'Todo el tiempo del mundo', de Pablo Messiez
El héroe que calza tus zapatos

Pablo Messiez da voz y foco a esos héroes anónimos que habitan en los barrios de clase media como el tuyo, como el de Adrogué en Buenos Aires, en el que hemos crecido cualquiera y en el que la modesta vida del zapatero Flores, protagonista de Todo el tiempo del mundo, discurre con sus pequeñas penas y sus medianas glorias.

07/12/16 · 15:32
Ensayo de la obra 'Todo el tiempo del mundo'. / David Fernández

Cada alma que habita tu edificio sueña con escapar volando por la ventana, dejar la ciudad que la vio crecer y convertirse en una estrella de una película en color. De amor, a ser posible, y con algo de acción en el medio. En vez de eso, acudimos cada día al trabajo y con la mirada en el café con leche y el corazón en blanco y negro, nos preguntamos por el origen de esta pequeña estafa. Qué hemos hecho para no vivir entre flashes, por qué el traje de lentejuelas se ha transformado en batín.

Pablo Messiez da voz y foco a esos héroes anónimos que habitan en los barrios de clase media como el tuyo, como el de Adrogué en Buenos Aires, en el que hemos crecido cualquiera y en el que la modesta vida del zapatero Flores, protagonista de Todo el tiempo del mundo, discurre con sus pequeñas penas y sus medianas glorias.

Hasta aquí, todo tan dolorosamente normal como tu madrugón de cada mañana. Pero el teatro no es la vida, aunque se le parezca, y consciente de esta diferencia su dramaturgo y director, conferido de la varita mágica de la ficción, ha dado un pequeño golpecito en la estructura temporal de esta obra y ha hecho posible que al protagonista le visite su vida futura al cierre de su zapatería, como si fuese pasado, justo cuando está por apagar la luz.

En esta penumbra, los errores humanos toman un cariz conmovedor e inevitable como en las tragedias antiguas y una posibilidad de redención como en las tragedias modernas.

Es quizás esta metafísica temporal la que hace de este montaje una obra profundamente teatral, como lo es Muerte de un viajante, la experimental tragedia de Arthur Miller o El Rey Lear de Shakespeare, ambas con protagonista mirando cara a cara a su destino.

El tiempo, la memoria y los fantasmas son al teatro lo que amor y el dolor son a la vida, por eso esta pieza viene envuelta en bello embalaje de melodrama poético.

Para que el espectador ría, llore y espíe su pequeña estafa cotidiana. Para que sea honroso habitar su vida llena de días. "Haz tus cosas" nos deja como regalo en forma de frase el personaje de Mikele Urroz en su papel de hija. Las moralejas, cuanto más sencillas más hermosas.

Tanto su desconcertado padre, como su sabia y amorosa abuela, como su leal mujer y el resto de los personajes se mueven diestros en el registro tanto cómico como dramático. La actuación de todos es orgánica, cómo si no existiera línea divisoria entre actuar y vivir.

En esta apariencia de realidad, sin olvidar que todo es ficción sirve al espectáculo la escenografía de Elisa Sanz: madera y metal para recrear una zapatería de los años 40, estanterías a la vista con zapatos usados. Símbolo perfecto de lo andado, de lo que andamos, de lo que queda por andar.

Pablo Messiez vuelve a Matadero Madrid, después de su éxito como director de La Piedra oscura, escrita por Alberto Conejero, con un montaje original, como siempre, como hasta ahora. Su estructura dramática es redonda, un poco más que La Distancia que a su vez era un poco más redonda que Los brillantes empeños.

Esta obra supone el triunfo de las dramaturgias originales. Ésas que estaría bien que florecieran en el panorama teatral madrileño y también la posibilidad concreta de que se puede conjugar teatro de autor y teatro público.

Cuando eso ocurre, sencillamente el público se pone de pie y aplaude. Tal y como ocurrió el día del estreno.Cuando te cuentan una historia bonita de un mortal común, te vas contento a tu casa pensando que quizás no es tan gris el héroe que calza tus zapatos.

Pensando que, quizás y sin haberte detenido a pensarlo en este tiempo que va y que viene sin mucho más sentido que ir y venir, es una suerte, finalmente y después de todo.

Llevar zapatos.

Todo el tiempo del mundo, dirección y dramaturgia: Pablo Messiez.  
Reparto: Carlota Gaviño, Rebeca Hernando, Javier Lara, María Morales, José Juan Rodríguez, Íñigo Rodríguez Claro, MikeleUrroz. Naves del Español, Sala Max Aub, (Matadero Madrid), del 24 de noviembre al 18 de diciembre.

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