El regate
El fracaso de Del Bosque

El seleccionador no ha conseguido introducir el sentido de la responsabilidad en el fútbol español, a pesar de que parecía la persona apropiada para hacerlo.

09/07/16 · 7:12
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Las reacciones a la salida a la luz pública de la participación por parte de David de Gea en un presunto caso de violencia sexual determinaron el triste periplo de la selección en la Eurocopa de Francia. Con parte de la afición mosqueada por la ranciedad y el sectarismo que rodean al fútbol, y con un equipo que sigue desangelado tras la salida de Xavi Hernández, el trámite de la selección volvió a ser perder antes de tiempo.

Pero el juego, la falta de ideas del equipo, no ha sido determinante en el desenganche que se ha producido este verano entre el aficionado medio y la selección. La falta de hueso en la defensa, la media y la delantera, no ha preocupado tanto a una gran parte de la sociedad como percatarse de que el deporte español no sale del feudalismo y no tiene previsto incorporarse a la sociedad de su tiempo.

Sí, quizá De Gea merece que no se le juzgue antes en los medios de comunicación que en los tribunales, pero la opinión pública no se merece respuestas como que “las críticas” le ayudarán a hacer mejor su trabajo. Puede que en su entorno sus respuestas de anuncio de zapatillas tengan algún significado, pero en una sociedad normal no son admisibles.

Por eso, la salida de Del Bosque de la selección ha sido triste y desoladora. No por culpa de los resultados. El gran fracaso de Del Bosque ha sido no haber conseguido introducir el sentido de la responsabilidad en el fútbol español, a pesar de que parecía la persona apropiada para hacerlo. A la evolución de la última década en la forma de jugar le falta una evolución en la forma de entender cómo el fútbol se relaciona con la sociedad y evoluciona junto a ella. 

Tags relacionados: fútbol número 274
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