El sí de cada no
Brindis por Adrienne Rich

Columna publicada en el número 175 de la edición en papel de DIAGONAL.

11/06/12 · 14:01
Edición impresa

Los grandes medios aún tenían
sus consignas. No las explicitaban
pero alguna decía así: que no admirásemos,
que adorásemos el
triunfo de quienes ellos reconocen
aunque sin preguntar ¿qué hicieron
para triunfar, se llevaron a alguien
por delante, a quién sirve su
triunfo, querríamos que otras personas
se les parecieran?

Que no admiremos, que ambicionemos
un reconocimiento semejante
olvidando la cuestión del para qué
usaron lo alcanzado. Y hoy ha muerto
Adrienne Rich, pues aunque murió
hace dos meses, el 27 de marzo,
parece que muriera hoy mismo en el
papel. Has muerto, sin embargo los
periódicos impresos españoles no lo
dijeron, ni los telediarios. Estabas en
internet, como en voz baja una tristeza
iba por las redes llevando la noticia.
Construimos lugares para tu vida
y tumuerte porque haces falta,
porque entre tantas voces reconocidas
y premiadas a las que no podemos
admirar, aprendimos contigo
que “de la misma forma que se puede
construir mal una metáfora, la
historia puede conducir también a
deformaciones cuando olvida actos
de resistencia y de rebelión, cuando
destruye modelos transformadores o
cuando sentimentaliza las relaciones
de poder”. Traigo aquí estas palabras
de una de tus traductoras, María
Soledad Sánchez Gómez: “Adrienne
representó en mi vida el impacto incuestionable
de un ser humano lúcido
y extraordinariamente honesto
que me ayudó a ordenar mi pensamiento
crítico y, por qué no decirlo
también, mi vida personal”. Traigo
versos traducidos por Myriam Díaz
Diocaretz: “Absortas en las galanterías,
escuchamos/ las exageradas
alabanzas a nuestras mediocridades,/
la indolencia se interpreta como
abnegación,/ el descuido en el pensar
se denomina intuición,/ se perdona
cada traspié,/ nuestro crimen/ sólo
consiste en hacer sombra,/ o en
romper el molde/ sin vacilar”.

La admiración no aleja ni tampoco
impide argumentar, discrepar o
compartir. Con la admiración no olvidamos
a quienes no tuvieron la
palabra pública y son tanto o más
necesarias y necesarios que aquélla
cuya voz nos concierne hoy que viene
la batalla y vendrán golpes. Hoy,
cuando de nuevo imaginamos que
la vida podría ser espaciosa y sin
miedo, redes de apoyo mutuo, suprimir
la libertad de explotar para
que todas las demás existan, hoy
vienen tus versos y abren camino:
“Nadie duerme en este cuarto sin/ el
sueño de un lenguaje común”.

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