FUERA DE LUGAR
Carnaval: esa violenta y radical oposición entre pueblo y Estado
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No seamos románticos. En la
realidad, ‘carnestolendas’ es
tiempo reglado por la autoridad
en donde señora Cuaresma será
la tolerancia final: el poder
necesita dispositivos de desfogue
de miembros para no asfixiar
del todo a la chusma por
mor de la salubridad pública.

02/03/11 · 11:52
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No seamos románticos. En la
realidad, ‘carnestolendas’ es
tiempo reglado por la autoridad
en donde señora Cuaresma será
la tolerancia final: el poder
necesita dispositivos de desfogue
de miembros para no asfixiar
del todo a la chusma por
mor de la salubridad pública.

Entonces, ¿por qué echarse al
barro de un campo acotado por
el poder? Tal vez porque nadie
ha nacido en un descampado,
quizá para joder en territorio
central y porque ¿tenemos o no
tenemos superpoderes para
saltarnos la prohibición?, ¿es o
no es lo sagrado el pueblo? Un
vislumbre poético a lo García
Calvo me dice que aún resta algo
de poblacho en cada uno de
nosotros como para mantear
sin red al Ciudadano y su
Persona (ese signo de distinción,
segregación, permanencia
del increado Ser: engendrador
de identidad, inmutable razón,
calma chicha), como para
hacer añicos el tremendismo de
la propietaria Subjetividad en
una especie de potlach [ceremonia
de los nativos de las islas
del Pacífico] de las individualidades
que haga perder las posesiones
del sano juicio (“yo
soy tú, tú eres yo, ¿quién es más
tonto de los dos?”) y llevar al
sujeto a su disolución en el viaje
sin ruta del intercambio y la
desfiguración. Haya nube, lluvia,
relámpago y trueno destructor,
los astros son favorables
en el pringue del lodo festivo
y la aniquilación.

Si la nación espera de los
puntos discontinuos del Ciudadano
la realización externa y
consciente del “evento”, su debilitación
más alta consiste en
la manifestación de un proceso
que dispare su propio movimiento
autogenerativo de inmediatez.
Así, para el severo proceso
vital de toda forma material
y sus trabajos, esto tiene la
ventaja de acabar con...

1. Toda planificación aburrida.

2. La sucesión y evolución de
la Historia hacia un Futuro
mejor.

3. La armonía preestablecida,
por fin.

Así, con este texto: recortarlo
hasta los 3.000 matrices o
mentiras de letra impresa hace
que:

1. Pierda su sentido originario,
concebido como un todo.

2. Se despegue de su fundamento,
autosuficiencia, fuente
privatista de su firma.

3. El oído y las entendederas
se desinformen de realidad,
esto es, idealidad.

4. Se elimine la frontera protagonista-
fan.

Y así, contra la mano derecha
que sostiene la tecnología intermediaria
de la tecla, el boli,
la maza o el garrote vil, hacer
acopio rústico de toda posibilidad
directa de imposibilidad,
inversión, metamorfosis, incoherencia,
despeñadero,
blasfemia: el monstruo agnóstico,
la baja materia ignota en
mezcla licenciosa de los eslabones
de una cadena trófica
prescrita, tañidos de discordante
sonido, olores descanalizados
de pilón, mueca informe
de la risa, desenfrenado
baile de contrahechos, farsa
de comparsa ruidista, destronización
de la religión del
mundo y sus epifanías.
Pues que se retiren los dioses,
las plagas, la sequía.

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