ENTREVISTA CON EL FILÓSOFO, ESCRITOR Y GUIONISTA SANTIAGO ALBA RICO
Alba Rico: en defensa de Plinio

‘Leer con niños’, en la que
confluyen ensayo y literatura,
autobiografía y política, es la
última parada en la trayectoria
filosófica de Santiago Alba Rico.

05/07/07 · 0:00
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SANTIAGO ALBA RICO (en la imagen) es conocido por haber sido guionista de ‘La bola de cristal’, a pesar de tener una larga trayectoria en la escritura de ensayos / Foto: Eva Máñez / Dibujo: Bansky

El ninguneo al que
tanto los medios de
comunicación como
la academia someten
a Santiago Alba Rico,
uno de los filósofos españoles
más valiosos en muchos
años, no está exento de aspectos
positivos. El apacible
silencio mediático que ha rodeado
la publicación de su
último libro, Leer con niños,
ha permitido apreciar con
mayor claridad hasta qué
punto se trata de un hito en
la ensayística española reciente,
una auténtica excepción
al proceso de metástasis
cultural que nos rodea.

Filosofía a martillazos

Para toda una generación
de telespectadores que hoy
ronda la treintena, Santiago
Alba Rico es el guionista de
La bola de cristal, un legendario
programa que aún
hoy cosecha homenajes y
cuyo rastro se puede seguir
en ¡Viva el mal! ¡Viva el capital!
(Virus, 1992) y ¡Viva
la CIA! ¡Viva la Economía!

(Virus, 2001). Para toda
una generación de estudiantes
de filosofía Santiago
Alba Rico es el coautor,
con Carlos Fernández
Liria, de Volver a
pensar
(Akal, 1989), una obra
que dio un nuevo sentido a la
expresión “hacer filosofía a
martillazos”. Desde su portada
una virgen María que
sostiene en brazos a Fernando
Savater y empuña
una rosa, Volver a pensar
es una obra genial y descacharrante
que en plena bajamar
postmoderna se atrevió
a dar una respuesta a la
pregunta por la naturaleza
de la filosofía: Alba Rico y
Fernández Liria proponían
una recuperación de la herencia
socrática como clave
para afrontar los sobreentendidos
ideológicos del capitalismo
avanzado. Ya en
este libro de batalla se percibía
la voz de un autor
complejo, erudito e intelectualmente
ambicioso, un
Adorno encerrado en la
conciencia de Brecht. “Si no
tuviese otros mil, aún tendría
un motivo para luchar
contra el capitalismo y sus
lacayos: NO ME DEJAN
LEER A PLINIO”, escribía
Alba Rico.

Tal vez toda su trayectoria
posterior pueda entenderse
como un esfuerzo por
evitar que la realidad nos
obligue a olvidar al pobre
Plinio. Un proyecto que en
Leer con niños alcanza una
madurez radiante. “Los libros
son una pasión culpable”,
dice Santiago Alba
Rico en la Feria del Libro de
Madrid. “Con la literatura y
el amor pasa lo mismo. Hay
personas y libros que te hacen
olvidar los periódicos.
Cuando estás completamente
enamorado de pronto
te parece insignificante
lo que está pasando en Iraq,
pasas por los kioscos y ni te
fijas en los titulares. Creo
que es una experiencia a la
que todo el mundo tiene derecho,
pero que también me
hace sentir como si estuviera
cometiendo un adulterio
respecto a mis compromisos
políticos. Estamos permanentemente
interpelados
por una realidad política
muy sucia a un ritmo cada
vez más acelerado. Te
acuestas siempre con la
sensación de no haber hecho
lo suficiente para introducir
un efecto correctivo
en el mundo. La desproporción
que ha generado la informática
entre la capacidad
potencialmente infinita
de relacionarte con millones
de personas y la capacidad
finita de tu cerebro hace
que uno vaya siempre como
jadeante tras la realidad
con un acusado sentimiento
de culpabilidad. Así que
tengo la sensación de que
este libro es una forma de
justificar por qué he seguido
leyendo a Dickens o a
Carson McCullers. De algún
modo, he utilizado vilmente
a mis hijos para volver
a leer grandes obras de
la literatura”.

