LAS PRIMERAS OBRAS DEL CANTAUTOR GRANADINO
Carlos Cano y el despertar andaluz

A lo largo de la Transición, surgió en Andalucía un movimiento autonomista y nacionalista de
manera algo inesperada. En ese momento surgió una voz que recogió el sentir de Andalucía, sus
esperanzas, sus demandas y sus luchas. Este artículo nace de la necesidad de recuperar las
primeras obras del desaparecido cantautor granadino Carlos Cano (1946-2000) y su papel como
cronista de la sociedad andaluza, así como las reivindicaciones sociales de sus canciones.

10/05/07 · 0:00


A la muerte del dictador se
dio en Andalucía un fuerte y
sorprendente proceso de luchas
y reivindicaciones, ligado
a la conciencia de lo andaluz.
Marginados dentro del
Estado español y castigados
por éste, los andaluces y las
andaluzas se lanzaron a luchar
por su dignidad y por la
salida del subdesarrollo. Es
aquí donde cobra importancia
crucial la figura de Carlos
Cano como personaje clave
de la Andalucía del período.
Carlos Cano fue criado por su
madre y su abuela republicana,
lo que marcó su personalidad
empujándolo hacia el
compromiso y la sensibilidad
social. En los años ‘60 emigró
a Europa, como hicieran casi
dos millones de andaluces, y
lejos de su tierra fue tomando
conciencia de andaluz.

Texto de Fede Castro

Cano se sentía atraído por
la izquierda, el anarquismo y
la fuerza del Partido Comunista,
y en Cataluña se lanzó
a reivindicar el Estatuto de
Autonomía, sin saber que en
su propia tierra existía igualmente
una tradición autonomista
o nacionalista muy en
la línea ideológica del artista.
En 1967 aparecía en Granada
el grupo Manifiesto Canción
del Sur, un movimiento musical
de fuerte contenido social
que nacía vinculado al
movimiento poético de Poesía
70 y que pretendía ser un
movimiento que aglutinara y
diera vida a la canción protesta
andaluza. Se iba forjando
una conciencia de distinción
andaluza, junto con el
compromiso social y la lucha
contra la dictadura. Carlos
Cano fue declarado por Arias
Navarro persona non grata
en 1972, año en el que cantaba
en el homenaje que la
UNESCO rindió a Federico
García Lorca en París. Poco a
poco se fue empapando de la
literatura andalucista de Blas
Infante, de la historia arábigo-
andalusí y de las situaciones
miserables que se daban
en su recién encontrada patria,
que era, más que una
bandera, un pueblo, un conjunto
de personas que tenían
en común el sufrir especialmente
el azote de la miseria.

‘A duras penas’

En ese contexto maduró el
cantante que era Carlos Cano
y nació en 1975 A duras penas,
primer trabajo editado
del cantante granadino. A lo
largo de este disco se recoge
el fuerte sentimiento andalucista
del momento. Tal y como
dijo Carlos, “fue un tiempo
hermoso, lleno de fuego,
de sueños, de vida, de pasión
en donde unos pocos andaluces
dedicamos todas nuestras
fuerzas a la utopía de
despertar a nuestra tierra”.

A duras penas comenzaba
con la célebre Verde, blanca y
verde, una canción que hizo
las veces de himno andaluz
hasta que se hiciera oficial el
himno compuesto por Infante
casi medio siglo atrás. Aquel
disco lleno de fuerza denunciaba
los problemas de todo
un pueblo. El drama de la
emigración andaluza quedaba
poética y sarcásticamente
plasmado en Viva la grasia
(“Ustedes tienen sol, grasia
pa vivir, vino, playas y flamenco
/ sí mucha grasia pa
derramarla por las vendimias
del Rosellón / viva la grasia de
Andalucía con pasaporte de
emigración”) y en El Salustiano,
retrato prototípico de
un campesino andaluz emigrado
a Alemania que incluía
una denuncia al caciquismo y
a los políticos españoles como
causantes de este drama.

A las luz de los cantares

En 1976 veía la luz A la luz de
los cantares, una clara continuación
del camino abierto
por A duras penas. Carlos recuperaba
la tradición musical
andaluza y en andaluz cantaba
de nuevo los problemas de
su tierra. El disco se abría con
la canción La morralla, una
oda a la clase más baja de una
Andalucía aún subdesarrollada
(“Los primeros los obreros,
los lindos aceituneros, los
bonitos jornaleros, la morrallita
señor”). Otra pieza clave
de este disco fue La especulación,
en la que Carlos criticaba
a la pequeña clase
pudiente andaluza preocupada
por poder seguir chupando
del bote. Igualmente, se
incluía una serie de canciones
dedicadas a diferentes
áreas andaluzas, como La
Contraviesa, Pasodoble p’Almerí
o Rota Orienta, una pieza
brutal en la que se critica
la presencia de la base militar
norteamericana en suelo
andaluz (“Ay poeta qué dolor,
hasta mi nombre querío,
quien se aclama el salvador
de España me lo ha vendío”).
Pero sin duda el tema más impactante
fue la Murga de los
Currelantes, un magnífico retrato
del Franquismo (“La pelota,
los toros, la lotería y las
quinielas, er seílla, las letras,
el televisor”) en el que quedaban
expuestas las reivindicaciones
de todo un pueblo:
“S’acabe el paro y haiga trabajo,
escuela gratis, medicina
y hospital / pan y alegría nunca
nos falten, que vuelvan
pronto los emigrantes, haiga
cultura y prosperiá”.

La tradición de Al-Andalus

En 1978 se editó el disco
Crónicas granadinas, en el
que Carlos recuperaba toda
la tradición cultural e histórica
de Al-Andalus. Rescataba
esa cultura milenaria como
ya hicieran Blas Infante o
García Lorca en su día, cantando
a la Granada nazarí, a
su último rey (el expulsado
Boabdil) o a la Garnata musulmana
que Lorca imaginó.
Se incluyó la canción El
Bando, en la que Carlos hizo
una fuerte crítica a la sangrienta
‘Toma de Granada’
que aún hoy sigue siendo reivindicación
de la extrema derecha
granadina.

A estos tres discos siguieron
otros de temática parecida,
como De la luna y el sol
(1980) y El gallo de Morón
(1981), en los que continuó
siendo testigo implacable de
la sociedad andaluza, cantando
sus problemas, recuperando
la tradición arábigo-andalusí
y reivindicando el pasado
andaluz. Cano abrió desde
sus primeros años las puertas
de la mejor tradición nacionalista
andaluza, basada
en la solidaridad y la justicia
social, por lo que muchos lo
valoramos como el Blas
Infante de la Transición.


LA COPLA

A lo largo de su carrera posterior, y
hasta su muerte, Carlos adquirió
una brillante madurez musical y
vocal que quedó plasmada en
más de una veintena de discos
editados, en los que se reflejan
influencias mestizas y una fijación
por ritmos latinoamericanos. Pero
sin duda su labor más importante,
y por la que será recordado por
muchos, fue su reivindicación de
la copla como canción popular
andaluza, consiguiendo desligarla
de la pésima copla franquista que
el régimen convirtió en ‘canción
española’.

Tags relacionados: Franquismo Memoria Música
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto