LA X EDICIÓN ARRANCA MARCADA POR UNA FUERTE CARGA SOCIAL
El compromiso y la vanguardia asaltan los escenarios de Madrid Sur

En otoño llega la explosión teatral
que precede al sufrido desierto
escénico español. De este principio
de temporada destacamos otro
festival que cumple diez años.

20/10/06 · 12:42
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VANGUARDIA. Una escena de La sonrisa de Federico García Lorca, estrenada en el Festival Madrid Sur. A la
derecha, imágenes de otros espectáculos de esta edición.

Desde el 15 de octubre
y hasta el próximo
19 de noviembre,
las salas
de seis municipios del sur de
Madrid se transforman en observatorios
desde los que ver
las últimas tendencias del panorama
escénico. Se trata de
Madrid Sur, un festival que alcanza
este año su décima edición
y que mantiene firmes
unas señas de identidad definidas:
espectáculos arriesgados,
ideas innovadoras en la
dirección, compromiso y vanguardia.
Sin alardes presupuestarios
y sin rostros rutilantes,
pero con la intención clara de
levantar puentes entre diferentes
culturas y lenguajes escénicos,
el festival se ha propuesto
un tema sobre el que
giran cerca de 12 estrenos y
47 representaciones. Este año
la muestra lleva como título
Viaje al Sur. “El Sur ya no es
un punto geográfico, ni una
construcción mítica, ni la iconografía
de un pacífico lugar
de vacaciones”, explica el director
del Festival y director
de la revista teatral Primer
Acto, José Monleón: “El Sur
son todos los pobres y discriminados
del mundo, con su
cultura hecha de cantos, relatos
y poemas, sojuzgados por
las supersticiones, que acaban
de descubrir la anchura
del mundo y quieren llegar
hasta él; y que, en muchos casos,
se saben poseedores de
una riqueza que la cultura del
consumo desconoce”.

Fortalecer las bases

Ese mismo Viaje al Sur ha
conseguido que el Festival
programe secciones dedicadas
a creaciones que rara vez
encuentran cabida en las salas
comerciales. Se configuran
espacios como La llegada
del Otro, Músicas del Sur o
Marruecos que aúnan calidad
técnica y el deseo de tender
puentes culturales: un muestrario
de diferentes formas de
ver y entender el teatro, llevando
a escena proyectos de
Argentina, Chile, Grecia o
Marruecos.

La presencia internacional
convive a su vez con el fortalecimiento
que supone Madrid
Sur para los movimientos
teatrales de la zona. Uno
de sus espacios, Madrid Sur a
Escena, sirve como lanzadera
para los mejores proyectos escénicos
de los seis municipios
que acogen la muestra. Mientras
en la capital el Festival de
Otoño cumple el papel de pasarela
de valores consolidados
y acapara la atención mediática,
es en los teatros de
Alcorcón, Aranjuez, Fuenlabrada,
Getafe, Leganés y Parla
donde se puede tomar pulso
de las experiencias escénicas
más osadas.

La Fundación Instituto
Internacional del Teatro del
Mediterráneo, que organiza
el festival, descarta programar
las obras pensando sólo
en la taquilla. “Hay quien busca
cada año espectáculos de
éxito fácil; nosotros no hemos
tenido nunca mucho dinero,
lo cual ha sido una suerte,
porque no hemos caído en esa
trampa”, asegura Monleón. A
su juicio, en el actual panorama
escénico “nuestra plenitud
es mediocre, mientras que
la marginalidad está llena de
talentos”.

Contra el olvido

Desde la marginalidad surge
la voz crítica, el arte apegado
a la realidad. Por ese motivo
desde Madrid Sur se denuncia
la represión y la desmemoria
histórica. Así se puede
ver en Los niños perdidos, una
obra que sitúa en primer plano
el drama de los miles de niños
muertos, desaparecidos o
torturados en los centros religiosos
del Auxilio Social franquista.
En la escena se mezclan
el humor y la imaginación
infantil con la crueldad
de los internados, construyendo
un cuadro desgarrador
y profundamente trágico,
donde sus personajes, sin embargo,
no pierden por un segundo
su inocencia.

El Festival también ha
querido colocar su lupa sobre
otros episodios de la historia
reciente; en clave experimental,
La sonrisa de Federico
García Lorca dibuja
en el escenario el intenso lirismo
de la poesía lorquiana.
Junto a este espectáculo,
13 rosas muestra que la brutalidad
fascista podía llegar
a fusilar a 13 mujeres jóvenes
una vez terminada la
Guerra Civil.

La crítica, con todo, no se
detiene en el pasado. Quizás
una de las propuestas que
más ampollas levante en esta
edición sea Yo, Satán, una
burla corrosiva contra la
Iglesia católica. El argumento
es un auténtico revulsivo: se
sospecha que el Papa está endemoniado,
lo que lleva al
Vaticano a llamar a un exorcista
español para que se haga
cargo del Santo Padre.

Espectáculos de estas características
resultan arriesgados,
pues amedrentan a algunas
instituciones. En 2003,
Móstoles se apeó del proyecto
tras la subida al Ayuntamiento
del Partido Popular,
que alegó motivos económicos
para retirar cualquier apoyo
al evento.


VOCES
DEL SUR


Los grupos que acuden a
Madrid Sur cuentan con la
energía suficiente para emocionar
al público. El talento no
escasea. En el programa se
cruzan los nombres de artistas
entregados a su oficio como la
directora Laila Ripoll, el mismo
Antonio Álamo, que también
ha escrito una obra sobre el
Quijote; el griego Theodoros
Terzopoulos, o Itziar Pascual,
de la que se estrena Pared, el
premio de textos teatrales de la
edición anterior.
Acompañan otras actividades
paralelas como el ciclo de cine
que, bajo el título Voces del
Sur, dará cuenta de la visión
menos amable del mundo a
través de Bagdad Rap, Estrecho
Adventure o Polígono Sur,
entre otras películas. No faltan,
al mismo tiempo, exposiciones
y jornadas de diálogo que inciden
en la necesidad del diálogo
Norte-Sur. Ahora que se
habla de ‘Alianza de Civilizaciones’
mientras se levantan
muros de alambre, José Monleón
recuerda que “este festival
ya lleva diez años planteando,
modestamente, la Alianza de
Civilizaciones”.

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