Música
Cofradías gnawa: el consumo de la cultura

La música gwana procede de los sonidos de la esclavitud en tres ciudades del norte de Marruecos, durante tres siglos epicentros del tráfico de personas. Un festival atrae a los seguidores de esta música en Essaouira.

22/06/16 · 8:00
Musiques du Monde se celebró del 12 al 15 de mayo en la ciudad costera de Essaouira,

El Festival Gnawa, Musiques du Monde se celebró en mayo en Essaouira, Marruecos. La decimonovena edición arrancaba con un desfile de cofradías al ritmo del qraqeb, tbel, y guenbri. Castañuelas metálicas y tambores que, acompañados por el viento del Norte, recorrían la avenida Oqbat Ibn Nafi’ hasta los escenarios principales de la plaza La’Chour.

Durante todo el recorrido unas barandas separaban a las vecinas y al turismo de la comitiva política y periodística, que avanzaba rodeando las cofradías en medio de un fuerte dispositivo de seguridad. Estos invitados privilegiados impedían ver las actuaciones a la multitud que se congregaba expectante del espectáculo de las cofradías gnawa de Essaouria, Marrakesh y Fez. Las tres ciudades que fueron conocidas, desde el siglo XVI al XIX, por los mercados de esclavos y el tráfico de personas.

La música de las cofradías reproducía el sonido dominante de la música gnawa, el metal del qraber, que simula las cadenas de los esclavos. Acompañado de tambores que imitaban el sonido de la madera de las barcas que los transportaban en los viajes transatlánticos, y el guembri, que se asemeja al sonido del bajo, e imita el soniquete de las barcas al subir y bajar las olas del mar.

A esta atmósfera se le incorporan las letras de las canciones, que mezclan árabe, bambara, bereber, etc. Y narran las sucesos durante las capturas de un rey o reina para su esclavitud, el mercado en que les vendían, o los excesos de trabajo que padecían. En un inicio eran relatos reivindicativos pero posteriormente, al prohibirse los rituales paganos, muchos de los esclavos y sus descendientes se convierten al Islam, y se modificaron las letras introduciéndose plegarias a Alá, al profeta Muhammad o a Bilal, la primera persona negra en convertirse al Islam y llegar a ser profeta.

El sincretismo o la fusión de la música gnawa ambienta el ritual religioso y espiritual que, en ceremonias privadas, lleva a estados de tránsito o posesión a través de bailes y cánticos repetitivos, generando un símil entre el estado de estar poseída por un al-mluk (los poseedores) y el estado político-económico de serlo de un propietario esclavista.

Fueron estas ceremonias las que sorprendieron a los primeros hippies que llegaron a Essaouira en los años 70. Estos incorporaron a sus sonidos entre sus preferencias musicales más allá del ritual religioso, de esta manera la música gnawa se abrió a un público profano, que la difundió durante los años 80 junto a otros estilos de música étnica dentro del cajón desastre de la world music, con grupos como Nass el Ghiwane o Jill Jilala.

Este proceso culmina en 1998, cuando se celebra el primer Festival de música gnawa en Essaouira, y se consolida como producto cultural, símbolo de autenticidad y exotismo a ofrecer en las guías turísticas de folklore nacional de Marruecos, con el patrocinio de las instituciones gubernamentales, que se mantiene hoy día, con la imagen del rey presidiendo el programa del festival.

Con el paso de los años el Festival Gnawa de Essaouira se ha convertido en una referencia internacional para la world music, y atrae tanto turismo local como internacional, reuniendo un público muy heterogéneo. Abdul, un joven de Essaouira, nos explica su experiencia: “Mucha gente viene al Festival para escuchar la música fusionada. Lo más importante es el ambiente pacífico que se genera. Hay una gran mezcla entre el público, y cada uno lo reinterpreta el festival según sus creencias, rastafaris, islam…La música gnawa atrae a todo tipo de gente hacia aquí”.

En medio de esta mixtura, un grupo de jóvenes punks marroquís, con la mochila en la espalda, nos explica que pasan el verano recorriendo festivales de música de diferentes estilos que se celebran en Marruecos. La música gnawa les inspira libertad y re-significan sus letras con un espíritu revolucionario, que no se desprende del programa oficial del Festival que, a pesar de que organiza ciclo de conferencias, en paralelo a las actuaciones de música, no aparecen referencias a actuales conflictos políticos en Marruecos, ni unas sola referencia a las políticas migratorias actuales de Marruecos con la población subsahariana, que es el origen de la cultura gnawa.

Unas políticas que han supuesto el desmantelamiento de los campamentos del norte de Marruecos tras los acuerdos de control de fronteras con la Unión Europea, y el traslado de estas personas a poblaciones próximas al desierto de Sáhara, dónde se les abandona en mitad de la noche sin medios de vida ni documentos que les acredite, según nos explicaron personas de Camerún, Burkina Faso y Senegal, que fueron trasladadas a Tiznit, población a cien kilómetros del desierto y a 870 de Tánger, después de no lograr saltar la valla de Melilla.

Son personas que hablan bambara, fulani o wolof, como muchas de las canciones gnawa, pero que no reciben el mismo respaldo que otorga el Estado marroquí a su cultura, ahora convertida, mayoritariamente, en objeto de consumo en el Festival gnawa.

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