II Festival Flamenco de Valladolid
Sentidos flamencos en Valladolid

El Auditorium de la Feria de Muestras de Valladolid fue de nuevo escenario del II Festival Flamenco de Valladolid, el pasado día 21 de mayo, organizado por el Centro Sentidos.

30/05/16 · 13:19
Foto de familia del centro Flamenco Sentidos de Valladolid.

El Centro Sentidos abrió sus puertas en Valladolid hace siete años, de la mano de la pareja de bailaores Rubén Borjas y Elisa Gabarri “La Mimi”. Con la pasión por el flamenco en las venas, con tan solo 13 años Rubén comenzó a acudir a Madrid a recibir clases de este arte, a la prestigiosa academia Amor de Dios. Sus padres, en Valladolid, dedicados a la venta ambulante, ahorraban todo lo que podían para enviarle dinero durante su estancia en Madrid. Pero no llegaba para todo. Cuando se le terminaba el dinero se veía obligado a regresar a Valladolid, y volvía a Madrid cuando sus padres lograban ahorrar de nuevo. Para que le durara más el dinero, y con ello el tiempo de estancia en Madrid, Rubén llegó incluso a quitarse de comer. Hasta ahí llegaba, y llega, su pasión por el flamenco.

Y es que para este bailaor vallisoletano, “el flamenco es todo fatiga, es todo dolor, sacrificio, toda una vida que estás ahí luchando mucho, el flamenco verdaderamente bueno es el que duele en el alma”.

La escuela Amor de Dios, en la que se formó, “es como la fábrica del flamenco”, en palabras de Rubén. Por ella han pasado los mejores artistas: Joaquín Cortés, Antonio Canales, Sara Varas, Paco de Lucía, etc. No en vano tiene como profesores a figuras de la talla de María Magdalena, El Güito, Antonio Reyes, Manuel Reyes, Manolete, etc.

Elena Gabarri, “La Mimi”, es pareja de Rubén y le siguió en la aventura del baile flamenco: a ella le gustaba más cantar que bailar, conocía el baile desde fuera, pero tras hacerse pareja de Rubén (con la “pedida” de los gitanos”, con 13 años) lo fue viendo más de cerca y le fue gustando cada vez más y comenzó a bailar. Y también acudió a Madrid a formarse.

En Valladolid ensayaban dónde y cómo podían, que no era mucho: en un parque, en una parada de autobús, etc. Era frecuente que el padre de Rubén les proporcionara un palé del mercadillo para que pudieran taconear, en plena calle, lo que provocaba que la gente se quedara mirando con semblante de extrañeza.

Hace siete años abrieron el Centro Flamenco Sentidos, una academia para trasmitir a sus alumnos en Valladolid lo que ellos habían aprendido en Madrid.

Enseñan la técnica del baile flamenco: brazos, giros, taconeo. También los diferentes palos y estilos del flamenco, el compás, conocimiento de los diferentes artistas, etc. En las clases cuentan con cante y guitarra, y en ocasiones han ofrecido también clases de ello. En algunos cursos han contado con la colaboración de figuras como La Tati o David Paniagua, Jesús del Rosario, etc.

Para ellos bailar se ha convertido en una necesidad. Elisa lo explica: "Nos levantamos por la mañana y en lo primero que pensamos es en bailar, en mejorar una patada, o plasmar una inspiración del momento; estamos comiendo y damos toquecitos en la mesa; es todo el tiempo, el flamenco una vez que entras te enamora tanto, te entra tan dentro que no ves más allá, te da igual todo lo demás, estoy deseando que lleguen las cuatro de la tarde para venir al estudio y ponerme a sudar. Hace poco nos han denunciado los vecinos porque me levanté a las cuatro de la mañana y no dormía, porque como se te cruce un baile no duermes, estás moviendo la cabeza y los pies y no puedes dormir, así que me levanté me fui al comedor estuve dos horas bailando y los vecinos se quejaron”.

Rubén también indica que afirmar que el flamenco es para ellos un sueño no es solo una frase hecha: “muchas veces por la noche durmiendo se nos mueven los pies sin querer, y luego piensas que puede ser el nuevo paso que es el que va a encajar bien en el espectáculo, y sale una patada buenísima”.

Por todo ello siguen yendo a Madrid cuando pueden, aunque solo sea un mes al año, para ponerse al día “porque el flamenco va evolucionando cada día, no tiene fin, para renovar, ver las cosas nuevas, conocer a gente nueva”, señala Elisa.

Festival flamenco de Valladolid

De esta pasión surge la idea del organizar el festival. Aunque en realidad la magnitud del mismo, con figuras de talla internacional, les surge de un “corajillo” en expresión de Elisa: se les ocurrió ponerse en contacto con otras escuelas de flamenco de Valladolid y hacer un espectáculo conjunto, actuando los profesores de cada escuela para así dar a conocer estos centros. Se ofrecieron a organizarlo ellos, contratar y pagar ellos a los músicos, etc. De tal manera que el resto fuera ya a mesa puesta y no solo sin tener que pagar nada por la organización sino que incluso cobrarían por actuar. Sin embargo, sorprendentemente todos les dijeron que no. Esa negativa generalizada encorajinó a Elisa y pensó “ahora van a ver, en vez de hacer un espectáculo con lo mejor de Valladolid lo vamos a hacer con lo mejor del mundo”, y cogió el teléfono y llamó a Amor de Dios para plantear organizar en Valladolid un espectáculo fuera de lo normal, con las mejores figuras del momento.

Para la primera edición contaron con Paloma Fantova, Antonio Canales, David Paniagua y Gema Moneo, además de ellos mismos, Rubén y Elisa, por supuesto. Esa primera edición fue un tremendo éxito de público y de crítica.

El pasado día 21 se celebró la segunda edición, contando también con lo mejorcito en los tres géneros: baile, cante y toque.

En el baile, que es el centro del Festival, actuaron Alfonso Losa, Vanesa Coloma y La Lupi. Todos ellos de prestigio internacional. Junto a ellos, como no podía ser de otra forma, Rubén Borjas y “La Mimi”, los alma máter del Festival desde su Centro Flamenco Sentidos, y que estuvieron a la altura de los anteriores.

Para acompañar al baile han contado con Camarón de Pitita, Curro de María y Mauricio del Río a la guitarra, y con Juan Triviño, Antonio Fernández y Santi “El Moreno” al cante.

Sobre los participantes, Elisa reseña que “Alfonso Losa es el número uno como bailaor, como maestro, como persona, bailando es espectacular, tiene un dominio propio y un entendimiento de flamenco que no había visto en nadie. Vanessa Coloma es una bailaora excepcional que está haciendo giras con su espectáculo Flamenklórica. Y La Lupi es una maestra, ha recibido grandes premios y ha actuado en muchos países, tiene una gran sabiduría y control, solo con escucharla hablar ya te hace llorar por cómo te lleva a su terreno, cómo te mete en el flamenco, sabe meterte el dedo en la herida para buscar la fatiga más grande ti y eso sacarlo bailando, sabe estrujarte el corazón; en la última clase que tuve con ella, de una hora me tiré 45 minutos llorando, solo de oírla hablar, eso poca gente lo hace, yo solo he conocido a ella que lo haga. Camarón de Pitita es actualmente uno de los más fuertes en guitarra, toca para grandes figuras y ha participado en la gira de la compañía de Antonio Gades, de la que ha regresado de Japón dos días antes del festival de Valladolid”.

Rubén y Elisa son optimistas respecto al panorama de la danza flamenca: “cada vez hay más gente flamenca, cada vez llega a más sitios, el flamenco está llegando a todos los lugares del mundo”.

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