euros, esto es, a
las compañías que tienen
una gran infraestructura e
ingente promoción. Las ventas
de música grabada en los
soportes físicos, como el CD,
cayeron en 2005 un 5,7% con
respecto al 2004, siendo los
más vendidos Amaral, Estopa,
Juanes, Batuka y Bebe.
Cada cual que saque sus
propias conclusiones.

Los integrantes de la discográfica
vasca Metak han
rehusado amablemente por
ahora hacer declaraciones
formales a la prensa, aparte
del comunicado de anuncio
de cierre a finales de enero,
porque ha sido una decisión
dura “y la atención que se
nos presta ahora es la que
nos merecíamos en los cinco
años anteriores, no ahora
que ya no existe Metak”,
apuntan. Está claro que los
medios de comunicación son
también un actor importante
en el mundo de la música.
En su comunicado expresaban
que no les quedaba
más remedio que “bajar la
persiana” debido a la situación
económica: “siempre
hemos navegado en aguas
turbulentas, pero en estos
últimos años la situación de
las discográficas se ha ido
complicando mes a mes. Las
ventas de discos han caído
en picado y todo esto nos ha
llevado a una situación de
período especial”, y añaden:
“hemos tirado hacia adelante
hasta que no nos ha quedado
otra opción”.

Sello de referencia

Esta disquera vasca, referente
de la música cantada en
euskera y heredera de Esan
Ozenki, ha permanecido sus
cinco años de vida mostrando
aprecio por la música menos
comercial y arriesgando
por sacar a artistas de folk o apoyando estilos más experimentales.

“Estamos satisfechos
con el trabajo de estos
cinco años. Creemos que
dejamos un catálogo sólido,
cuya distribución queda garantizada
(por Elkar en Euskadi
y por Pias en el resto del
Estado). No nos arrepentimos
de las apuestas hechas,
cada uno de los discos publicados
son los que queríamos
editar en ese momento”, decían
en el comunicado. Incluso,
se habían adaptado a
Internet, ofreciendo el servicio
de descargas de canciones
a un módico precio.

Gusto por la música

Metak no era lo que uno tiene
en mente cuando se nombra
la denostada palabra
‘discográfica’. Es decir: multinacional
que hace contratos
abusivos, apenas cuida el
trato personal, sólo mima a
los superventas y se gasta
gran parte del presupuesto
en campañas de marketing,
busca únicamente la rentabilidad
económica y deja de lado
la parte artística, innovadora
y propositiva. No, Metak
no era eso. En una industria
donde la concentración empresarial
es arrolladora (cinco
empresas, Sony, Universal,
Warner, BMG y EMIOdeón,
acaparan el 75% del
mercado) y el monopolio de
los derechos de autor es de
un acoso desmedido, Metak
quiso ser otra cosa.

Algunos de los integrantes
de grupos musicales que han
trabajado en Metak, con los
que se ha puesto en contacto
DIAGONAL, coinciden en el
trato especial, “casi familiar”,
con el que se encontraban, y
“ahora nos damos cuenta al
buscar otra discográfica y lo
que nos ofrecen”, comenta
Unai, de Betagarri. Una relación
de “gusto por la música”,
destacan todos. Aparte
de que el precio de los discos
no estaba tan alto como el
que fijan la mayoría de compañías,
y como afirma el músico
Mikel Makala, se trataba
de “discos que sin duda
han sido importantes para
entender el panorama vasco
musical de media década”.

Desde un sector de la sociedad,
cada vez más amplio,
se pide un cambio radical
de esquemas, tendente a
otra forma de ofrecer música,
libre, sin intermediarios,
con acceso universal, y se
sugiere que para eso, nada
mejor que las descargas en
Internet, sobre todo a través
de los sistemas P2P, privado
entre particulares. Pero, posiblemente,
aún sean necesarias
las discográficas independientes,
como afirma
Unai, donde haya gente que
busque a grupos, haga una
apuesta por ellos y les dé
apoyo y difusión, porque “en
Internet hay una masificación
excesiva, se le da un
sentido mercantil a las canciones
y se pierde el valor
cultural. Al ser gratis, se busca
la cantidad más que la calidad
de lo que te bajas”.

Sin embargo, Fernando,
del grupo de rock Kuraia (que
también pertenecía a Metak)
ve claro que las discográficas
van a ir cayendo, porque “estamos
en un momento de reubicación
de la industria y
afecta a todos los ámbitos”.
Para este músico es normal
que con los cachés desmedidos
que piden ciertos grupos,
con los precios abusivos de
los discos y la cantidad de intermediarios
que hay, la gente
se baje música de la Red.
“La música es un bien cultural,
que debe ser accesible para
todo el mundo”, afirma rotundo,
aunque “con el cierre
de Metak se produce una
gran pérdida, sobre todo para
la cultura vasca”.

Calidad y cantidad

Unai, de Betagarri, cree que
es cuestión de elección: “pagar
o bajarte la música gratis,
gastar ese dinero en un
disco, apoyando música menos
comercial, o gastártelo
en mejores ruedas para el coche
o en drogas o en lo que
sea”. “Lo que pasa es que en
Internet hay de todo, mucha
basura también, y quizás sólo
llegue a oídos del público
lo que anuncian machaconamente
en los medios, con
una campaña publicitaria
que no puede hacer casi nadie”.
Y si poca gente escucha
a un grupo, poca gente va al
concierto, que es donde sacan
el dinero los músicos para
vivir, y no de los discos,
como coinciden todos. Pero
ahí es donde se apela a la calidad
de la música para tener
oyentes, como afirman los
defensores de las descargas.
Por otro lado, según Makala,
“la gente que consume música
desde la masificación de
la era Internet y los mp3, que
cree que la música es gratis
y que lo seguirá siendo el
resto de sus vidas, cae en un
gran error. No se da cuenta
de que no pagan por sus discos
al comprarlos en una
modesta tienda que cuida
con cariño la música que
vende, pero están pagando
a Telefónica o Wanadoo, y
por los ordenadores y discos
duros a Microsoft o HP,
y por los reproductores de
mp3 a Apple o Creative.
Que me digan a mí que la
música es gratis, cuando se
está enriqueciendo a multinacionales
yanquis”.

¿Quizás, en estos tiempos
de crisis y de cambios, la autoedición
sea la solución?
¿Habrá un cambio hacia la
distribución en Internet? La
clave que apunta mucha
gente del mundo musical
menos comercial y más contestataria
es “descargar con
conciencia”. El tiempo lo dirá.
Suponemos.

OTRA DISCOGRÁFICA ES POSIBLE
Metak ha recibido el apoyo
por el cierre de mucha gente
de la escena musical; entre
ellos, el sello catalán Propaganda
pel Fet! (PPF), que
expresaba su preocupación.
Daniel Castellano, de PPF,
nos cuenta que son una cooperativa
y que van al 50%
con los grupos, con contratos
de un disco. «El mundo del
ocio y de la música están
cambiando, hay una sobreoferta
tremenda, pero no hay
que meter en el mismo saco
a todas las discográficas: en
PPF hacemos cinco o seis
lanzamientos al año, hacemos
seguimiento, trato y cuidado
especial, promoción. Y
detrás del disco hay una
referencia, una marca de la
casa. ¿Qué modelo de cultura
estamos propiciando?
En el consumo cada vez
dedicamos menos dinero a
la música, un disco no debe
costar 18 euros, pero tampoco
dos euros, hay un trabajo
detrás, para que haya
calidad; no es lo mismo que
la música masiva».

Tags relacionados: Tecnologías P2P Música
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto