Entrevista | Aterciopelados
"Hemos llorado mucho con el 'no' al acuerdo de paz en Colombia"

La banda colombiana Aterciopelados, una de las más populares de su país, vuelve tras ocho años de silencio y en unos momentos de convulsión por el resultado del referéndum sobre el acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC. La semana que viene actuará en Zaragoza, Barcelona y Madrid.

07/10/16 · 16:37
Aterciopelados, durante la entrevista en Madrid. / Álvaro Minguito

Tras varios años sin emitir señales, el dúo colombiano Aterciopelados ha regresado a los escenarios con un repertorio que resume su trayectoria, cercana al cuarto de siglo mezclando rock con ritmos tradicionales de su país e intención próxima a la canción protesta, y también anticipa futuros movimientos.

Reluciente, rechinante y aterciopelado (Sony Music, 2016), su primer disco grabado en vivo, obedece también a esa misma idea. Lo presentarán por estas latitudes la próxima semana, con actuaciones en Zaragoza (11 de octubre), Barcelona (12) y Madrid (13).

Antes, Andrea Echeverri y Héctor Buitrago han conversado con Diagonal la misma mañana en que el presidente de su país, Juan Manuel Santos, ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

¿Por qué publicar ahora un disco en directo?

Héctor Buitrago. Estuvimos en silencio tras la gira de Río [su último disco de estudio, de 2008], desde 2011 a 2014. Volvimos para el festival Rock al Parque en agosto de 2014, un festival muy importante en Colombia con el que crecimos y que celebraba su veinte aniversario. Los organizadores insistieron mucho en que tocáramos. Y, como tenemos muchos lazos sentimentales con el festival y es tan importante para Bogotá, decidimos reunirnos, tocar y montar un repertorio especial, con canciones de la primera época que habíamos dejado de tocar. Fue muy emotivo, con mucho cariño de la gente a las canciones. Después vino la propuesta de la disquera para hacer un dvd.

Andrea Echeverri. Al mismo tiempo salió un libro, Con el corazón en la mano, sobre nuestra historia, y también un homenaje a El Dorado [su disco de 1995] hecho por los chicos de Barrio Colombia, con las mismas canciones de ese disco pero interpretadas por cantantes como Bunbury, Carlos Vives, Kevin Johansen,...El regreso fue mediado entonces por una gran cantidad de gente que estaba emocionada con la cosa. Todo eso hizo que miráramos al pasado y a las canciones de siempre de forma distinta, porque a veces te aburres. Pero todas esas cosas juntas nos hicieron mirar con agradecimiento, cariño y orgullo también.

¿Lo entendéis como un resumen de vuestra carrera?

H.B. Sí, definitivamente. Y un retrato muy chevere del momento. Recoge la historia, la celebración de los veinte años, las carreras solistas con dos canciones y nos muestra un poquito el futuro, con una nueva. También el concepto, la estética, la escenografía, muestran que nuestro proyecto creativo es algo integral, una consecuencia de nuestras vidas, de nuestra cotidianidad.

¿En qué momento se encuentra Aterciopelados en 2016?

A.E. Estamos contentos, hemos tocado mucho alrededor de ese repertorio pero ya estamos empezando a tocar nuevas canciones para el proyecto que será un nuevo disco en 2017. Sobre todo, es un momento armónico y feliz.

"La música nos ha regalado la oportunidad de decir lo que pensamos, lo que sentimos, la oportunidad de aportar a nuestra comunidad"

¿Cuál es la motivación para querer seguir haciendo canciones después de tanto tiempo?

H.B. Es la misma que cuando empezamos. Entonces no existía una escena musical de rock en Bogotá ni en Colombia. Simplemente nos gustaba la música y queríamos tener un grupo, tocar, ver qué pasaba y hacer presentaciones en un bar. Luego pasó esto de que la nueva ola de grupos de rock en español creció y en Colombia las disqueras empezaron a firmar grupos y la radio empezó a apoyar. Sucedió vertiginosamente. La música nos ha regalado la oportunidad de decir lo que pensamos, lo que sentimos, la oportunidad de aportar a nuestra comunidad.

A.E. Hago canciones desde la feminidad. Tengo una hija adolescente y a ella le gustan las canciones en las que hablo de la relación de una mujer con su cuerpo, me dice que haga más de ésas. Es una motivación chevere.
 

"Tengo una hija adolescente y a ella le gustan las canciones en las que hablo de la relación de una mujer con su cuerpo, me dice que haga más de ésas"

Por una cuestión de edad, ¿os afectó de alguna manera la explosión del punk?

H.B. En Medellín sí había grupos de punk, en Bogotá no. Gracias al punk me dediqué a la música. Vi y oí que cualquiera podía hacer música sin necesidad de haber estudiado. Por eso me lancé a crear una banda, La Pestilencia, que editamos un disco. Después conocí a Andrea y ya me metí a experimentar otros ritmos, otros tipos de música y formamos Aterciopelados. Pero el punk fue para mí la entrada a la música.

