Del Omar y del cinema

Creyente del cinema, inventor visionario y cineasta experimental de referencia obligada, José Val
del Omar salta de los círculos cinéfilos al gran público gracias a una exposición en el Reina Sofía.

04/01/11 · 8:00
Edición impresa
JPG - 115.8 KB

Esto no es un reportaje, es parte
de un collage de cosas que he
leído, que he visto, y que otra
gente –incluso viva– me han hecho
pensar, decir y ahora escribir.

En un principio iba a ser sobre
José Val del Omar (Grana
da1904-Madrid 1982), icono del
cine experimental ibérico, a raíz
de su subida a los altares de la
cultura por obra y gracia de una
impresionante exposición en el
museo de arte contemporáneo
Reina Sofía de Madrid, pero
desde el primer párrafo lo digo:
no me comprometo a nada.

La exposición, comisariada
con mucha inteligencia y loable
admiración por el también experimentalista
Eugeni Bonet, arranca en las misiones pedagógicas
de la II República. Val del Omar
formaba parte del grupo de expedicionarios
culturales, en la
sección de los pregoneros de la
imagen como cultura. Realizaban
reproducciones de distintas
piezas pictóricas del Museo del
Prado y las llevaban al encuentro
de lo rural y los rurales
, con
el ánimo de “compartir las cosas
bellas”.

Val del Omar explicó
cuadros de Goya desde balcones
a audiencias de plazas de pueblo
y filmó documentales allá
donde iba con las misiones, para
al año siguiente devolver a un
público boquiabierto su propia
imagen proyectada. Quizá las
imágenes más bellas de la exposición
sean las que recogen el
asombro de rostros
por primera
vez encarados ante el cine.

Val del Omar aparece en el
mapa con estas coordenadas,
que se pueden leer en clave reduccionista,
ideológica y comparativamente,
considerándole
un libertario de exigua producción.
O bien se pueden recortar
y pegar sobre un fondo para hacer
un collage con Val del Omar
filmando a gente que cuando no
podía cruzar el río con el carro
tenía mulos para seguir. Y como
un collage es algo ilegal, pero
mucho más incluyente, podemos
pegar al lado Las Hurdes.

Tierra sin pan de Buñuel
que, entre 1932 y 1933, también
se internó en lo profundo de lo
nuestro, para hacer un falso documental
surrealista como un
dardo envenenado de imaginación.
Y si pegamos también los
años 1934 y 1935, aparecen nada
menos que Carmen Amaya
bailando flamenco encima de
una mesa en La hija de Juan
Simón, cuando el mismo Buñuel
la dirigía, pero escondiéndose
en los créditos, para no
perder el halo de surrealista.

Y
Val del Omar filmando vírgenes
de Semana Santa cubiertas con
plásticos para la lluvia
, adelantándose
así a la gabardina transparente
de la replicante de
Blade Runner.

Treinta años después, estas
piezas devendrían en materia
prima de su mayor grito de madurez
experimental, Fuego en
Castilla
. En este cortometraje
se apropia de todas la connotaciones
religioso-nacionalistas
de las imágenes procesionales
de Juan de Juni y Alonso Berruguete
y las enfrenta a su vitalismo
psicodélico a ritmo de unas
seguiriyas del bailaor Vicente
Escudero. ¡Val del Omar era tan
espectador que no hay quien
clausure mejor sus obras!

El maestro-brújula Román
Gubern lo emparenta con “la
importante nómina de cineastas
españoles moldeados por la
modernidad
y el cosmopolitismo
del París de principios de siglo,
como Segundo de Chomón,
Luis Buñuel, Benito Perojo,
Santiago Ontañón y Joan Castanyer”
y “la estirpe de los inventores
y exploradores de la
técnica, como Méliès, Chomón,
Abel Gance, Jean Epstein, F. W.
Murnau, Eugen Schüfftan, Oskar
Fischinger, Orson Welles o
Norman McLaren”. Así que haced
hueco en el collage, que todos
éstos salen también.

Todas las palabras y formatos
que inventó
(como psicovibración,
mecamística, tactilvisión,
pedagogía kinestésica, cinegrafías
libres, desbordamiento apanorámico
de la imagen, etc.) las
recortaremos letra por letra, como
en las notas anónimas de los
secuestradores. Y se las enviaremos
a los miopes en el poder
que dejaron pasar las patentes
del zoom (“objetivo de alcance
temporal y de angulación variable”),
del sonido estéreo (“diafónico”)
así como de la ingente
cantidad de tecnología de la
imagen y sonido que Val del
Omar desarrolló.

Despeguemos lo que haga falta,
tiremos a la basura lo que no
aporte mucho aunque sea hiperproductivo
;
de hecho vamos a
sacar a algún pez gordo de los
antes citados –¡para qué quieren
estar aquí si ya salen en todos lados!–
tipo Orson Welles, que
además deja un hueco bien hermoso,
porque hay que coronar
el collage con el refunfuño en el
recuerdo de Iván Zulueta, (el)
otro libre creador exiguo del cine
español, quejándose por tener
que dar explicaciones a sus
sesenta y pico años por no haber
hecho más películas desde
Arrebato.

El fondo, que se me olvidaba,
es de luces, cámara y emoción
.
Son los súper-8 con sus
hijas creciendo dentro, es su
corto Aguaespejo granadino
con una Granada premoderna
y albayzinera arrojada hacia
el futuro. Y entonces ponemos
a su paisano Enrique Morente
en el collage y dejamos las tijeras
y el pegamento para llorar
sin fin.

Tags relacionados: Audiovisual
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    04/01/2011 - 3:32pm
    Hay un disco de Lagartija Nick que se llama Val del Omar. Canta un tema Enrique Morente.
  • separador

    Tienda El Salto