Aires del sur: Sevilla revienta el patio

El humor surrealista, la parafernalia de una ciudad volcada con sus símbolos y el Oeste americano se han metido en una coctelera de la que ha salido un puñado de grupos que reinterpreta la ciudad de Sevilla. Pony Bravo son los más conocidos.

- “La música tiene un carácter global y no competitivo”

17/06/11 · 8:00
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Marcada por el yugo de una
cultura eclesiástica, tradicional
y opresiva, Sevilla ha promovido
históricamente inquietudes
divergentes que cuestionaban
los cánones artísticos
y morales
impuestos. Las bases norteamericanas
instauradas en
1953 por Franco en Morón y
Rota introdujeron el espíritu
musical subversivo del rock
and roll, que encontró en las calles
de la capital andaluza un
espacio idóneo en el que germinar,
instaurando los pilares de
la fusión sonora que concluiría
en el rock andaluz.

A pesar de que hoy en día no
son muchas las bandas que consiguen
salir a la luz en la ciudad,
cabe destacar su calidad. Este
fenómeno representa un serio
problema para los periodistas
musicales, que abordan confundidos
en muchos casos las críticas
que dirigen a los discos de
estas nuevas formaciones sevillanas,
incapaces de concretar
un espacio cerrado en el que encasillarlos
.

El mecanismo con el que salirse
de las jaulas de la industria
es en muchos casos el creative
commons
, al que algunas de estas
bandas se han aferrado como
la forma más sensata de distribuir
sus producciones artísticas.
Bandas como Las Buenas
Noches
no dudan en divulgar su
producción de forma libre
, y explican
su actitud por el interés
en “saltarse la ley del mercado
capitalista”.

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No hay movida sevillana

La cohesión entre las bandas y
la ciudad no es la soñada, y todavía
queda mucho para que podamos
llegar a etiquetar este
conjunto de bandas dentro de
una “movida sevillana”. “Aquí
en el sur llevamos tantos años
de retraso que, aunque ahora estemos
mejor, todavía falta para llegar al vínculo que en otros sitios
existe entre la gente y los
conciertos de rock”, dice Daniel
Alonso, cantante de Pony Bravo,
una de las bandas que más repercusión
mediática han conseguido
a nivel nacional, copando
incluso alguna que otra portada
en revistas especializadas.
Gonzalo Santana, de Blooming
Látigo
, tiene muy claro cuál es
el problema: “Para que haya un
movimiento o escena hace falta
algo muy básico: salas o escenarios

donde poder tocar de forma
regular, sin que supongan ningún
gravamen para el músico”.

A pesar de todo, hoy en día podemos
hablar de una serie de
conjuntos que ya comienzan a
afianzar su reconocimiento por
todo el país. Cabe destacar que
algunas de ellas están asimilando
en su música las tradiciones
y el folclore popular de Andalucía,
combinándolos desde un
punto de vista propio y poniendo
así de moda el sello sureño.
Rubén Alonso, integrante de Las
Buenas Noches
, ironiza con este
concepto, ya que considera que
Sevilla “conserva tanto la tradición
que, a veces, cuando coincide
con la moda, puede parecer
que estamos a la vanguardia”.

Una de estas fórmulas surgidas
del seno de la capital andaluza
es la propuesta por Pony
Bravo
, que desde el humor y la
sátira acoge el imaginario cristiano
para la creación de collages

visuales que sirven para las
portadas de sus discos y la promoción
de sus conciertos. En
ellos, la Semana Santa, artistas
de pop internacional o la calaña
política de las grandes potencias
se combinan a la perfección,
generando una burla sin
pudor que sobrepasa los límites
de lo “políticamente correcto”.

Dentro de su último disco, Un
gramo de fe
(El Rancho, 2010),
hay ejemplos de la raigambre religiosa
de la sociedad andaluza,
pero siempre adaptándola a un
cosmos personal, desde un prisma
surrealista y humorístico que
es la fuente principal de muchas de sus letras. La imagen de una
rave de Dios podría ser el ejemplo
claro de este punto de vista,
con una música electrónica que
acompaña esa búsqueda de “un
fuego sanador” que libere nuestras
almas.

La Semana Santa es uno de
los nexos que pueden compartir
algunas de las bandas que están
surgiendo en la ciudad. Orthodox,
provenientes del doom metal,
ha adaptado este aspecto
desde su propia perspectiva esotérica y oscura. Con ello se demuestra
que la cultura del metal
no necesita evadirse hacia rincones
nórdicos para encontrar ritos
ancestrales que le sirvan de
inspiración, ya que el folclore religioso
andaluz puede concebirse
como una fuente inagotable
de misticismo.

