La experiencia teatral pedagógica

Hablamos con Antonio Sarrió sobre el teatro para la infancia y la juventud. Y nos detenemos en la relación artística de Cambaleo Teatro con Suzanne Lebeau, dramaturga canadiense que fundó junto a Gervais Gaudreault la compañía Le Carrousel (Montreal), una especie de centro dramático teatral infantil.

07/11/16 · 16:01

Laura Corcuera / Redacción
En el año 2000, dentro del Festival Teatralia, gestión pública de Carlos Laredo mediante, Antonio Sarrió y Suzanne Lebeau se hicieron amigos. El actor y miembro de Cambaleo le planteó dos cosas a Lebeau: producir su texto Cuentos de niños reales (Cambaleo, 2001, Mejor espectáculo madrileño en Teatralia). Y hacer un proceso juntos durante dos años para escribir un texto. Aquel año Sarrió dirige también Una luna entre dos casas con la compañía Quiquilimón.

“Habíamos hecho teatro para la infancia y la juventud desde el comienzo de Cambaleo, pero había una distancia de lenguaje muy grande entre lo que hacíamos en teatro adulto y teatro para niños. Yo quería salvar esa distancia, eran dos líneas artísticas diferentes, y cuando conocí a Suzanne, su palabra nos permitió usar nuestro lenguaje teatral”.

En 2002, Cambaleo prepara una lectura dramatizada del texto Salvador. El niño, la montaña y el mango. “Éramos 14 personas, también estaban los Micomicón. Pero hasta 2007 no pudimos producirlo. Queríamos hacerlo con un mínimo de condiciones y estrenarlo en Teatralia”. El montaje se presentó también en Feten (la Feria europea de teatro para niños y niñas que se hace anualmente en Gijón), donde Begoña Crespo recibió el premio a la mejor actriz y Suzanne Lebeau, el premio al mejor texto.

En 2011 Cambaleo vuelve a producir otra obra de la escritora canadiense, La Marelle (La Rayuela), texto para la primera infancia sobre una abuela y un niño. “Después, decidí no volver a hacer espectáculos, porque para no poder hacer funciones...”, explica a DIAGONAL Antonio Sarrió.

Las artes escénicas en la escuela

Desde entonces, Antonio Sarrió se ha volcado en la pedagogía teatral desde Aranjuez, en concreto en el proyecto de inserción curricular “Una Mañana en el teatro”, en la dirección del grupo de teatro adolescente Criticxs Atónitxs (25 adolescentes que presentaron este año su primer montaje Perseguidos) y en la coordinación del colectivo teatral de mujeres La Mirada de Ella. “Es espectacular ver en alguien que no ha hecho teatro cómo la posibilidad de hablar de las cosas que nos interesan, nos transforma. Trasciende a la persona, a mí y a la nave. Tiene una potencia increíble. Y le puede pasar a cualquiera”, dice Sarrió, cuyo deseo es que toda la gente pruebe alguna vez alguna forma de expresión teatral.

“Ahora mismo hacer teatro contemporáneo para niños es prácticamente imposible. O haces Caperucita Roja, o viene el lobo y te come. Y yo no quiero que me coma el lobo... El teatro para la infancia y la juventud tiene la dificultad de que está estrechamente relacionado con lo alimenticio. ¿Entiendes? Ahí te mueves en una línea peligrosa. Muchas compañías hacen teatro infantil porque supuestamente hay más programación y se vende más. A mí esto no me ha interesado nunca”, dice Sarrió.

Según el artista, Teatralia era el único espacio público en el Estado español para estrenar espectáculos infantiles en condiciones: “El festival te daba cuatro o cinco funciones, te ayudaba a producir el espectáculo bien, la posibilidad de entrar en la Red de Teatros de la Comunidad de Madrid... Pero ahora estrenas en Teatralia y a lo mejor te dan una función. En esas condiciones no se puede. Y yo no estoy por pegarme. Tuve claro que había que parar”. Lo dice sin esconder las ganas de producir un texto teatral que no quiere desvelar. “Todo se andará”.

Joan Brossa (Poema del 6 de septiembre de 1985): "Tengo una simpatía por el trabajo del grupo Cambaleo. Una simpatía verde y blanca. Con hilo y aguja poética cosen sus espectáculos, ya sea en Teatraco donde la sombra de Meierhold les ayuda a calcular los pesos, ya cuando por la calle viajan de payasos. En el fondo de su trabajo descubro una lucha por encontrar el color exacto de los ojos de la imaginación: Les espera un largo y provechoso camino”.

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Antonio Sarrió en "Pequeño gesto", con texto y dirección de su hermano Carlos Sarrió / Cambaleo
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