Leer en voz alta

Leer con niños no es una obra
de pedagogía ni tampoco una
apología de la lectura, no define
un canon de literatura infantil
ni es un ensayo filosófico
con un desarrollo convencional.
Su centro de gravedad
es la experiencia de Alba Rico
como padre que durante
años ha leído en voz alta a sus
hijos toda clase de textos más
o menos improbables, de
Heródoto a Dostoievski pasando
por Dante. Pero Leer
con niños se expande de momodo
arbóreo por frondosos
derroteros antropológicos,
políticos, biográficos y, toda
una sorpresa, narrativos: “Yo
siempre he sido un escritor
clandestino”, aclara Alba
Rico. “He escrito muchísima
ficción, lo que pasa es que me
parece infinitamente más
comprometida personal, intelectual
y estéticamente que
el ensayo. He sido un literato
fallido y por eso he acabado
buscando géneros mixtos,
fórmulas que satisfacen la necesidad
literaria que siempre
he sentido y al mismo tiempo
responden a interpelaciones
muy inmediatas. En Leer con
niños la autobiografía me ha
servido para encontrar una
confluencia entre lo ensayístico
y lo literario. De todos
modos, he intentado que
siempre hubiera un cierto
distanciamiento, que no se
convirtiera en un libro obsceno.

No quería escribir un relato
de mi vivencia personal
expuesta de una manera exhibicionista
y arrogante como
una experiencia ejemplarizante,
cuando las condiciones
que me han permitido hacer
esto están tan mal repartidas
en el mundo. La verdad
es que este libro ha sido importante
para mí. Fue un encargo
del editor -parece que
no sé escribir si no me lo piden-
que me ha permitido hacer
algo que de otra manera
no hubiera hecho y que me
apetecía muchísimo”.

Leer con niños es la obra
de Santiago Alba más cuidada
formalmente, donde mejor
se percibe su gusto por el
ensayo como género literario
con una dimensión estética
propia. Pero, curiosamente,
esta obra híbrida y
nada académica es también
la que mejor condensa su
pensamiento filosófico, la
conclusión provisional de un
trayecto que se inicia en
1995 con Las reglas del caos,
un libro imposible que, sin
embargo, era importante
que alguien tratara de escribir.

En Las reglas del caos,
Santiago Alba se embarcó
en una especie de etnología
filosófica del capitalismo,
ampliamente influenciada
por Hannah Arendt y que
buceaba en la noción marxista
del fetichismo de la
mercancía. El resultado fue
un texto muy sugerente pero
algo oscuro y excesivamente
ambicioso.

Deshacerse del lastre

A lo largo de los años Alba
Rico ha ido depurando algunas
de las tesis que allí se
presentaban -algo particularmente
claro en La ciudad
intangible, una obra de transición-
hasta completar un
muestrario filosófico más
modesto y vigoroso. “Ha sido
un proceso de desprendimiento
de lastre que retros
acertado. Hoy Las reglas
del caos
me parece un
libro pedante donde yo no
tengo muy claro lo que
quiero decir. En principio,
Leer con niños parecía mucho
menos exigente intelectual
y políticamente, y esto
me ha permitido contar con
claridad algunas cosas que
quería contar e insistir en
otras que ya he contado en
otras ocasiones. Y la verdad
es que el resultado me gusta.

Creo que marca un punto
de inflexión respecto a
todo lo que he venido haciendo
hasta ahora y un itinerario
hacia una cierta modestia
que creo que puede
resultar fecunda”.

BIBLIOGRAFÍA

¬_ Dejar de pensar (1986), junto a
Carlos Fernández Liria.
_ ¬_ Volver a pensar (1989), junto a
Carlos Fernández Liria.
_ ¬_ ¡Viva el mal! ¡Viva el capital!
(1992)
_ ¬_ Las reglas del caos. Apuntes
para una antropología del mercado
(1995)
_ ¬_ El mundo incompleto. Un cuento
sobre la creación y los autores
(1999)
_ ¬_ ¡Viva la CIA! ¡Viva la Economía!
(2001)
_ ¬_ La ciudad intangible. Ensayo
sobre el fin del neolítico (2001)
_ ¬_ Torres más altas (2003)
_ ¬_ Galería de gente victoriosa: relatos
y artículos sobre Irak (2003)
_ ¬_ Vendrá la realidad y nos encontrará
dormidos. Partes de guerra
y prosas de resistencia (2006)
_ ¬_ Leer con niños (2007)

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