apostilla desde la mesa camilla
Atascaburras y cha-cha-cha

La entrañable doctora Schmidt vuelve con sus
sesudos análisis televisivos y se atreve nada más y
nada menos que con todo un fenómeno posmoderno,
televisivo, internetero e incluso lingüístico:
‘Muchachada Nui’. ¡Atentos, tunantes!

15/05/08 · 0:00
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ENJUTO MOJAMUTO se ha convertido en uno de los personajes más carismáticos, al grito de “¡Interneeeeeet!”.

Se conoce que tiene
obsesión la Muchachada
por nuestra
autóctona letra che.

Me hago cargo. Todas las palabras
que contienen che proporcionan
ese qué se yo entre
placer y pudor tan del gusto
de los cañí a la par que sofisticados
creadores de, primero,
La Hora Chanante (Paramount)
y su versión generalista
Muchachada Nui (La
2), después. ¿Y a quién no le
hubiera gustado protagonizar
la historia cafre-creativa
de esta bella self-made ‘aventura
televisiva’? A mí me hubiera
encantado. En los albores
del neo-háztelo-tú-mismo
de los hippies del software libre,
Reyes, Cimas, López,
Areces –nada que ver con el
magnate visionario creador
del Corte Inglés y terrorista
urbanístico, Ramón Areces–
y Sevilla entraron sigilosamente
en el nicho de mercado
de la era del post-espectador
con su fantasía barroca
para Flash y Final-Cut.
Sketchs, animaciones, grafismo
y musiquitas, todo cocinado
y servido por cuenta de la
casa. Y lo petaron. Lo más fiel
en espíritu al tan traído y llevado
‘omni-referente’ Monty
Phyton en sus sótanos de la
BBC allá por 1974.
En el otoño del 2007, más
gorditos y con más petrodólares
para caracterización y exteriores,
dan un discutible
‘salto’ a la pública, La 2, esa
pujante cadena que ha puesto
a todos sus cool hunters a
detectar nuevos formatos, entrando
al trapo en la dinámica
imperante de la industria
cultural del siglo nuevo, donde
todo se va polarizando hacia
el Consumible o el Periférico
(en plan Apocalípticos
e Integrados, pero más tipo
planta de informática). Después
de colar a capón esta bella
teoría vuelvo al fenómeno
Chanante (¡chanante!), tan
postmoderno en sí mismo como
lo es el posthumorismo
(término acuñado por Jordi
Costa) que ellos practican.
Como ya habrá multitud de
chavales que en un futuro no
muy lejano consagren sus tesinas
al final de sus inverosímiles
carreras trazadas por el
Plan de Bolonia a desmenuzar
la comparativa la Hora
Chanante-Muchachada Nui,
no me voy a extender en la
biografía del programa por
muchos sabida (si no, la tienen
prolijamente detallada en
la wikipedia).
Lo que resulta más novedoso
de la troupe chanante es su
absoluta falta de pretensión,
incluso a la hora de hacer gracia.
Humor lacio incomprendido
por muchos. Parece ser
que este anti-valor, la pretenciosidad
y sus practicantes,
son carne de cañón predilecta
de gran parte de sus mofas –véanse Testimonios o Celebrities–.

Pasar por la pátina
manchega el ego de juguetes
rotos, creadores sobrados y
figuras bizarras ha sido uno
de los hallazgos humorísticos
más jugosos e imitados
desde las parodias de Martes
y Trece. Como en una suerte
de Anti-Imitación, exportar
términos y flujo de conciencia
albaceteños a situaciones
modernas, también retro –véase Mundo Viejuno–, se
ha convertido en marchamo –ay, mama, ¡qué no les gustaría
esta palabra!– de los
Chanantes.

A mi compañera de mesa
camilla y vecina Aurora, que
es representante del bando de
los que se ‘quedan igual’ con
Bocaseca Man, Pasayo Financiero
o Enjuto Mojamuto,
la obligo yo a tragarse todos
los miércoles la sesión de
Muchachada –más que nada
porque la pantallita de la You-
Tube está acabando con mis
bifocales– por mor de adentrarla
en este humor extraño
y tan de reirse ‘por dentro’.
Ella dice que prefiere reírse
por fuera con Los Cruz y
Raya (dios televisivo los tenga
en su gloria). Santo dios.
Yo pienso que crear estupor
también es un arte y no saber
a veces si te tienes que reír o
no, pues, oiga, me parece un
mérito mediático muy de
agradecer.

Así que levanto mi chupito
de cazalla por Reyes &
Friends y me perdonáis pero
lo del tema de la difusión vía
YouTube que La 2 considera
enemiga de su audiencia lo
analizo otro día que a las
cuatro me viene el callista y
además todavía tengo que
ver Amar en tiempos comatosos
con la Aurora. ¡Lo que
hace una por amistad! Ya saben,
si ahora les hace más
gracia su abuela, si recupera
para sí el vocabulario y los
dichos de ‘los mayores’ de su
pueblo y si se emplea en su
hogar con soltura términos
como tunante, asobinao,
gambitero o a cascoporro,
está usted en la estela del
movimiento chanante. ¡Y
que dure, si es para bien! Y
la Aurora, ¡que se siga quedando
con el culo torcío
mientras otros gozamos!

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