A.E. Ninguno somos músicos... Nos gustaban Pixies, eran dos notas y podíamos tocarlas (risas). Lo primero que hicimos era más sencillo, luego metimos más influencias tradicionales y llegaron más músicos pero esa cosa de 'hazlo tú mismo' fue y sigue siendo importante en Aterciopelados.

¿Cuáles son vuestros primeros recuerdos relacionados con la música?

A.E. Mi mamá cantando y tocando la guitarra. Boleros, rancheras, música tradicional que ella tocaba. También María Dolores Pradera, había discos de ella en casa.

H.B. Mi abuelita tocando unas tonadas campesinas con la armónica. Un disco de Richie Ray que me regalaron cuando tenía 12 o 13 años, Jala Jala y Boogaloo, me gustó mucho. También María Dolores Pradera, Julio Iglesias,...

Las letras de Aterciopelados tienen tonos feministas y ecologistas, ¿se puede hablar de que lo que hacéis es pop comprometido con la vida?

A.E. Me gusta eso, sí.

H.B. Sí. Comprometido con tratar de ser coherentes con nuestra vida, con lo que decimos. Tratar de aportar.

A.E. Antibélico también.

¿Cómo os ha sentado el resultado del referéndum sobre los Acuerdos de Paz en Colombia?

A.E. Ese resultado fue un baldado de agua fría. Inesperado, además, porque todas las encuestas decían que iba a ganar el 'sí'. Recuerdo estar muy angustiada ante la posibilidad del 'no' y después tranquilizarme porque las encuestas decían eso. Creo que a todos nos cogió por sorpresa. Muchos lloramos la tarde del domingo, fue muy triste. Aunque creo que sigue habiendo un momento de diálogo. Las FARC rapidito dijeron que la intención es que sus armas sigan siendo las palabras. Creo que lo del Nobel de la Paz a Santos presiona para que siga el proceso y que validen ese acuerdo.

H.B. Fue un momento tremendo. Después del resultado nadie tenía un plan b, ni los del 'sí' ni los del 'no'. Ha habido manifestaciones en todo el país para pedir y exigir la paz, se quiere que, más allá de las élites políticas y de quien ha firmado el acuerdo, haya un movimiento nacional por la paz.

"Nosotros, o los músicos más conocidos, al vivir en las ciudades no tenemos contacto directo con la guerra"

¿Cómo se ha reflejado el conflicto en la música colombiana?

A.E. Hay trabajos que se alimentan de ahí. Nosotros tenemos muchas canciones antibélicas y también de construcción de memoria. Errante diamante, por ejemplo, habla de los desplazados, uno de los problemas más grandes. En Colombia hay unos seis millones de desplazados, creo que es el segundo país del mundo en cantidad de gente desplazada. Es muy terrible. Mamitas, incluida en el documental Retratos de familia, trata de los falsos positivos, una manera de operar de los militares que secuestraban a civiles, después les ponían el uniforme de la guerrilla, los mataban y los ponían en el campo de batalla. Tremendo.

El proyecto de César López con escopetas de desmovilizados que junto a un luthier convertía en 'escopetarras' que regalaba a músicos famosos como David Gilmour o Manu Chao cuando pasaban por Colombia. Tiene un disco llamado Toda bala es perdida, todo su proyecto es así. Cuando actúa, siempre habla de lo que se podría hacer con el presupuesto militar. También hay cosas con chicos desplazados, los niños de Urabá.

H.B. El tema es que nosotros, o los músicos más conocidos, al vivir en las ciudades no tenemos contacto directo con la guerra. Una cosa muy dolorosa y triste es la insensibilización creada por tantos años de guerra.

"La música colombiana es muy de rumba, eso también es verdad, de querer hablar de otras cosas. Es un efecto también de todo eso"

A.E. Siento que mucha gente votó 'no' porque no le tocó de cerca. Hay vídeos de víctimas, de quienes les afectó en primera persona, en los que pedían el voto por el 'sí' diciendo "yo no vi la guerra por televisión". La música colombiana es muy de rumba, eso también es verdad, de querer hablar de otras cosas. Es un efecto también de todo eso."Todo se derrumba y yo me voy de rumba", decía una canción.

¿Sentís que habéis abierto la puerta a grupos posteriores que han logrado éxito, como Bomba Estéreo?

A.E. Un poquito sí. Como decía él, cuando nos pasó toda esa explosión apenas había escena en Colombia. El Dorado sonó muchísimo, por todas partes, y hay generaciones que nos siguen a las que hemos tocado de alguna manera. Li, la cantante de Bomba Estéreo, me contó que cantó Candela en un concurso del colegio. Y perdió (risas). Pero, sí, creo que de una manera u otra escucharon nuestras canciones. El hecho de que yo sea mujer también es importante: si no había apenas escena de rock, mujeres menos.

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