Orthodox ha derivado en su
último trabajo, Sentencia (Alone
Records, 2009), hacia un ambiente
más jazzístico y experimental,
utilizando en muchos
casos instrumentos acústicos y
melodías inspiradas en saetas
y música procesional. Uno de
los mejores ejemplos es “La
marcha de la santa sangre”, un
tema que parece obra de un
Ennio Morricone emocionado
tras unas vacaciones de gran intensidad
litúrgica.

Folk doméstico

Las Buenas Noches es el gran
conjunto folk de la ciudad, casi
desconocido todavía, ya que su
promoción ha sido escasa.
Su propuesta presenta una
mezcolanza de música folk, en
la que la tradición andaluza, el
flamenco, tiene un puesto privilegiado
,
aunque siempre enmascarada
entre ritmos africanos
o fronterizos norteamericanos.
En algunas de sus canciones,
como “El sastre”, de su primer
LP Aventuras domésticas
(2008), se percibe el influjo de
estos aires del sur que se remueven
con maestría para hacer una
masa compacta de tradiciones y
culturas diferentes, que suponen
una revisión de la música folk de
nuestro país.

Sin embargo, también se
produce una evasión de las influencias
de la ciudad para
ahondar en corrientes sonoras
no tienen nada que ver con el
contexto en el que se desarrollan.
En un mundo en el que el
intercambio de culturas es tan
frecuente
, debido a los grandes
sistemas de conexión, como internet,
el lugar de origen de la
música está perdiendo todo el
significado que antes reportaba.
Por ello, surgen bandas como
O Sister!, que reivindica el
swing y jazz norteamericano
de los años ‘30, con un proyecto
en el que destacan la combinación
de voces y una producción
a la antigua usanza que
consigue el aspecto de música
añeja gran reserva.

Blooming Látigo también participa
de este germen musical
sin denominación de origen, utilizando
la distorsión y el rock
agresivo su fuente de inspiración.
A pesar de que todavía no
han publicado disco de larga
duración, ya han despertado la
curiosidad de los círculos musicales
de la ciudad, que admiran
de ellos la potencia incalculable
que demuestran en unos directos
delirantes.

CUATRO GRUPOS DE LA SEVILLANA MUSIC

Pony Bravo, gramos de fe

A pesar de ser un grupo capaz de engatusar incluso a
los criterios musicales más comunes, esta banda sevillana
formada en 2006 presenta una propuesta muy singular. Tras varias demos sacaron su primer LP Si bajo de espaldas no me da miedo y otras historias (Monterrey, 2008), reeditado un año más tarde en El Rancho, su casa de discos. Un gramo de fe (El Rancho, 2010) es su segundo disco, en el que mantienen un cosmos sonoro propio, fruto de la interiorización de artistas tan dispares como The Doors o Manolo Caracol. Todas sus publicaciones [pueden descargarse en su web->http://enelrancho.com]

Buenas noticias, buenas noches

Supergrupo artístico, en el cual únicamente el contrabajista Camilo Bosso es músico profesional. Los demás miembros de Las Buenas Noches provienen de materias creativas muy diversas: Rubén Alonso es arquitecto; Daniel Cuberta, creador audiovisual de videoarte; Dani Matas, informático; y Miguel Brieva, uno de los dibujantes más conocidos de nuestro país. Su primer compilado de canciones salió en 2008 con el título de Aventuras domésticas. Durante dos años fueron componiendo una imagen pública cada vez más presente, con un diseño web muy trabajado, para sacar en 2011 su segundo trabajo, Un mal día (lo tiene cualquiera). El común denominador de sus canciones es una amalgama de folk sureño, desde ritmos africanos, sonidos norteamericanos y flamenco. Distribuyen su música en creative commons.

Sisters sevillanas

Paula Padilla y Helena Amado forman el núcleo de
O Sister!, una banda creada originalmente como un grupo
vocal femenino. En 2009, el grupo, ya con un contralto, un
bajo y una batería, edita su primer LP, titulado Crazy People.
Desde entonces mantienen una estética extraordinaria que
se aprecia sobremanera en sus conciertos, además de un
cuidado por la producción de sus discos, que se conciben
con el formato de grabación clásico, en el que instrumentistas
y cantantes graban al mismo tiempo para conseguir ese sonido característico de la época.

Orthodox y el Gran Poder

La carrera de Orthodox dista de ser homogénea, ya que han circulado desde la producción de metal con tiempos ralentizados que presentaron en su primer disco, Gran Poder (Alone Records, 2005); hacia un rock progresivo cada vez más experimental, incluyendo guitarras flamencas y contrabajos dentro del disco Amanecer en Puerta Oscura (Alone Records, 2006); terminando en una aproximación al jazz en su último álbum, Sentencia (Alone Records, 2009), en el que prescinden de guitarras eléctricas para dar mayor importancia al piano clásico y al saxo.

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