ARTES ESCÉNICAS
Bernarda Alba vista por las mujeres gitanas de El Vacie

Ocho mujeres gitanas del asentamiento chabolista de El Vacie (Sevilla) protagonizan ‘La Casa
de Bernarda Alba’, en una versión que la compañía Atalaya ha traído a la actualidad. El
espectáculo, que se estrenó en el TNT de Sevilla en noviembre, comienza ahora una gira.

10/02/10 · 0:00
Edición impresa
JPG - 36 KB
De camino al teatro, las actrices de La Casa de Bernarda Alba REBECA MAYORGA

Rocío Montero Amaya es la matriarca
de una familia de etnia
gitana. Vive en El Vacie (Sevilla),
el asentamiento chabolista más
antiguo de Europa, con más de
80 años de antigüedad, 250 familias
y unas mil personas repartidas
entre chabolas y casas
prefabricadas. Un lugar que muchos
vecinos de la zona de Pino
Montano miran de reojo, y que
la Junta de Andalucía promete
adecuar desde hace años.

Rocío vive aquí desde hace
más de 20 años con Manolo, su
marido, en una de las chabolas
pegadas al muro del cementerio
de San Fernando en Sevilla.
Tiene tres hijas y siete hijos, uno
de ellos en la cárcel desde hace
cuatro años. La mujer de éste,
una paya llamada Loli, vive en la
chabola continua a la de Rocío
y, mientras espera la vuelta de
su marido, trabaja como limpiadora
en el Pino Montano, el segundo
teatro de la compañía
Atalaya
(Premio Nacional de
Teatro 2008), creado hace un
año para trabajar la vertiente social
del teatro y completar la labor
del Territorio de Nuevos
Tiempos (TNT), un centro internacional
de formación, investigación
y creación que funciona
en Sevilla desde 1995. Carina,
otra de las hijas de Rocío, está a
punto de entrar en la cárcel justo
cuando su marido salga de
ella, si la justicia continúa mirando
para otro lado.

En marzo Rocío, Loli, Carina
y sus cinco compañeras de reparto
representarán en el Teatro
Español de Madrid La casa de
Bernarda Alba, de Lorca. Es la
segunda temporada de la versión
que dirige Pepa Gamboa y
que continúa representándose
en el TNT de Sevilla, con llenos
totales y espectadores fieles, muchos
de ellos vecinos de El
Vacie. “Hemos sacado su verdad,
experiencias y cultura y lo
hemos mezclado con el texto de
Lorca, siempre respetando la
obra”, explica Jerónimo Obrador,
regidor en la obra.

Este grupo de mujeres no había
pisado un teatro y tampoco
oído hablar de Federico García
Lorca. Por este proyecto Canal
Sur les concederá el próximo 10
de febrero el XI premio El Público
al artista revelación por la versión
de Bernarda Alba de El
Vacie. Aunque el mayor premio
para ellas es salir de Sevilla, algunas
por primera vez, con una
gira que las llevará a recorrer todo
el Estado, de teatro en teatro,
demostrando la dignidad y la
fuerza de las mujeres gitanas.

El germen de un taller

El proyecto escénico comenzó
con unos talleres de teatro para
la integración de sectores
marginales y marginados propuestos
por la compañía
Atalaya
nada más llegar al nuevo
local del TNT, un espacio en
el barrio de Pino Montano cedido
por un particular hace
más de un año.

El proyecto Imarginario pretendía
dotar a las mujeres gitanas
de herramientas de comunicación.
Después de ver una versión
de Divinas palabras de
Valle Inclán, las ocho actrices
noveles decidieron que querían
dedicarse al teatro y convencieron
a Ricardo Iniesta, director
de Atalaya, quien se puso en
contacto con Pepa Gamboa para
que dirigiera su propia versión
del texto de Lorca.

Para Pepa Gamboa dirigir a
mujeres sin alfabetizar que nunca
antes habían pisado un teatro
ha sido su más gratificante experiencia
profesional, “para
ellas Bernarda Alba no es una
tragedia, ocurre todos los días”,
comenta esta directora sevillana,
en referencia al encierro social
que sufre el colectivo gitano,
y sobre todo, las mujeres.
“Es el primer trabajo remunerado
para todas, con el dinero
que ganan pueden mantener a
sus familias y ser respetadas.
También se han ganado el respeto
en el barrio, ahora las saludan
en vez de apartarse y les invitan
en los bares en los que antes
no les dejaban entrar. Lo que
es la banalidad humana…”, reflexiona
en voz alta Pepa.

Pero al bajar del escenario,
después de escuchar a los espectadores
aplaudir en pie durante
minutos, el grupo vuelve a El
Vacie, a sus chabolas y a sus
problemas cotidianos. A Loli le
gustaría vivir en un piso y no en
el poblado. Lo intentó cuando
consiguió el trabajo en el TNT,
pero el dueño del piso se arrepintió,
llaves en mano, al conocer
que venía de El Vacie. “Lo
ven como un barrio marginal,
pero aquí hay gente buena y mala,
como en todos los sitios.
Deberían mirar por las personas,
no por donde venimos”,
manifiesta la joven actriz.

Carina se enfrenta a una
condena de año y medio de cárcel
si no paga la multa que la
Administración le ha impuesto
por robar unos hierros. El robo
fue grabado, sin consentimiento
de Carina, para el programa
de televisión 21 días, cuya productora
declina toda responsabilidad.
Su encarcelamiento
daría al traste con todo un año
de trabajo en el teatro. “La integración
de las personas de El
Vacie es difícil. Aunque ahora
estén mejor vistas, viven en la
precariedad y muchas veces se
ven abocados al delito”, comenta
Ricardo Iniesta, director
del proyecto.

A pesar de todo, Atalaya y las
actrices están entusiasmadas,
felices y orgullosas por el éxito
obtenido en el 15º aniversario
de esta compañía sevillana.
“Nunca pensé que podría llegar
a vivir esto. Es un sueño”,
afirma Rocío Montero, Bernarda
Alba en la obra.

Si la sobrina de Lorca ha definido
esta versión como “la más
lorquiana que ha visto”, debe de
ser porque, como repite Iniesta,
“otro teatro es posible”.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

De camino al teatro, las actrices de La Casa de Bernarda Alba REBECA MAYORGA
De camino al teatro, las actrices de La Casa de Bernarda Alba REBECA MAYORGA
separador

Tienda El Salto